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18 de octubre de 2006

Rocko diapositiva

El calor está del carajo, el cuerpo se siente como si estuviera en el coño de una muerta bajo el sol. Gentes de otras latitudes dicen que los nativos de climas calurosos somos más cálidos ¡PATRAÑAS! Tanto calor provoca insomnio, jaqueca y ganas de que nadie te joda en un día de entrepierna sudorosa. Podría beber una cerveza helada, un refresco, algo en las rocas o simplemente un vaso con agua bien fría; pero no, la cafeinomanía es más fuerte que el calor. Cigarros, cenicero, cuaderno, pluma, café y ganas de escribir; a ver si se deja.
Será una historia que tendrá el calor como pretexto. ¿La playa? ¿El desierto? ¿Amor de verano, mi primer amor? No, algo más. Se llamará Rocko y será un perro jadeante, sediento, amarillo con rayas negras, grande, cabezón y con el cuero de los cachetes colgando a los lados de su hocico. Tendría que usar más la imaginación, mentir, pero prefiero verlo por la ventana.
Rocko, siempre jadeando, se rascaba atrás de la oreja cuando atrapó un aroma proveniente de algún lugar en el llano. Aunque nunca lo había experimentado, supo de qué era ese olor tan exquisito que de inmediato agitó su respiración seca. Ladró, aulló, chilló, corrió de un lado de la azotea a otro y hasta rasguñó el concreto; pero el olor y la impotencia eran cada vez más intensos.
Creo que ese fue un buen comienzo. Debe de ser terrible, es parecido a lo que siento cuando, estando en algún café, veo un rostro maravilloso y un cuerpo de princesa guapa. Estoy dispuesto a conocer gente nueva pero a la hora de intentar levantarme y acercarme a la susodicha, algo me impide moverme haci a ella y las piernas me mandan de paso al baño. Bien me lo dijeron antes de nacer: no seas tímido, lucha contra ello desde la infancia o cargarás toda tu vida con esa cara de “si hubiera”. Lo malo de todo este asunto es que lo recordé demasiado tarde. Bien dice Armando Quiroz que “el hubiera está conjugado en tiempo pendejo.” No hubiera leído a Platón.
Al poco rato escuchó un escándalo imposible de ignorar. El concreto caliente quemaba sus patas y el alboroto de allá abajo lo tenía hecho un nudo de nervios. Sus ojos decían “no saltes, está muy alto”; su olfato ordenaba “salta, salta, debes estar cerca de ese olor”; sus oídos le susurraban “debes ir, están en tu territorio”; el gusto tan sólo murmuró “el sabor ha de ser delicioso.”
El calor del carajo, el cigarro y el café me provocaron una sed terrible; por fortuna, siempre tengo en el escritorio mi anforita. ¡Coño! El agua está asquerosamente tibia. Bajo a la cocina por algunos trozos de agua. Listo, ahora sí es ingerible. Ya no sé qué hacer con Rocko, el calor me distrae mucho.Estoy pensando en la seria posibilidad de que me guste complicarme la vida. Mis sueños de primaria y secundaria eran más fáciles de alcanzar: en la primaria quería ser veterinario y en secundaria planeaba ser abogado-político. Ahora no me imagino metiendo la mano en un coño de vaca, ni mucho menos metido en asuntos que a veces huelen a mano de veterinario. Leer mucho y escribir regular es mi oxígeno.
Ya no puedo escribir, creo que no debería oír música, no me concentro ¡Oh, por Dios y los muslos de Sus ángeles! Canonicemos a Muddy Waters, canonicemos a las putas, canonicemos a Rocko...
Después de un rato de tensión y ansias, se acercó una excitada jauría. Venían siguiendo a una perra negra y orejuda cuyo olor tenía a Rocko parado sobre las uñas. No lo dudó más y se arrojó.
Despatarrado, con varios huesos rotos y sangrando sobre la tierra sin la posibilidad de lamer sus heridas, vio cómo los perros, uno a uno, iban tomando su turno para aparearse entre ladridos y mordidas. Viendo todo el espectáculo a un metro de distancia, Rocko tan sólo pudo aspirar el aroma.
Hidalguísimo don Amaral: esto es morboso y no faltará el tonto estudiante de psicología (o lector de Erick Fromm) que cruzando la pierna, acomodándose los lentes y en un tono amigable y condescendiente diga que “durante el día usted sonríe y es feliz pero pasa las noches llorando sus frustraciones y carencias afectivas.” Por otro lado, algunas veces he sido Rocko... pero no entremos en detalles.

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