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3 de noviembre de 2013

Bienvenido Fausto

El presente periodo de gobierno estatal se ha caracterizado por aspectos que apenas se atisbaban en el de Leonel Godoy: la incertidumbre, la ingobernabilidad, la violencia, la pésima economía, la inestabilidad política y social y el mal que ha venido a acentuar a los anteriores, el vacío de poder. En este sentido, omitiré recurrir a la ya tan trillada etiqueta de “Estado fallido” (recientemente utilizada por el obispo de Apatzingán, Miguel Patiño Velázquez), pues Michoacán no es un país, aunque ese epíteto se ha vuelto popular entre los críticos y los detractores de la actual administración; ergo, Michoacán no es fallido ni como Estado (por la aclaración anterior) ni como estado, porque, en tanto que entidad federativa, no hemos fallado los ciudadanos, lo que ha resultado fallido, ineficiente y hasta omiso es el aparato gubernamental estatal, tal como sucedió en el sexenio de Calderón a nivel federal, aspecto en el que sí se dio un auténtico Estado fallido cuyas repercusiones aún padecemos.
Sabemos de qué manera llegó Fausto Vallejo a la gubernatura, para nadie es nuevo que los poderes fácticos, como se les llama cuando se quiere ser diplomático y cuidadoso, negociaron con su equipo de campaña la gubernatura vaya usted a saber a cambio de qué, y eso se notó al ver una campaña que, a la mitad del proceso, fue de menos a más a pasos agigantados con un exorbitante gasto en propaganda y dádivas de esas que tanto gustan a los acarreados de los mítines de cualquier partido. No fue el mismo caso que el de la campaña de Silvano Aureoles, que fue de más a menos tanto económica como publicitariamente, o la de Luisa María Calderón, que en su calidad de hermana del presidente tenía todo el aparato gubernamental de su lado. Los señalamientos que Cocoa ha hecho hacia el gobierno de Fausto Vallejo no son descabellados ni se deben a que la senadora panista esté “enferma del alma”, y una prueba de ello es un audio reproducido a unos días de ese proceso electoral en el noticiero que conducía Ciro Gómez Leiva en Milenio Televisión; en esa grabación, un supuesto miembro del crimen organizado ordenaba a un operador político de Tuzantla instar a la gente a votar por el PRI. Falso o verdadero, actos como ese levantan sospechas y no se olvidan tan fácilmente.
Entre la incertidumbre ciudadana por el estado de salud del gobernador, éste se fue con licencia del Congreso y prácticamente seis meses estuvo separado del cargo. Durante ese tiempo, Jesús Reyna logró que las aguas mediáticas se apaciguaran un poco, aunque las ejecuciones y los levantones siguieron, con todo y un diputado muerto a machetazos. Pero sucedió algo interesante durante el interinato de Reyna, los autodefensas se fortalecieron, los grupos crecieron y se armaron más y mejor bajo el supuesto cobijo del Ejército y la Policía Federal. Durante ese tiempo, Reyna se dedicó a decir que no pasaba nada, que eran casos aislados.
Ahora que Fausto Vallejo vuelve al poder, la inestabilidad vuelve a imperar en Michoacán pues apenas se anunció su regreso al Solio de Ocampo, los índices de ejecuciones y enfrentamientos se dispararon, con lo cual se hicieron más obvios, toda vez que si en promedio, a nivel estatal los medios daban cuenta de uno o dos sucesos relacionados con el crimen organizado al día, ahora esa cifra se ha multiplicado, con lo que Agencia Esquema, por poner un ejemplo, diariamente da cuenta de un promedio de cinco o seis actos de esta naturaleza; y aunque los medios informativos no lo digan abiertamente, por el modus operandi, el lector fácilmente se puede dar cuenta de cuál fue el móvil, ya que al tratarse de uno o más cadáveres con rastros de tortura, maniatados, arrojados a un predio baldío o un canal o abandonados en un vehículo, con cierto tipo de vestimenta y muertos por balas de determinados calibres, es lógico pensar qué clase de asesinato se cometió, y estos rasgos permiten diferenciar entre un ajuste de cuentas o ejecución y un homicidio por intento de asalto o por viejas rencillas personales.
Lo sucedido el pasado fin de semana, cuando un grupo de comunitarios fue atacado en Apatzingán y varias gasolineras e instalaciones de la CFE también resultaron afectadas, no fue otra cosa que un mensaje al gobernador. Poniendo un poco de atención a los mensajes que el crimen organizado ha mandado al gobierno del estado a través de comunicados, panfletos y mantas, además de los videos en los que ha aparecido su líder haciendo señalamientos velados pero directos, es lógico pensar que el gobierno del estado debe favores que no ha pagado y acuerdos que no ha cumplido, ¿cuáles?, sólo los involucrados lo saben, mientras los ciudadanos vivimos en la zozobra, la incertidumbre y el miedo por no saber en qué momento habrá un ataque, una balacera o un bloqueo.

Frente a Fausto Vallejo se presenta un panorama más complicado que cuando inició su periodo, y eso se debe a diversos factores que entorpecen el ejercicio del poder. Por un lado, el descontento social por la falta de empleos y la mala economía del estado, por el otro, el hecho de que Jesús Reyna realizó cambios en la estructura del gobierno estatal, quizá pensando que alcanzaría a terminar el periodo. Pero también están los problemas con el magisterio, el hecho de estar en los primeros lugares a nivel nacional en cuanto a violaciones a los derechos humanos, las afectaciones que dejó la tormenta tropical Manuel¸ la incompetencia e indiferencia del gobierno federal para atender de forma eficiente los problemas de la entidad, los presidentes municipales que navegan solos ante la falta de recursos para detonar el desarrollo y la creación de infraestructura en los municipios que gobiernan, el Congreso local que predica en el desierto con sus exhortos, la presencia de los cárteles que se disputan el control del estado, los grupos de

autodefensa cuyos líderes han dicho muchas cosas, menos quién les proporciona armamento, vehículos y combustible o de qué privilegios gozan para andar armados con rifles de alto poder a ojos del Ejército y la Policía Federal, todo ello sumado a las sospechas y suspicacias que generó el que Jesús Reyna haya decidido abandonar el barco.
En fin, esperemos que la salud del gobernador esté plenamente restablecida, primero, porque como ser humano, obviamente que no se le desea mal alguno, pero también porque en su calidad de jefe del Ejecutivo estatal, los ciudadanos necesitamos la certeza de que hará su trabajo sin más interrupciones a fin de coadyuvar en la solución a los múltiples problemas que enfrenta el estado, que ni son pocos ni son pequeños.

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