
Así, el sábado 24 de mayo, a las 9 de la mañana, cuando me disponía a llevar mi mujer a su trabajo, tocaron la puerta, salgo y me encuentro como con veinte soldados que habían estacionado su camión frente a mi casa. Después de las presentaciones, me preguntaron si en casa había armas de fuego o drogas, Era obvio que respondiera que no, con la esperanza de que no entraran pero de nada me valió, pidieron mi autorización para entrara a hacer una inspección de rutina y a los diez minutos salieron con sus hallazgos: un fusil mausser que yo tenía en mi recámara y una escopeta recortada que mi padre tenía en la suya. Debo decir que no sé de armas ni soy tan aficionado

El punto de esto no es si se llevaron dos de nuestras pertenencias, el punto es que, si no entran los ladrones a robar, si no entran los de este grupo a esconderse (ya lo han hecho en otros lugares y cuando los de la casa se resisten son asesinados) van a entrar los soldados sin orden de cateo ni documento alguno que avale sus actividades y se llevarán lo que según ellos sea ilegal. Entraron a mi casa, a mi cuarto, abrieron el cajón de la ropa interior de mi mujer, el armario de mis padres, los cajones de mi escritorio

Cierto, ellos hacen su chamba pero a causa de las corruptelas en este país, ahora los ciudadanos comunes debemos pagar con privacidad el precio de la seguridad. Como diría Héctor Suárez: "¿Qué nos pasa?".