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4 de marzo de 2008

Inspirado

Yo sé que la poesía es imprescindible,
pero no sé para qué.
Jean Cocteau
Mientras leo a Monterroso, surge la que quizá sea la más incómoda, inocente y maliciosa pregunta que se le puede hacer a quien escribe (consagrado o no): ¿por qué escribir? Monterroso explora varias posibles respuestas: la neurosis, la necedad, el afán de reconocimiento, el deseo de laureles en la frente, etc.
En estos tiempos en los que ya no se puede ser tan cursi como en el siglo XIX y el romanticismo ha sido superado por el desencanto de la posmosdernidad; hoy en día, cuando los preceptos modernistas padecen de la más anacrónica belleza, la pregunta de porqué escribir es aun más difícil de contestar. Fuera de la academia, de los talleres, de los congresos y encuentros de escritores, incluso fuera de los círculos de café, los argumentos para escribir –los motivos no son tema de discusión- son agua entre los dedos. ¿Cómo explicarle a un taxista, al pasajero d
e a lado en el camión, al compañero de borrachera que nada sabe de libros o a la muchacha que se acaba de conocer en un baile, que a uno le gusta esto de escribir?
No metiéndonos con la vocación y los sueños de cada quien, los poetas ya no tienen esa aureola que los distinguía del resto de los mortales, ser escritor impresiona a cada vez menos mujeres y la gente que escribe es cada vez más y peor.
Los poetas, ya lo diría Sabines, somos peatones. (Ahora pienso en un tipo de cuyo nombre no quiero acordarme: escultor en mocos, seductor, metrosexual y, además, ha descubierto que también puede escribir. Eso es versatilidad). Ante tales circunstancias ¿cómo conseguir los laureles y condecoraciones que nos garanticen el reconocimiento social? Peor aún ¿qué tan significativo puede ser el reconocimiento social cuando parece ser tan efímero y fortuito?
Una vez superada la pubertad y su respectiva necesidad de expresar la incipiente personalidad propia; una vez que se ha pasado por la etapa maldita, la etapa Conciencia-Social, la fase oscura, la actitud impresiona-pendejos y cualquier otra que hayamos tenido, nos encontramos a solas con una hoja de papel o un monitor de computadora y esa pregunta a la que no podemos dar una respuesta poéticamente correcta, pues el único motivo para escribir es la escritura misma y esa respuesta, aunque es la más honesta y sencilla (entendiendo la sencillez como la entendió Neruda, humanamente), a nadie satisface y entonces uno puede ser tachado de tonto o petulante, o ambas. Así, y en vista de que unas orejas lindas pueden dar mayor celebridad que haber escrito un buen libro, el reconocimiento queda descartado como porqué y para qué de la escritura.

Descartando el reconocimiento social como motivo para escribir, tampoco hay que caer en el cliché de quienes padecen el Síndrome de Kafka: “no quiero que me lean, escribo sólo para mí”. Nadie escribe sólo para sí, todos lo hacemos con el afán de que alguien nos lea; quien escriba para sí mismo debe quemar los textos justo al terminar de escribirlos.

En el proceso de maduración creativa, el escritor tiene dos faces; a mi parecer, las dos más importantes son la inspiración y el oficio. Aquel que empieza a escribir, tenga la edad que tenga, es un ser inspirado, un ser que tiene una cantidad impresionante de cosas qué decir. Pasa el tiempo y después de creer que decía lo nunca dicho de la manera más novedosa, se pone a leer y se da cuenta de que lo que está haciendo ya se escribió varias generaciones antes. En este momento, si el aspirante a escritor está en el ambiente o la disposición adecuados, agregará a la inspiración el ingrediente indispensable para el crecimiento creativo: la disciplina. Es ahí donde empieza el verdadero conflicto ya que después del arrebato pasional de las primeras letras, el literato necesita experiencia literaria y vital, sólo así actualiza su escritura, sólo de esa forma evita la repetición del mismo texto cada vez que toma la pluma.
La efervescencia, si bien es un estado que puede aportar gran productividad artística, es sumamente breve: la espuma sube lo más alto posible, se derrama y al cabo de un momento, todo vuelve a la calma. Entonces el literato justifica su ostracismo con la falta de tiempo, el cansancio o, lo que es más absurdo: la falta de inspiración. Escribe cada vez menos y cada texto es peor que el anterior: la euforia ha pasado. Es por ello que, como dice Josep Pla en su Cuaderno Gris: “Hay muchas personas que escriben poesía desde su más tierna infancia, de una manera casi inconsciente. Se les engancha una musiquilla en el oído y van tirando de la rutina. Llega un momento, sin embargo, que la musiquilla –por la razón que sea– se les desengancha. Es por eso, sospecho, que hay tantos ex poetas de veinticinco años –poetas retirados de la poética.”
El escritor, por más talento que posea, debe aprender a moldear las palabras para formar frases, escribir y reescribir hasta llegar a lo que realmente quiere decir sabiendo que nunca lo dirá todo, que quizá no diga nada nuevo pero que tiene la responsabilidad de decirlo con su propia voz. Un literato que se atiene a la mera inspiración, de inspirado no pasará y al final tendrá la satisfacción de alguna vez haber querido ser escritor como pasatiempo de la adolescencia.

3 comentarios:

  1. ¿Por que escibir? Puedo citar a un colega escritor, que recientemente tuvo que responder esa misma pregunta: porque el pintor pinta, porque el musico toca, porque es una manera de expresion. Porque los escritores somos artistas de la letra, del orden de las palabras, del sentimiento escrito.
    El que encuntra pasion en escribir, y esa pasion es autentica, es dificil volver atras y dejar de hacerlo. La inspiracion viene y va a su antojo (la muy maldita) pero ahora ya sabemos como atraerla cada que la fecha limite del editor se acerca.
    Claro que ya no es tan impresionante como lo era antes, ahora ya cualquier patan se jacta de ser poeta y pienso que se debe a que ya nadie respeta las reglas de metrica y ya muchos poemas son "conceptuales" y "subjetivos". Que dejen el verdadero arte al verdadero aritsta. Digo yo.

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  2. Y ahorita actualizo tu link. Gracias por la visita.

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  3. interesante, muy interesante.
    gracias fabiola

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