1-Amaras al rock por sobre todas las cosas (y lo dignificaras de tanto músico hipócrita, oportunista, arribista, envidioso, etc. etc.)
2-No tomaras el nombre del rock en vano (y menos si lo que tocas es ritmo duranguense y cumbia entre semana y el domingo te quieras convertir en estrella de rock)
3-Santificaras las fiestas (no llegaras con falsas poses de estrellas pop: briagos, mugrosos, idiotizados, faltos de toda ética profesional y dignidad humana)
4-Honra a tu Padre y a tu Madre (si es que tienes)
5-No mataras (la ilusión de tus fans tocando puras jaladas e imitando a grupos extranjeros, pensando que la banda es tan ignorante, que no se da cuenta a quienes estas imitando)
6-No fornicaras (con la esposa de tus compañeros y mucho menos con el cantante de tu grupo)
7-No robaras (las canciones de los demás te prepararas para componer las tuyas y tendrá que ser letra y música que valga la pena y no una vergüenza para el rock)
8-No dirás falso testimonio (que eres el único grupo que jala gente, que eres el mejor y que por ello te deben de poner muy grande en la propaganda, ademas de pagarte todo el dinero de las entradas a los eventos, ¡solo a ti!)
9-No tendrás malos pensamientos (no pensaras en sabotear la actuación de otros grupos ni hablaras mal de ellos ni los odiaras ni les pondrás mal ejemplo)
10-No codiciaras los bienes ajenos ( en especial los bienes de los organizadores de eventos de rock. ya que ellos se han esforzado en practicar, la mentira, la simulación, la difamación la calumnia, la burla el fraude y sobre todo el robo. por esto y por mucho mas ¡no debes envidiar estos bienes!)
Es curioso cómo pasa el tiempo sin que nos demos cuenta, por eso valoro mi habilidad para el valemadrismo más nihilista y me di cuenta de ello porque un día desperté con una sortija de matrimonio y en los brazos de una mujer. El otro día, yo escuchaba música con la frescura y desenfado de siempre cuando mi esposa, inocente ella y sin darse cuenta del balde de agua que me arrojaba sin proponérselo, evocó la primaria al escuchar algunos de mis discos de prepa... otros ni siquiera tenía idea de que existieran.
Conocí a Rafael Calderón como he conocido a la mayoría de mis amigos: casualmente. Si me pongo a contar las personas que he conocido y las amistades que he cultivado en una mesa de café, este texto sería otra cosa. Desde el primer momento me sorprendió su erudición y amplio conocimiento de la literatura, la contundencia de sus juicios y el amor que le profesa a la literatura. Buscador de libros y lector insaciable, Rafael Calderón se ha dedicado a desentrañar la literatura y de eso queda la patente en diversas revistas y suplementos donde el poeta y ensayista ha plasmado sus reflexiones.
Corroborando que la poesía es un oficio de toda la vida, Rafael Calderón se ha hecho acreedor al Premio Estatal de Poesía "Carlos Eduardo Turón", que otorga la Secretaría de Cultura de Michoacán, con La región de las sombras, poemario cocinado durante 10 años y que hoy salta hacia la luz.
Enhorabuena y una gran felicitación a Rafa Calderón.
En el lugar donde trabajo, el internet suele ser leeeeeeeento por insuficiencias de la red, no sé mucho de tecnicismos pero es leeeeeento. El caso es que estaba abriendo mi correo cuando me aparecio esto (Nótese que tengo dos opciones, veamos qué sucede con cada una de ellas):
Le doy click en "Informa de este problema a Microsoft" y se abre una ventana con ésto:
... doy click en "Estado de la red", y sucede esto:
¿Cómo quieren que les informe si hay o no red?,¿Cómo coño pretenden que vea el estado de la red si NO HAY RED para verificar el estado de la misma?
Me pides hacer un ejercicio que considero inecesario. Todos pudimos ver que la campaña que desataron los opositores a AMLO fue una de las mas intensas que ha padecido cualquier actor político de nuestra historia. Además de presentarnos una entrevista con una infinidad de cortes (de por si todos vimos cómo el entrevistado era interrumpido cada vez que intentaba dar una respuesta)La edición justamente cuando vienen las respuestas del peje como por ejemplo cuando Loret le comenta todas las irregularidades que se vivieron en la elección interna del PRD. Justamente se hace la amputación ahí, cuando el peje comenta: "Si un reporte así hubieras leído en la elección del 2006 otra cosa sería".
Una cosa creo que todos tenemos claro; la voracidad de los medios de "información" televisivos. Me parece que Televisa ha mostrado en una infinidad de veces sesgo informativo hacia las actividades de AMLO. La mas reciente de Televisa y precisamente en el noticiero de Loret de Mola es la difuminación del rostro de Santiago Creel, uno de los promotores de la ley electoral que terminó afectando los intereses de los dos consorcios televisivos por miles de millones de pesos al evitar ese dispendio que se hizo en el 2006 y casi en 80% al duopolio. Los señores no le perdonaron a Creel el arrepentimiento que les despojaba de mucho dinero.
Una cosa es indiscutible, los conductores de los grandes consorcios televisivos reciben consigna para tratar suavemente y con cuidados de madre a ciertos invitados (casualmente todos de la clase gobernante) y con ciertos personajes se pueden llegar a ensañar en un claro ejemplo del "periodismo" selectivo que realiza el duopolio.
Para terminar te dejo algo que quizá ignores del comportamiento de Loret de Mola y que fue documentado por Jaime Aviles (el columnista de la Jornada) También te agrego "30 estrategias de linchamiento mediático en vivo"(es que no tiene los métodos que dicta el periodismo para conducir una entrevista adecuadamente) que algunos Sí percibimos en el manejo tendencioso que tuvo Loret de Mola durante la "entrevista".
En todo caso recomendar esta entrevista para "abrir los ojos" me parece desafortunado. Para abrir los ojos, los oidos y la mente de las personas y develar las "incongruencias" de López Obrador lo mejor es tener un continuo seguimiento de estos personajes. Por que recordemos que hubo entrevistas de televisa a Vicente Fox que lo hicieron parecer un "hombre de Estado" y la gente lo votó. Una entrevista para entender el proceso tan difícil que hemos vivido en México no basta. Te invito para pegarte. Como bien dijo Julio Hernández López:
"Carlos Loret de Mola fue ayer impaciente y cortante, obsesivo en la búsqueda de descarrilar declarativamente a su presunto invitado, faccioso en cuanto se transmutó en contrincante dispuesto a saltar verbalmente encima del visitante para romperle el ritmo discursivo, de por sí lento, y para oponer a la visión y el verbo del malamente entrevistado las opiniones y deducciones de un anfitrión que manejó una “apertura” informativa, luego de año y medio de golpeteo, como una concesión personal o como el cumplimiento forzado y de mal humor de un trámite necesario para que la contaminadora empresa y sus empleados puedan adjudicarse un falso engomado de verificación democrática."
Te mando un gran saludo
Jaime Avilés
Al amanecer del jueves 7 de abril de 2005, mientras decenas de miles de personas caminaban en la oscuridad rumbo al Zócalo donde el jefe del Gobierno del Distrito Federal iba a despedirse de sus gobernados antes de comparecer frente al Congreso de la Unión que tenía previsto desaforarlo, Carlos Loret de Mola dijo a través del Canal 2 de Televisa:
“Dentro de algunas horas, López Obrador puede destrozar la economía nacional...”
El pánico del metrosexual favorito de Emilio Azcárraga y Bernardo Gómez era palpable. La ultraderecha, como se sabe, no se caracteriza por sus conocimientos políticos sino por sus prejuicios, basados fundamentalmente en el odio de clase. Y Carlos Loret de Mola es un hombre de ultraderecha.
Aquella mañana, López Obrador no sólo no “destrozó” la economía nacional, todo lo contrario, con su discurso conciliador frente al pueblo y con su brillante Yo acuso ante los legisladores, que reafirmó la fuerza de sus principios pero también la gobernabilidad, hizo que la Bolsa Mexicana de Valores subiera tres puntos. Loret de Mola ni siquiera pidió disculpas por su histérico exabrupto.
Meses después, al comentar el proceso político de Bolivia donde una elección democrática elevó a la presidencia al líder indígena Evo Morales, Carlos Loret de Mola se refirió en los siguientes términos a la designación de la señora procuradora de justicia:
“El boliviano Evo Morales nombró hoy procuradora de justicia a la líder del sindicato de trabajadoras domésticas... Imagínense ustedes, ¡una chacha al frente de la procuraduría!”.
Dos episodios más enriquecen la fichita de Loret de Mola.
Febrero de 2006. Una explosión genera una temperatura de 595 grados centígrados a 150 metros bajo tierra en los túneles de la mina Pasta de Conchos. El flamazo provoca el derrumbe de las galerías donde trabajaban 65 mineros del turno de las 12 de la noche a las 6 de la mañana. Todos mueren instantáneamente.
Carlos Loret de Mola lo sabe, por supuesto que lo sabe, pero llega al lugar de los hechos y empieza a transmitir en vivo desde las instalaciones de la mina, donde los familiares de los pobres hombres sepultados lo escuchan con esperanza cada vez que el metrosexual declama ante las cámaras su “fe” en que un “milagro” permitirá que los mineros sean rescatados con vida. E invoca teatralmente a Dios y a la Vírgen.
La pésima telenovela es un reality show que explota sin piedad la tragedia para elevar el raiting y con éste las ganancias de Televisa, mientras Azcárraga y Gómez sonríen al ver cómo su delfín se burla de la desgracia de los pobres.
Pero el deplorable espectáculo persigue, y vaya que logra, el fin de ganar tiempo para que la empresa dueña de la mina, el Grupo Minera México, proteja sus acciones en la Bolsa de Valores e impida que éstas se desplomen cuando se haga el anuncio oficial de que los 65 mineros están muertos.
Y el anuncio llega, efectivamente, al quinto día de la tragedia, que por casualidad es viernes, y sale al aire a primera hora de la tarde, cuando la Bolsa ha cerrado ya. Concluida su misión, Loret de Mola se retira firmando autógrafos.
Semanas después, la policía captura a dos presuntos secuestradores, un mexicano y una francesa. Televisa acompaña a los agentes a realizar la detención en un rancho sobre el camino viejo a Cuernavaca en las faldas del Ajusco. Pero algo sale mal.
La francesa alega que ella no estaba al tanto de las activididades delictivas de su novio y exige, y consigue, que su embajada proteste ante el “gobierno” de Vicente Fox porque fue obligada a actuar contra su voluntad para un espectáculo de televisión... ordenado por Carlos Loret de Mola.
En entrevista para La Jornada, la pobre mujer narra que la policía la detuvo en el rancho de su novio pero no se la llevó a las instalaciones de la procuraduría sino hasta 24 horas después. ¿El motivo? Televisa quería grabar minuto a minuto la “captura” y tanto los comandantes encargados de la operación como los presuntos delincuentes debían esperar a que el reportero Pablo Reynah y las cámaras y el camión-estudio estuvieran listos.
Cuando la queja de la francesa fue conocida públicamente, Azcárraga y Gómez protegieron a Loret de Mola corriendo a Reynah, al que culparon de todo y no conformes con ello lo boletinaron para que ninguna empresa de comunicación lo vuelva a contratar.
La Hora del Pueblo, desde aquí, le pide a Pablo Reynah una entrevista para que el público sepa directamente de sus labios qué es lo qué pasó y cómo es la vida en Televisa bajo las órdenes de Loret de Mola.
30 estrategias de linchamiento mediático en vivo.
Esta “pequeña” lista, está dedicada al flamante locutor (que no periodista, ojo) que el día de ayer, 1 de abril nos dio una lección ejemplar de cómo conducirse en el ring mediático, especialmente el ring cobijado por televisa.
1.- Comenzar trivializando la entrevista. Ejemplo: llamar asuntos de Estado a la serie mundial o el caso Hugo Sánchez.
2.- Dejar entrever un caso que la opinión pública reprobó anteriormente, para poner ésta idea en el público antes de empezar la entrevista. Ejemplo: juego de palabras entre Los Cardenales (equipo de béisbol) y los cardenales de la iglesia católica.
3.- Reforzar la trivialización con algunas risas socarronas forzadas y algún comentario que degrade aún más el tema a tratar. Ejemplo: pasemos a temas más triviales; su candidatura.
4.- Forzar ecuaciones para tergiversar el discurso del adversario-acusado-entrevistado. Ejemplo: saqueo = privatización = fraude en el PRD (sic).
5.- Cuestionar la autoridad moral del entrevistado para opinar sobre algunos temas. Ejemplo: equiparar la elección presidencial con la elección interna del PRD, en la que se supondrá de antemano que el entrevistado tiene tooooodo que ver.
6.- Minimizar el linchamiento mediático adjudicando la responsabilidad de la amplificación de un conflicto a las partes en conflicto. Ejemplo: todo lo que hemos dicho nosotros palidece frente a lo que se dicen entre ustedes.
7.- No cuestionar a las fuentes adecuadas para dar las respuestas que uno busca, y mejor buscar cuestionar a la figura más visible. Ejemplo: si vamos a hablar sobre una elección fraudulenta en el PRD, no cuestionar a la comisión de vigilancia o el órgano correspondiente, sino al militante más mediático (es decir AMLO).
8.- Burlarse de consignas anteriormente expresadas por el adversario-acusado-entrevistado para restarle importancia. Ejemplo: ¿Quiere un recuento “Nota por nota”?
9.- Cuando el adversario-acusado-entrevistado esté a mitad de un argumento, interrumpirlo para jalarlo al tema que más me conviene ventilar. Ejemplo: Entrevistado - … lo que pasa es que la comunicación…Entrevistador – hablemos del PRD.
10.- Minar la credibilidad del adversario-acusado-entrevistado dejando en claro que no le crees una sola palabra de lo que dice. Ejemplo: Hacer gestos de incredulidad y después rematar diciendo no le creo.
11.- Equiparar dos conceptos completamente diferentes para alegar una falsa incongruencia del adversario-acusado-entrevistado. Ejemplo: comparar una elección de estado con el hecho de que un militante de un partido se exprese a favor de un candidato en la elección interna de un partido, aún sabiendo que una de estas acciones es ilegal y la otra no.
12.- Sintetizar conceptos distintos para obtener uno nuevo que realmente deje sin sentido las acciones del adversario-acusado-entrevistado. Ejemplo el presidente legítimo del PRD se pronunció a favor de un candidato.
13.- Cuando se muestran materiales videográficos para poner en contexto la entrevista, y se recurra al efecto de pantalla doble, no poner la cámara de frente al adversario-acusado-entrevistado para mostrarlo desinteresado, desgarbado y/o irreverente al no ver de frente la cámara.
14.- Erigirse como voz pública para corresponder con el lineamiento goebbeliano de “todos piensan que…”. Ejemplo Nadie se la cree que es presidente legítimo.
15.- Expresar con onomatopeyas, gestos o afirmaciones prematuras la sensación de que lo que dice el adversario-acusado-entrevistado ya está muy gastado. Ejemplo: Entrevistado – reconocieron las irregularidades…Entrevistador – si si si si si (puede ir acompañado de un manoteo).
16.- Posponer el tema que, en teoría sería el eje de la entrevista. Ejemplo: si si, ahorita te dejo hablar del petróleo.
17.- Presionar al adversario-acusado-entrevistado para que exprese la opinión que yo quiero expresar. Ejemplo: bueno, ya dígame entonces es mejor anular la elección, ¿no?
18.- Equiparar a dos personajes distintos en circunstancias distintas para aumentar la confusión en el público (similar a la estrategia no. 11). Ejemplo: Comparar a Vicente Fox cuando expresó su preferencia por un candidato presidencial con Cuauhtémoc Cárdenas cuando pide la anulación de la elección interna del PRD.
19.- Utilizar frases coloquiales, cuyo uso es generalizado en las escuelas primarias y secundarias para hacer enojar a alguien. Ejemplo: Eso sí calienta.
20.- Nunca dejar al adversario-acusado-entrevistado terminar una respuesta cuando quiero demostrar su incongruencia. Ejemplo: interrumpirlo hasta el punto en el que el entrevistado diga ¡No me dejas terminar!
21.- Repetir insistentemente una pregunta que ya contestó el adversario-acusado-entrevistado para tratar de obtener la respuesta que quiero. Ejemplo: Entrevistador: ¿Van a tomar carreteras? Entrevistado: no Entevistador: …pero ¿van a tomar carreteras? ¿no van a tomar carreteras?
22.- Tomar algún prejuicio racista o sexista e implantarlo a la fuerza en el discurso del adversario-acusado-entrevistado. Ejemplo: o sea, las mujeres por delante.
23.- Sacar de contexto cualquier frase del adversario-acusado-entrevistado para sacarle jugo. Ejemplo: usted dijo que iba a haber violencia el 24 de febrero.
24.- Ser condescendiente con el adversario-acusado-entrevistado e incluso usar con él las frases con las que le enseñas a tu mascota a no morder. Ejemplo: tranquiiiiilo tranquiiiiiilo shhh.
25.- Cuando haya oportunidad, recordarle al adversario-acusado-entrevistado que se le está contando el tiempo al aire y sugerir sutilmente que hasta debería agradecer por el tiempo que se le asignó de entrevista. Ejemplo 1: Entrevistado – Estoy conciente de los tiempos de la televisión. Entrevistador – Pues no parece. Ejemplo 2: ya lleva 40 minutos de entrevista. Ejemplo 3: lleva 10 minutos hablando de ese tema.
26.- Comparar al adversario-acusado-entrevistado con algún personaje que no sea de su agrado, o incluso con adversarios políticos. Ejemplo: Comparar a AMLO con Fecal.
27.- Tratar al adversario-acusado-entrevistado como ignorante o persona con facultades mentales diferentes. Ejemplo: a ver, léeme éste parrafo.
28.- Justificar el linchamiento mediático aduciendo que no se le está haciendo promoción al invitado en cuestión. Ejemplo: Esto es entrevista, no spot.
29.- De preferencia, poner al invitado físicamente descubierto completamente sin sentarlo ante un escritorio o en un sillón para provocarle la mayor incomodidad posible. Incluso, ponerle una silla con el respaldo muy inclinado, para que, en cuanto se recargue, se vea desgarbado o desinteresado.
30.- Siempre mantener una actitud de superioridad física e intelectual con el adversario-acusado-entrevistado, aunque esto no tenga fundamento.
Gracias Loret de... como se llame por recordarnos la razón de hacer medios alternativos.
Now playing: Los Tigres del Norte - La Banda del Carro Rojo El corrido, género de la música tradicional mexicana que cuenta sucesos y hazañas así como cantar historias y descripciones de hombres y mujeres que, dotados de gran valentía en riñas y altercados, si no salen victoriosos sufren una muerte violenta, heroica y algunas veces ridícula: baste el ejemplo del Bandido de la Sierra del Huajuco, Porfirio Cadena “El Ojo de vidrio” quien por su chaleco de malla siempre salió bien librado para al final sucumbir ante la mordedura de una serpiente coralillo. Así, esa música cuya herencia más fuerte viene de la RevoluciónMexicana y de la Rebelión Cristera (Valentín de la Sierra, por ejemplo), a más de cien años de su origen ha quedado instaurada como una parte fundamental de la epopeya mexicana.
A partir de la segunda mitad de la década de los setenta, el corrido adquirió nuevos tópicos y personajes; paulatinamente desaparecieron los pistoleros a caballo para dar paso a una legión de antihéroes involucrados en el tráfico de drogas y armas. Este nuevo orden del corrido se originó básicamente con Los Tigres del Norte, agrupación sinaloense quienes fueron los primeros en cantar para las masas sucesos relacionados con el narcotráfico (imposible negar la influencia que han tenido corridos como La banda del carro rojo y Contrabando y traición (historia que culmina con el crimen pasional de Emilio Varela y Camelia “La Texana”)).
A partir de los noventa, el narcotráfico en México alcanzó niveles económicos y sociales exorbitantes, con lo que la violencia se acrecentó por un lado, como consecuencia del combate que las autoridades emprendieron contra esta actividad y, por el otro, debido a las luchas internas entre los principales cárteles para disputarse las plazas y las rutas de tránsito hacia los Estados Unidos. Otro detonante de la violencia fue el aparente endurecimiento de las autoridades mexicanas y el reforzamiento de la seguridad en Estados Unidos; esto provocó que mucha de la droga que antes estaba destinada al vecino del norte, empezara a distribuirse con mayor fuerza en México. Este cambio de hilos detonó el auge del narcocorrido y la consecuente proliferación de grupos y cantantes enfocados en este género.
Si en el corrido tradicional se exaltan hazañas de héroes rurales, el narcocorrido se centra en ensalzar la narcovida: carros de lujo, dinero fácil, mujeres hermosas, valentía en los enfrentamientos y consumo de estupefacientes y alcohol. Presentando al narcotraficante como un hombre seductor con las mujeres, generoso con los amigos, implacable con los enemigos e imbatible por la ley, el narcocorrido hace que para ciertos sectores de la juventud éste sea un estilo de vida deseable pues es una forma de enriquecimiento casi instantáneo para quien decida jugarse el todo por el todo. Por esta razón, ya desde los noventa en varios estados de la República, sobre todo en Sinaloa y Baja California, el gobierno prohibió la difusión de esta música en las televisoras y radiodifusoras.
Pese a la censura de los gobiernos locales, el narcocorrido no se ha debilitado, al contrario: ha tomado mayor fuerza siendo cada vez más la gente que lo escucha. No importa su baja calidad musical y lírica, no importan las deficiencias interpretativas de quienes lo cantan, el narcocorrido actualmete ocupa un lugar importante en el gusto musical de un amplio sector de la población por cantar una triste realidad de este pais, en el que el narco está metido hasta en los semáforos siendo cada vez más los servidores y exservidores públicos coludidos en una actividad que está pudriendo al país.
Así como el juglar de la Edad Media informaba mediante el canto, así como la música desde siempre ha sido portavoz de las miserias cotidianas (remitámonos al blues, el rock, la trova, el canto nuevo y la música ranchera), el narcocorrido es el cronista de la viuolencia, el tráfico de influencias, la invulnerabilidad de unos cuantos ante la ley y cómo es cada vez más la gente que se cansa de la miseria y decide jugarse el resto en lo que puede ser su pase directo a la cárcel o hasta su sentencia de muerte. Para ilustrar esto, el jempllo perfecto es el narcocorrido El Agricultor, de Los Pumas del Norte:
Ir a la tienda con la idea clara de lo que se comprará o simplemente esperando el gran hallazgo, ese disco raro o siempre deseado del que sólo hemos escuchado fragmentos o que alguna vez prestamos y nunca nos fue devuelto. Debo admitir que en esa conocida tienda de discos donde se encuentra casi de todo me siento como niño en juguetería y no importa cuánto dinero lleve en la cartera, nunca será suficiente para todo lo que quiero comprar; por eso ya no voy a tiendas de discos. Hay melómanos que, como bibliófilos, buscan la edición rara, la presentación para coleccionistas y no importa si tienen que trasladarse al último rincón del mundo o pagar cantidades insultantes, consiguen el álbum a como dé lugar; pero habemos otros que simplemente coleccionamos música por el simple gusto de tener de todo o al menos de todo lo que nos interesa. El melómano sabe que nunca tendrá toda la música que querría, podría y debería; ante este principio básico se entrega a la búsqueda (ahora en Internet) de todo lo que no tiene ya sea pagando por ella o descargándola ilegalmente. Cuando un artista graba un disco, al compositor se le pagan los derechos de la obra, de ahí, un porcentaje va para impuestos y una parte (a veces ridícula) para regalías del artista siendo la disquera quien más ganancias percibe por las ventas del álbum. A decir verdad, de donde realmente el artista saca dinero es de las presentaciones donde su público paga un boleto por escucharlo y verlo. Siendo así, ¿debemos sentir remordimiento por consumir música pirata? Por principio, lo que el escritor quiere es ser leído, lo que el pintor desea es que su obra sea vista, lo que el actor quiere es actuar y lo que el músico, cantante y compositor pretenden es ser escuchados. Para ilustrar esto, va una anécdota: hace algunos años, a un pintor local le robaron un cuadro que iba a ser expuesto, al ser interrogado sobre su sentir al respecto, aseguró estar orgulloso de que a alguien le gustara tanto su obra como para robarla. Otro caso paradigmático de esto es el activista norteamericano Abbie Hoffman, quien en 1971 publicara un libro llamado Steal this book (Róbate este libro) y que, por supuesto, desapareció de los estantes de las librerías la mayoría de las veces robado. Dada la lastimada economía en México, para ser melómano “original” se necesita de un bolsillo bastante holgado, hagamos números: por semana, descargo de Internet cuatro o cinco discos que en una tienda, si es que los encuentro, me costarían en promedio 200 pesos cada uno, lo cual da un resultado de 800 semanales más o menos. Pagando gasolina, comida, café y demás gastos, me sería imposible satisfacer mis necesidades musicales. Sin embargo, trabajo en mi oficina de 9 a 4, lo cual me da 7 horas (a veces más) de acceso a Internet de manera gratuita, en ese tiempo cómodamente y sin descuidar mi trabajo, puedo descargar música ya sea de blogs, páginas P2P o de esa maravilla de la informática llamada Ares, todo sin mayor costo que el disco en el que se grabará la música descargada.
Las disqueras se quejan de la piratería pero omiten el hecho de que un disco que en Estados Unidos cuesta alrededor de 10 dólares, en México su costo aumenta en un 50 y hasta en el 100% y como “de morirme yo a que se muera mi abuelita…”, el melómano muchas veces tiene que recurrir a esa impúdica y vergonzosa actividad llamada piratería, a la cual prefiero llamar “copias de respaldo”. A riesgo de sonar cínico, la música es un lenguaje universal, por lo tanto, debe ser compartida libremente no importando si la conseguimos en una tienda, en un mercado (Dios bendiga el Audi) o de la Internet; la finalidad será la misma: preservar nuestro patrimonio cultural.
"Ya verán, ya verán, cuántas cosas les voy a enseñar: el francés, el inglés, el pachuco y también el alemán"
Tin Tan en Músico, Poéta y Loco Con fecha del 31 de diciembre de 1942, el semanario Jueves de Excélsior, con portada ilustrada por "El Chango" García Cabral, publicó un artículo titulado "Los Pachucos", firmado por Jorge Mendoza Carrasco. El texto se completaba con dos fotografías; una de ellas mostraba a un joven ataviado a la usanza zoot suit: estrafalarios y amplísimos pantalones que empiezan a la altura del pecho, gruesos tirantes, una larga cadena de reloj de bolsillo atada al pantalón, un ridículo corbatón al igual que su sombrero de ala ancha con pluma de pavorreal... "Esta foto dará a ustedes más o menos una idea de lo que son los 'pachucos', los 'tarzanes', que constituyen la pesadilla de la colonia mexicana de Los Angeles, California", apuntaba al pie de grabado. Una indumentaria extrema y agresiva, al igual que su lenguaje y repudio al racismo estadounidense por parte de jovenes cuyas raíces se encontraban del lado mexicano. A su vez encaraban una relación de amor-odio con una urbe cosmopolita de habla inglesa, cuyo léxico empezaba a influir no sólo en las zonas fronterízas, sino en el centro de nuestro país. El pochismo en expansión En 1942 el pochismo se encontraba en plena expansión, justo un año antes de la llegada de Tin Tan a la ciudad de México para contagiar a la metrópoli con su extravagante estilo. Las calles de las poblaciónes fronterizas, del centro del país y de la propia capital se veían rebosantes de rótulos en inglés o de influencia estadounidense. A principios de los años 40 una fonda de Bucareli ostentaba el nombre de Nacho's, los periódicos anunciaban centros nocturnos como el Waikikí. El hotel Diana cambiaba su nombre por el de Waldorf, y su propietario instalaba ahí un club nocturno: el Cocoanut Grove, como el afamado cabaret de Hollywood. El good bye sustituyó al 'adiós', el camión se convirtió en troca -de truck-, y aparecieron expresiónes como claxon, en lugar de bocina; 'carro' -de car o automovil-, y el cotidiano 'oquey' de O.K.. Por supuesto, intelectuales y defensores de la lengua española ponían el grito in the sky. Perdón, en el cielo. Primero fue el cine como eficaz medio propagandístico; después el turismo que se intensificó a consecuencia de la guerra. A su vez, la radio con sus canciónes en iglés, así como la doble cultura del chicano mexico-estadounidense, contribuyeron en buena medida al impacto de la cultura de Estados Unidos en el país y a ese giro de modernidad que traía consigo una figura como Germán Valdés. Él supo explotar con su inteligencia no sólo esa situación, sino la rebeldía del pachuco extraído de ambientes populares y colocado en el centro mismo de metrópolis conservadoras. Afirmando la identidad perdida. Mendoza Carrasco escribía en su artículo antes citado: "¡Ahí vienen los pachucos!... Iba yo caminando hacia el final de Main Street, en Los Angeles, California, cuando escuché por primera vez la extraña palabrita: 'Pachucos'... Allí vienen los pachucos... Pero, ¿quiénes eran los pachucos?, ¿qué hacían y por qué la gente se refería a ellos con visible desagrado?... La explicación la encontrará usted en las pocas palabras siguientes: los 'pachucos' son, en Los Angeles, lo que los 'tarzanes' en la capital mexicana (...)". Más allá de su excentricidad, la explosión del pachuquismo a princípios de los años 40 era, ante todo, una manera de afirmar esa identidad perdida en la frontera y en generación de abuelos y padres mexicanos que añoraban el terruño, además de partirse en lomo en un país moderno y contradictorio. Para estos "extraños y malévolo tipos... que no saben ya lo que es México y que, inclusive, han olvidado el idioma" -como también lo apunta el artículo de Mendoza Carrasco-, su deseo de llamar la atención no sólo obedecía a una barroca posición estética, sino ética y social, de jóvenes rebeldes y otros más que cruzaban líneas estratégicas como El Paso, Texas, rumbo a Juárez. Por su parte, Octavio Paz, en su afamado 'Laberinto de la Soledad' describe con tino la cultura del pachuco: "Los pachucos son bandas de jóvenes, generalmente de orígen mexicano, que viven en las ciudades del sur y se singularizan tanto por su vestimenta como por la conducta y el lenguaje. Rebeldes instintivos, contra ellos se ha cebado más de una vez el racismo norteamericano. Pero los pachucos no reivindican su raza ni la nacionalidad de sus antepasados... El pachuco no quiere volver a su orígen mexicano; tampoco -al menos en apariencia- desea fundirse a la vida norteamericana. Todo en él es impulso que se niega a sí mismo, nudo de contradicciónes, enigma. Y el primer enigma es su nombre mismo: pachuco, vocablo de incierta filiación, que dice nada y dice todo... Queramos o no, estos seres son mexicanos, uno de los extremos a que puede llegar el mexicano (...)" Encarnación del Pachuquismo Pachuco entre los batos más carnales, Germán Valdés 'Tin Tan' fue la encarnación misma del pachuquismo retomando no sólo la esencia misma de esos jóvenes desarraigados que reinventaban el lenguaje, adelantándose de manera inconciente a lo que hoy conocemos como "spanglish" y su vestimenta prototípica: el zoot suiter. A su vez manifestaban una voluntad de modernismo cosmopolita del pachuco y su enconada rebeldía contra la opresión y la injusticia, pero a través de un irónico humor que Valdés supo introducir en sus situaciónes cómicas desde sus inicios en la radio en Ciudad Juárez, su paso por la carpa y el cabaret, así como su llegada al cine. Entre ellos había ácidos comentarios contra la devaluación, la corrupción, el cierre de cabarets o la explotación del indígena. A fines de los años 30, el comediante se topó con ese curioso síntoma de rebeldía: vestimentas estrafalarias y excesivas que se oponían a los ideales de sencillez y ahorro rooseveltianos. Cabello largo y peinado con abundante goma, zapatos bicolor, amplios sacos y pantalones con valencianas, a su vez, un gusto especial por el swing y el boogie-woogie que se ponía de moda. El personaje asistía fascinado a la gestación de una moda que él exportaría e impondría en breve en la capital del país. El Topillo Tapas conocía bien la zona del Valle de San Gabriel y algunas de sus poblaciónes a princípios de los años 40. Principalmente en las inmediaciónes de Medina Court, Germán Valdés estudió a esos jóvenes renegados, incluso habló con ellos; se adaptó con entusiasmo a su estilo y lenguaje que conocía, además de saborear como propio en una ciudad construida a partir de violentas usurpaciónes de terrenos, sobre todo un visceral resentimiento racial y cultural. En 1944, por ejemplo, la compañía Films de México realizó una serie de cortos musicales a color, dirigidos por Agustín P. Delgado, quien en breve se convertiría en el cineasta de cabecera de Cantinflas. Las coreografías y vestuario eran del 'panzón' Sergio Orta, y la música de Eliseo Grenet. Para entonces la influencia de Germán Valdés y su estilo pachuco eran evidentes en estos cortos. En efecto, la figura del cómico en su papel de Tin Tan se convirtió en la imágen del pachuco por exelencia, a pesar de los ataques y críticas directas o subliminales como aquella frase que Cantinflas escribe afuera de su peluquería en Si yo fuera diputado (1951): "Para pachucos no hay servisio (sic) porque me caen gordos." México, D.F. Miercoles 30 de Julio de 2008
Hace cincuenta años nadie necesitaba ir por la calle con audífonos en los oídos, quizá porque nadie sospechaba que décadas después tal cosa sería posible. Sin caer en el cliché de que todo tiempo pasado fue mejor, sí es evidente y hasta un lugar común el hecho de que la vida actual es más ajetreada debido a la explosión demográfica en las ciudades. Mayor población significa ciudades más grandes con distancias más largas a recorrer, lo cual conlleva a un mayor hastío al transitar por el medio de transporte que sea. Mientras en las comunidades rurales y en los pueblos pequeños la gente se conoce (y eso no siempre es bueno), en las ciudades pasa lo contrario: multitudes de desconocidos que muchas veces no hablan ni con su vecino (y eso no siempre es malo). Todo lo anterior viene a desembocar en un estado de aislamiento colectivo en el que, en muchos casos, las relaciones interpersonales se reducen a un escaso círculo de amigos, los parientes más cercanos y la pareja (si es que se tiene tiempo para tener una). Este aislamiento es la principal causa de que en las sociedades urbanas la dependencia hacia los afiches tecnológicos sea mayor. Hace años escuché una nota curiosa en un programa de esos que hablan de lo insólito y absurdo: una pareja alemana llegó al extremo de estar en la misma habitación y comunicarse sólo por mensajes en el celular; no eran sordomudos ni tenían problema de salud alguno, sólo se hicieron adictos al celular. Otro ejemplo de la computarización de la vida cotidiana es el de un restaurante europeo en el que los comensales llegan a la mesa y en un monitor táctil seleccionan lo que ordenarán para en una especie de cajero electrónico depositar el importe por el consumo; al final, la comida baja y los trastes sucios son retirados por un complejo sistema de rieles que comunica a las mesas con la cocina. Una de dos: o la comida es demasiado buena como para no tener que reclamar al mesero o es tan mala que el personal prefiere no dar la cara al cliente. Blogs, Myspaces, el Messenger abierto todo el día o hasta altas horas de la madrugada, personas que podemos pasar hasta ocho horas navegando en Internet o jugando, comunidades de cibernautas que nunca llegan a conocerse personalmente aún cuando vivan en la misma ciudad, celulares a los que nada más les falta la función de poder calentar un café con sólo sumergir el aparatado en la taza, aparatos reproductores de música de cada vez mayor capacidad y menor tamaño, alimentos que sólo son comestibles con el previo paso por el horno de microondas. Casos y ejemplos de nuestra dependencia hacia la tecnología hay demasiados. ¿Qué sigue? ¿La desaparición del papel moneda, niños tamagochi, eugenesia, esposas robot (existen la plastic dolls pero no cuentan)? Quizá sean preguntas tontas pero que no puedo dejar de hacerme mientras intento desenredar la maraña en la que suelen convertirse los audífonos de mi celular en el que, por cierto, traigo mis novecientas canciones favoritas (algunas de las cuales ni siquiera he escuchado).
"Estamos desapareciendo de la Tierra y, sin embargo, no creo que seamos inútiles, o Usen no nos habría creado".
INTRODUCCIÓN Gerónimo forma parte de los jefes cuyos nombres simbolizan la resistencia india frente al naciente imperialismo norteamericano, pero su figura se ha visto envuelta en un halo de leyenda que ha distorsionado su verdadera imagen. Durante mucho tiempo fue considerado como un simple salvaje sanguinario, idealizado después como una especie de profeta indio. Lo que sí nos consta como cierta es su resuelta independencia y su gran sentido de la economía de medios, que le dio buen resultado a la hora de mantener a su familia, de proveer a la banda mediante correrías o de organizar un provechoso comercio de recuerdos. Tenía una curiosidad intelectual muy viva y un pensamiento muy original. Era obstinado y práctico, despiadado con sus enemigos y amable y leal con sus amigos. El amor que sentía por su tierra montañosa fue una constante en su vida, junto con su profunda religiosidad, y cuando hacía una promesa, juramento y ceremonia incluidos, que para los blancos eran detalles poéticos, él mantenía su palabra.
EL OCASO DE UN PUEBLO Al este de Norteamérica llegó un hombre alto, de cabellos rubios y ojos azules. Los indios creyeron que era el dios que cumplía una de sus profecías. Se llamaba Leif Erickson y pertenecía a la tribu de los vikingos. Ellos no se quedaron, marcharon a sus tierras de nuevo. Los indios esperaron largo tiempo y otros dioses blancos llegaron: los conquistadores revestidos de hierro y montados en grandes caballos, que traían una afición desmedida y malsana por el metal amarillo. Fue una verdadera invasión. Y como sólo hallaron cobre y mica, decidieron apropiarse de otras riquezas: las tierras. Es a principios del siglo XVII, con la colonización francesa, cuando se perfila la ofensiva europea. En los primeros tiempos la situación es delicada para los colonos, sólo son un puñado ante 30.000 indios. Poco a poco avanzaron en un baño de sangre, pues para los puritanos los indios eran crueles salvajes bárbaros, hijos de Satán. En este contexto se sitúan las guerras contra los iroqueses y los hurones. Paradoja de la Historia: La Liga Iroquesa tenía un reglamento interno que constituyó, con pocos retoques, la primera constitución norteamericana. He aquí uno de los primeros prejuicios: "los indios vivían en la Edad de Piedra". El argumento utilizado: "sus armas no tenían puntas de hierro". Juzgamos a los pueblos por su tecnología, sin tener en cuenta sus progresos en otras áreas del amplio espectro humano. Las tribus del sudoeste se componían de grandes constructores, como la civilización Hopewell o Cahokia, y su organización social era inmejorable. Hoy hablamos del ciclo natural, el reciclaje, el cuidado a nuestro planeta, y esto precisamente lo encontramos en las tribus indias. Los europeos se quedan impresionados por la sabiduría con que los indios cazaban, practicaban la agricultura o sacaban partido al medio que les rodeaba siguiendo un ciclo natural que no agredía a ese medio ambiente. Cada pueblo producía lo necesario para satisfacer sus necesidades, alimentos, abrigo y productos para el intercambio con las naciones vecinas. La condición era no generar diferencias excesivas entre los miembros de una comunidad, haciendo funcionar con generosidad el principio de redistribución. En el siglo XVIII, la impaciencia de los colonos está en su punto culminante, pues las mejores tierras siguen en manos de los indios. En 1792, con la independencia norteamericana, el presidente George Washington decide enviar una misión de paz al valle de Ohio haciendo saber a los indios que la nueva nación desea llevarles la civilización y educar a sus hijos. LA GUERRA Tendríamos que volver a nacer para comprender el sentido natural de esta palabra, que no tiene nada que ver con los últimos 1500 años de guerras occidentales. ¿Qué honor hay cuando la guerra se convierte en una matanza? Para el indio hay más bravura en tocar que en matar a un enemigo. Al levantarse, cuando el sol lucía y el tiempo era claro, el indio exclamaba: "¡Buen día para morir!" Quizá la enfermedad mayor del hombre blanco, junto con la hipocresía y la ambición, sea su miedo a la muerte, su sentir que la vida no tiene otro sentido ni otro destino que vivir, o más bien sobrevivir a costa de todo. La resistencia india del Este juega sus últimas bazas con Tecumesh ("León de la Montaña"), jefe de los Shawnees de 1805 a 1811, que fue el más formidable enemigo que encontrarían los yanquis en la colonización, llamado el Napoleón de los indios, pues consiguió, en tiempos de guerra y en tiempos de paz, el arma más poderosa contra los blancos: la unidad. Ya no bastaba con bravos guerreros, hacía falta un hombre que pudiera enfrentarse con políticos y juristas en sus "contratos de compra". Con su muerte, el camino hacia el Oeste se abrió para Europa. Quizá resulte ocioso continuar explicando la historia. Los hechos fueron repitiéndose siempre de la misma forma trágica. Siempre igual; tratados incumplidos, engaños, heroica resistencia y derrotas. EL MITO APACHE Gerónimo era de la tribu apache de los chiricahuas. Los apaches eran un pueblo especialmente feroz, maestros en el arte de la guerrilla. Eso hizo que sus tierras fueran respetadas largo tiempo por los colonos, pero pronto las continuas riadas de inmigrantes de todos los países de Europa hicieron que no hubiera otras tierras que ocupar más que las de los apaches. Al principio éstos no se mostraron demasiado hostiles, pero con el asesinato del jefe Mangas Coloradas se desencadenó una guerra que se convertiría en la pesadilla de los ejércitos norteamericano y mejicano. Es la guerra de las praderas y Sierra Madre, que, dicen, pertenece más al mito que a la historia. El 5 de septiembre de 1886, desde Fort Bowie en Arizona, una noticia cruzó como un rayo la nación norteamericana: ¡Gerónimo ha sido capturado! 16 guerreros, 14 mujeres y 6 niños se rindieron al general Nelson Miles. Se habían necesitado 5.000 hombres para su captura, 6 generales y una red de puestos para transmitir los mensajes y falsas promesas. ¿Quién era Gerónimo? EL GUERRERO Y EL CHAMÁN Nació en 1823, 0 1829, no se sabe con seguridad, y se le llamó "Goyakla" (el que bosteza). Cuando creció, su madre le enseñó las leyendas de su pueblo, y su padre las hazañas de los guerreros y el sendero de la lucha. A los 5 ó 6 años empezó a trabajar en el poblado: cuidar de los caballos, recoger bayas y nueces, plantar el maíz, el tiro al arco... Alrededor de los 14 años pasaban por los ritos de iniciación. Para las chicas era una ceremonia entrañable que duraba toda una noche de danzas (la danza de los espíritus de la montaña). La última conocida fue la ceremonia para la nieta de Gerónimo, donde los indios se las arreglaron para hacer el ritual a escondidas de curiosos y periodistas, por lo que sólo conocemos las formas, los vestidos, pero no la esencia. Los chicos se convertían en "el que va a capturar un caballo". Pasados los ritos de purificación, abandonaban el poblado antes de que el sol calentara la pradera. Las manadas estaban lejos, caminaban días sin parar y sólo bebían agua en el río. Cuando divisaban la manada, escogían un potro y se acercaban. Entonces los caballos echaban a correr en estampida. Pero tras varios intentos alguno acaba por apartarse de la manada, y ya solitario, sigue huyendo algún tiempo, pero la resistencia del caballo sin comer ni dormir es menor que la del ser humano. Al tercer día, hambriento, el indio consigue que coma de su mano, se deje acariciar, y salta varias veces por encima de su lomo, de un lado a otro, sin montarlo. Así consigue que el caballo lo acepte como jinete. Gerónimo acababa de iniciarse en la caza cuando murió su padre. Así que fue admitido en el consejo de guerreros a la edad precoz de 17 años, como Hijo del Agua, aprendiz de guerrero. Y se enamoró. Ella se llamaba Alope. Pero en el verano de 1858, un día en que los guerreros estaban fuera del campamento, los mejicanos exterminaron a mujeres y niños. Gerónimo perdió allí a su mujer y sus hijos. Mangas Coloradas era el jefe de los apaches bedonkohoes. Reunidos en consejo, vieron que nada podían hacer frente a los mejicanos, y partieron esa noche en silencio. Gerónimo quemó todas las pertenencias de Alope, su tipi, y juró vengar a los apaches. Mediante esa experiencia, Gerónimo recibió, al parecer, un don del Poder que iba a tener un papel importante el resto de su vida. Él describe la aparición de un oso gris de pelos de puntas blancas, que le aseguró que ningún arma de fuego podría jamás matarle y que sus flechas serían guiadas. Empezaron a vivir en un estado de asedio y de incursiones a Méjico. Sin embargo, en el primer contacto con el gobierno de los EEUU, se sembró la semilla de la madeja enmarañada de las futuras relaciones. Una de los mayores afrentas a los indios se debió a la crueldad y estupidez de los soldados. Mangas Coloradas, jefe reconocido por todos los apaches, fue al encuentro de los blancos en son de paz, y no sólo lo atacaron, sino que lo ataron, azotaron y asesinaron cuando supuestamente trataba de escapar (1863). El sentido del honor y el orgullo se alzó en Cochise y Gerónimo, y ya no negociaron más. Gerónimo estuvo íntimamente ligado a Cochise y luego a sus hijos Taza y Naiche, a quien él siempre respetó. RESERVAS Y LIBERTAD En 1871 llega el general Crook. Washington decide que algo hay que hacer con esos indios hostiles, y les ofrece un lugar, una reserva y medios de subsistencia. Pero esa no era vida para los indios acostumbrados al aire libre de la Sierra. Entre 1877 y 1886 la frontera entre los EEUU y Méjico fue asolada por dos pequeñas bandas de indios apaches, liderados por los jefes Victorio y Gerónimo, que mantuvieron en jaque a las tropas federales durante casi 10 años. El 2 de septiembre de 1877, 300 mimbreños apaches se escaparon de la reserva de San Carlos, en el sur de Arizona, y siguieron a Victorio hacia las montañas del norte. Aunque la mayoría de ellos se rendiría tan sólo un mes después, Victorio y otros 80 guerreros consiguieron eludir la persecución del ejército hasta el otoño de 1882, cuando 350 soldados mejicanos les derrotaron en la batalla de Tres Castillos. Aunque Victorio y la mayoría de sus hombres perecieron, la resistencia apache no había terminado. La vida de Gerónimo se centró en Sierra Madre después de su fuga, la tercera, de San Carlos en 1881, y allí se reunieron las bandas de Juh, Nana, Chiricahuas, Nednais y Bedonkohones. En un sólo campamento hubo el mayor número de apaches reunidos desde hacía muchos años, con guerreros expertos. La cooperación entre ejércitos de ambos países obligó a Gerónimo a volver a la reserva. El general Crook enroló exploradores apaches en su persecución y consiguió que Gerónimo se rindiera, pero éste no regresó a la reserva como pueblo derrotado, sino que llevó consigo pertenencias y ganado. Gerónimo no duró mucho en la reserva. Al año siguiente, en 1885, volvió a marchar a la montaña con 150 seguidores. LOS ÚLTIMOS AÑOS La historia se repite para Gerónimo: corre, acosa, lucha, se oculta, luego acosa de nuevo, pero ni una sola vez en toda su trayectoria violó su "salvaje" código de honor. Gerónimo pidió la paz, parlamentó con Crook; sólo quería que su pueblo fuera gobernado por un hombre justo. Crook no le creyó. La última huida de Gerónimo no fue masiva. Los soldados le convencieron de que lo querían ahorcar, y se escapó (quinta fuga), mientras era trasladado a un fuerte militar, con 24 indios apaches. La leyenda se completó, eludió al ejército durante más de 5 meses con 5.000 soldados asignados a su persecución. El gobierno de los EEUU destituyó a Crook y llegó el general Miles. Durante estos meses las persecuciones fueron muy difíciles, pues el ejército no estaba acostumbrado a tener un enemigo tan poco numeroso. El teniente Gatewood, un hombre íntegro que conocía la lengua apache, consiguió hacer abandonar la senda de la guerra a Gerónimo. Gerónimo quería regresar y tener una tierra para él y su tribu. Miles tenía orden de llevarlos a Florida. El tratado lo sellaron con una piedra. Duraría hasta que la piedra se hiciera polvo. Miles redactó un informe para contentar a los burócratas. E incluso quiso sacarlos a escondidas antes de que llegara una orden contraria de Washington y no pudiera cumplir su palabra. No tuvo suerte, las distintas bandas de indios se encaminaban a 27 años de cautiverio. Los exploradores del ejército acabaron su misión: ya no quedaban indios en libertad. Los subieron al tren. Hacinados, no soportaban el hedor, ni el ruido, y empezaron los primeros brotes de tuberculosis. La mortalidad era exagerada, 5 de cada 6. ¿La humedad de Florida? ¿La nostalgia? Parecía la extinción de una raza. Los burócratas especulaban sobre degeneraciones físicas, por lo que les prohibieron danzar en invierno (a un pueblo que siempre había vivido en la nieve). Gerónimo dijo: Estamos desapareciendo de la Tierra, y sin embargo no creo que seamos inútiles, o Usen no nos habría creado. Gerónimo reconoció la importancia de adquirir los conocimientos del hombre blanco, y fue un partidario entusiasta de las escuelas. Durante los años de Fort Still, Gerónimo se convirtió en un bien comercial, un objeto de exposición para asegurarse el éxito de cualquier celebración. Era cortés, dueño de sí mismo, alerta y amable, y observaba y aprendía con fresca curiosidad y mente despierta. Pedía siempre el regreso a su patria natal. Era un hombre de una pieza, una personalidad sin fisuras a pesar de haber perdido a toda su familia, hijos, nietos, mujer... En la vejez, la más persistente de las contaminaciones traídas por los blancos, el alcohol, lo llevaría a la muerte. El 15 de febrero de 1909 lo hallaron en el agua, borracho. Cogió una pulmonía. Su fuerte espíritu luchó contra la muerte y en la noche del 17 de febrero se rindió. Naiche, alto, erguido, al pie de su tumba, hizo un discurso breve pero impresionante en lengua apache, recordando episodios de guerra. Hoy hay un solemne monumento de piedra coronado por un águila en el lugar. En 1911 muere de tuberculosis la última descendiente de Gerónimo y los apaches.
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En estos días en los que el poeta cada vez le tiene más fobia a los llamados lugares comunes, en que parece estar peleado con algo tan humano como el amor y lo que éste implica, se presenta a mi vista un libro que desde el título me resulta intrigante. Crisantemo cielo, primer libro de Enrique Carlos y editado por CONACULTA y la Secretaría de Cultura del Gobierno de Jalisco, es esa flor, alma que se deshoja para mostrarnos lo más esencial: el poeta que ama con el pecho hinchado y al final, sólo le quedan la nostalgia, el dolor y el vértigo, materias primas con que Enrique Carlos teje su poesía. El crisantemo, flor de origen asiático que simboliza la longevidad y que en occidente es utilizado en ofrendas florales de día de muertos. Así son estos poemas, dolores que no mueren, decepciones longevas, ofrendas a quien se va dejando en los labios un cierto gusto a muerte. El crisantemo, flor que se abre y se deshoja, poeta que se abre el pecho arrojando al cielo un canto que pinta de azul la tarde. Debo admitir que en cuanto leí el título de este libro, no soporté la tentación de encontrarle un sentido racional, no lo logré. Y es que a medida que leía los poemas aquí vertidos, pude percatarme de cómo el autor juega con el idioma hasta hacerlo de su propiedad y nadar en este mar como cualquier otro pez. Ejemplos de esto se pueden mencionar varios, pero llama mi atención particularmente un término acuñado por el autor: tristura, neologismo que designa aquella tristeza sombría y nostálgica del amoroso. Así pues, en el título de este libro, la palabra “crisantemo” no juega el papel de sustantivo, sino que es una forma de adjetivar al cielo entendiendo por crisantemo lo sombrío, triste, nostálgico y desolado; y de esta manera Enrique Carlos nos pinta el cielo en sus poemas. Siempre he sido partidario de separar a la obra del autor, pero en este caso hago la concesión ya que en Crisantemo Cielo el lector se topará con un poeta que ha trabajado sobre su escritura a fin de lograr el resultado que encontramos en este libro, todo esto sin perder la jovialidad de sus 20 años. Hay en estos poemas una voz madura pero con la suficiente sinceridad para no ocultar la herida que no cierra. O quizá no sea su juventud la causa de tal honestidad al escribir; si esto fuera una mesa de café, le preguntaría al autor si su condición de bluesman tiene algo que ver con su registro poético (razón por la cual puedo considerar a Enrique Carlos correligionario de quien esto escribe). En el blues, el dolor está tan metido en la carne, que se vuelve un estado natural; con la poesía de Enrique Carlos sucede algo parecido: le herida siempre viva, la desolación, o como el propio Enrique dice la sensación de algo trepando por el cuerpo de ver llover sin mojarse las entrañas (hay cosas que prefieren arder) Traigo a colación el tema del blues por dos razones: por un lado, el manejo del ritmo en algunos de los poemas aquí reunidos, son de una musicalidad y una cadencia tales, que de inmediato me remiten a la circularidad de un riff de blues. Por otro lado, las atmósferas planteadas en los poemas de este libro evocan la sombría, apasionada, catártica y humana pureza del blues. Como muestra de ello y como mejor manera de cerrar este comentario, el que desde mi perspectiva, es el poema central de este volumen: hundido estoy hasta lo alto pétalos demacrados de un crisantemo cielo sumergido estoy sumergido solo
mucha guerra y pocos miembros que perder ahogado estoy con dos golondrinas muertas en los párpados
hay un cuerpo tuyo que no descifro todavía hay un sentido que no comprendo
nunca te lo dije pero era lindo cuando te arrancabas los brazos en un intento desesperado por acompañarme en mi tormento
Copándaro siempre ha sido un lugar seguro, un pueblo tranquilo de esos donde la gente se conoce entre sí y sabemos de qué pie cojea cada quien. Al menos así había sido hasta hace poco. En el transcurso del último año y como en casi todo el país, un grupo paramilitar, con tal de mantener el control de la actividad ilícita en la zona, que básicamente está constituida por narco menudeo y tráfico de indocumentados, ha asolado a la región a fin de intimidar a quienes no trabajan para ellos. Como conscuencia de esto, últimamente la presencia del ejército ha ido en aumento siendo constantes los retenes y cateos en toda la región de la cuenca del Lago de Cuitzeo que comprende los municipios de Cuitzeo, Huanadacareo, Chucándiro y Copándaro, con sus respectivas localidades. Así, el sábado 24 de mayo, a las 9 de la mañana, cuando me disponía a llevar mi mujer a su trabajo, tocaron la puerta, salgo y me encuentro como con veinte soldados que habían estacionado su camión frente a mi casa. Después de las presentaciones, me preguntaron si en casa había armas de fuego o drogas, Era obvio que respondiera que no, con la esperanza de que no entraran pero de nada me valió, pidieron mi autorización para entrara a hacer una inspección de rutina y a los diez minutos salieron con sus hallazgos: un fusil mausser que yo tenía en mi recámara y una escopeta recortada que mi padre tenía en la suya. Debo decir que no sé de armas ni soy tan aficionado a ellas pero ese mausser tenía un valor sentimental por haber sido regalo de mi padre. El punto de esto no es si se llevaron dos de nuestras pertenencias, el punto es que, si no entran los ladrones a robar, si no entran los de este grupo a esconderse (ya lo han hecho en otros lugares y cuando los de la casa se resisten son asesinados) van a entrar los soldados sin orden de cateo ni documento alguno que avale sus actividades y se llevarán lo que según ellos sea ilegal. Entraron a mi casa, a mi cuarto, abrieron el cajón de la ropa interior de mi mujer, el armario de mis padres, los cajones de mi escritorio y revisaron los zapatos de mi hermano para buscar armas o drogas. Pude resistirme pero, qué habría pasado: me habrían arrestado y en mi expediente ya habría antecedentes penales, hubiera tenido que pagar la multa y hacerle pasar un pésimo trago a mi mujer. Cierto, ellos hacen su chamba pero a causa de las corruptelas en este país, ahora los ciudadanos comunes debemos pagar con privacidad el precio de la seguridad. Como diría Héctor Suárez: "¿Qué nos pasa?".
Para celebrar tal acontecimiento, comparto con vos este fragmento de El capitán salió a comer y los marineros han tomado el barco, de maese Charles Bukowski.
Subí y me senté delante del ordenador. Es mi nuevo consolador. Mi escritura se ha duplicado en potencia y rendimiento desde que lo tengo. Es una cosa mágica. Me siento delante de él como la mayoría de la gente se sienta delante del televisor. “No es más que una máquina de escribir glorificada”, me dijo una vez mi yerno. Pero él no es escritor. No sabe lo que es que las palabras le hinquen el diente al espacio, y se encienda; que los pensamientos que te pasan por la cabeza se puedan convertir inmediatamente en palabras, que a su vez desencadenan más pensamientos, seguidos de más palabras. Con una máquina de escribir es como andar atravesando fango. Con un ordenador, es como patinar sobre hielo. Es un estallido de fuego. Claro que si no tienes nada dentro, da igual. Y luego está el trabajo de limpieza, correcciones. Qué demonios, yo antes tenía que escribirlo todo dos veces. La primera vez para ponerlo en el papel, y la segunda para corregir los errores y las meteduras de pata. Pero de esta manera se convierte en una sola carrera, llena de diversión, de gloria y de escapatoria. Me pregunto cuál será el siguiente paso después del ordenador. Probablemente nos limitaremos a ponernos los dedos en las sienes y saldrá una masa perfecta de palabras. Por supuesto, habrá que llenar el depósito antes de arrancar, pero siempre habrá unos cuantos afortunados que lo puedan hacer. O eso esperamos.
Antes que otra cosa suceda, debo aclarar que no soy asiduo visitante de los museos, de hecho, mis incursiones a estos lugares son como mis idas a misa: por compromiso, sin querer queriendo, o ya de plano cuando las garrapatas de la conciencia me taladran los oídos. En el caso de Tepito ¡Bravo el barrio!, de Francisco Mata Rosas, fui un poco por morbo y un mucho por mi proclividad hacia la cultura popular. Puede que antes de entrar, uno tenga la idea de que verá la versión fotográfica de Perfume de violetas o Amores perros o cualquiera de esas películas que con dramatismo sensacionalista (perdón por la tautología implícita) pintan al Distrito Federal como un Sodoma y Gomorra donde las niñas son violadas, los adultos asesinados y los jóvenes son devorados por la inmundicia de la sociedad y la indiferencia del Sistema. Nada más equivocado, quien quiera ver eso, que sintonice Hechos. Tepito, microcosmos capitalino donde las copias de respaldo (no me gusta decir “piratería”) y algunas mafias han fincado su centro de operaciones; Tepito, llamado “Barrio Bravo” por ser la cuna de excelentes boxeadores; Tepito, nombre que sus oriundos dicen con orgullo, no es ese infierno dentro del caos que desde la ingenua Provincia de supone en la capital del país. Entrar a la exposición de Mata Rosas u hojear el libro que recopiló dicho material, es llegar a una sala llena de rostros comunes, caminar por esta exposición es deambular no entre personajes, sino entre personas que viven y conviven en la entraña de un barrio complejo y, por ende, polémico. Mata Rosas, durante dos años, instaló un estudio portátil a manera de “puesto de fotografía”; ahí se dedicó a fotografiar a todo aquel que pasaba por enfrente y accedía a ser retratado. Al final de esos dos años, el autor llegó a contar con un archivo de seiscientas fotografías en las que aparecen casi setecientos tepiteños. De ahí, a la selección y edición de las fotografías, el resultado: sesenta fotografías en las que las personas aparecen sobre un fondo blanco, algunas posando, otras con una franca sonrisa y otras con la seriedad del nerviosismo pero todas, todas mirando a la cámara; y junto a cada fotografía, el nombre, edad y ocupación (o desocupación) de cada quien. Con este procedimiento, Francisco Mata consiguió dos cosas: por un lado, mostrarnos al tepiteño normal, al que ni es narcomenudista, ni traficante de armas, ni líder charro del comercio ambulante; personas normales en las que, por mirar a la cámara, el espectador puede verse a sí mismo como en un espejo, vaya, el espectador viéndose en el otro sin que ninguno de los dos pierda su alteridad. Por otro lado, Mata Rosas, al poner fondo blanco detrás de las personas, consiguió descontextualizar al grado de que perfectamente podrían insertarse en otras realidades y escenarios sin que suceda mayor cosa. Pero dado que especifica el nombre y datos generales de los “modelos”, se evita que sean piezas intercambiables. Vaya, para no dar más vueltas sobre el mismo asunto: chambelanes, franeleros, hojalateros, licuaderas, deportistas, gay y estudiantes hay en todo el país, pero Mata Rosas nos muestra a los de Tepito, personas que día a día viven una vida normal pese a las aristas que su entorno geográfico y social presentan, gente que trabaja, come, ríe y camina sabiendo que todos los días hay que rifársela para vivir. Tepito, barrio bravo; Tepito, ¡Bravo el barrio!; Tepito, ¡bravo por el barrio!