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25 de enero de 2015

Adiós Castillo

Sé que es el tema de la semana, pero cómo dejar de celebrarlo. El titular de la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes, abandonó el estado por órdenes del presidente de la República, y es que ya el comisionado se había vuelto insostenible para la Federación dado que sus magros resultados en materia de seguridad y desarrollo nunca permitieron hablar bien de él y su desempeño.
Tras un año de permanencia en el estado, la comisión de Castillo no logró acabar con el crimen organizado en la entidad, porque si bien se le asestaron duros golpes a Los Caballeros Templarios, sea cual sea el actual nombre del grupo dominante, el fenómeno como tal ahí sigue; en cuanto al desarrollo integral, bueno, una televisión y algunos puentes no remedian mucho la situación económica y social por la que atraviesa Michoacán, pues muchas empresas siguen al borde del colapso debido a las ridículas finanzas estatales.
Por lo anterior es prudente preguntar si en realidad valió la pena instalar a Alfredo Castillo y sus tentáculos en Michoacán, sobre todo si tomamos en consideración que el gobierno estatal bajo la titularidad de Salvador Jara no es mucho mejor que con Jesús Reyna o Fausto Vallejo, simple y sencillamente porque el desempeño sigue siendo demasiado pobre como para ver una diferencia sustancial, salvo en los múltiples cambios en el gabinete, lo cual de por sí es un síntoma de inestabilidad.
A un año de creada la Comisión para el Desarrollo Integral de Michoacán y una vez concluida esta fase de la intromisión federal en el estado, los grupos de autodefensa quedaron como una masa amorfa que no sabemos en qué más vaya a mutar, si en una partida de cuatreros locales o en un cártel bien consolidado; sus principales líderes están presos y no hay certeza de cuánto más vayan a estar tras las rejas pues no sabemos bajo qué condiciones Castillo se haya ido ni con qué consigna venga el general Pedro Felipe Gurrola.
En cuanto al gobierno, dado que Salvador Jara no sabe ser gobernador, ahora se ha quedado en la orfandad política porque con Castillo lejos se vuelve más vulnerable a los señalamientos de la prensa, la oposición (que en año electoral se multiplicarán sustancialmente), los gremios sindicales y hasta de la actuación del crimen organizado, que puede volver a permear toda la estructura gubernamental para augurar su permanencia una vez que el siguiente gobernador asuma el cargo, y eso le da más vulnerabilidad ante los problemas políticos, económicos y sociales de la entidad, y más si su hombre fuerte en la Secretaría de Gobierno abandona el barco en busca de un nuevo cargo.
Todo lo anterior se reflejó en Jara Guerrero en el acto presidido por Miguel Ángel Osorio Chong, pues en ninguna de sus apariciones públicas se le había visto con el semblante tan desencajado ya que, como escribí en este espacio cuando fue nombrado gobernador, se sacó la rifa del tigre, la diferencia es que esta vez sí tendrá que llevarse el animal a su casa; es oficial: los problemas del estado ahora sí atañen al gobierno que él representa.
En cuanto al nuevo enviado federal (que ya se dejó bien claro: está encargado sólo de la seguridad), el general Pedro Felipe Gurrola, lo que se sabe de él son generalidades, y eso es propio del Ejército, así que no esperemos tener una radiografía completa de este personaje como en su momento la hubo de Castillo. Así, de este general sabemos que cuenta con estudios en México y el extranjero, que es experto en el manejo de información y actividades de inteligencia y que su carrera ha sido muy ligada al narcotráfico, ya que ha estado a cargo de zonas como la de Badiraguato, en Sinaloa, municipio reconocido como la cuna del narcotráfico en México; pero también ha estado en Veracruz y Tamaulipas, estados notoriamente violentos a causa de los grupos delincuenciales que ahí operan.
Su nombre adquirió notoriedad en noviembre de 2012, cuando sus tropas se enfrentaron en Guamúchil a un convoy encabezado por Orso Iván Gastélum, pistolero de El Chapo Guzmán encargado de los municipios de Angostura, Salvador Alvarado y Mocorito. En esa refriega murió María Susana Flores Gámez, reina de belleza sinaloense, presunta pareja sentimental del delincuente y quien al parecer se había bajado de la camioneta pidiendo que no le dispararan, a lo que los militares hicieron caso omiso pese a que, según versiones, la mujer estaba desarmada. Días después del enfrentamiento, en diversos municipios de Sinaloa aparecieron narcomantas firmadas por el propio Gastélum acusando al general del asesinato de la mujer y de nexos con un lugarteniente de los Beltrán Leyva, de nombre Fausto Isidro Meza Flores. A partir de ahí sus apariciones públicas se redujeron drásticamente hasta que fue trasladado a Reynosa, Tamaulipas, en lo más álgido de la lucha entre Los Zetas y el Cártel del Golfo por el control de la frontera.
Con estos antecedentes y la formación que ha recibido podemos darnos cuenta de que es un militar con experiencia en materia de crimen organizado, así que seguramente veremos diversas acciones de combate a la delincuencia, lo malo de esto es que el Ejército no goza de buena reputación en materia de derechos humanos.
Castillo se fue y en el estado aún queda mucho por hacer, hay muchos presos a quienes no se les ha enjuiciado con justicia y respeto a sus garantías individuales, el gobierno del estado sigue siendo una elocuente manifestación de la mediocridad, el Poder Legislativo y hasta los ayuntamientos están plagados de chapulines y los delitos no han reducido, ni los del fuero común ni los relacionados con la delincuencia organizada, pues así como a diario se informa de asaltos y robos, también todos los días podemos enterarnos de un ejecutado o varios en diferentes partes del estado.

“La historia nos juzgará en su debido momento”, dijo Castillo en su mensaje de despedida. No es necesario esperar el veredicto de Clío, ya desde hoy los michoacanos podemos juzgar su desempeño como exiguo y errático (siendo educados), por lo que, ante tal veredicto, la condena al ex comisionado es el oprobio público por no haber podido cumplir la misión que le fue encomendada. Por eso y por muchas cosas más, por fin podemos tirar cohetes, pedirle a la banda que toque una “Diana” y contentos decir “adiós Castillo, nunca vuelvas”.

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