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23 de abril de 2008

Santana: la súper naturaleza


A sesenta años de su nacimiento y más de cuarenta de la formación de la primigenia Santana Blues Band, el legado de Carlos Santana (Autlán de La Grana, Jal., 1947) lo coloca como uno de los mejores guitarristas del mundo. Junto a figuras legendarias como Steavie Ray Vaughan, Jimi Hendrix, B.B. King y Eric Clapton, Santana es de los músicos que han sabido dar a la guitarra esa voz que deviene en un estilo inconfundible.

Inicia el camino: no one to depend on.
En Tijuana, Santana ya había adquirido las bases del blues y el R&B escuchando a B.B. King y Bobby Parker y tocando junto a quien bien puede ser considerado uno de los pilares del rock mexicano: Javier Bátiz en cuya banda, Los TJ’s, Santana empezó como bajista para más tarde iniciarse en la guitarra.
Al ser Tijuana el patio de juegos y burdel de los Estados Unidos, esa ciudad era la mejor escuela para asimilar la esencia de la voluptuosidad en la música negra. Ganándose la vida como músico callejero de día y tocando en bares de mala muerte por la noche, la naturaleza exuberante en el estilo de Santana despertó. Al hacer acompañamientos para las rutinas de strip tease, aprendió a propiciar atmósferas cargadas de sensualidad y concupiscencia.
En esa Tijuana donde pululaban putas, padrotes, dealers, polleros y cualquier clase de viciosos entregados al desmadre, el entonces adolescente Santana aprendió a sortear los peligros de la calle. Era cuestión de tiempo para que, tocando en bares de desnudistas, Santana adquiriera lo que bien pueden ser las tres principales características de blues: sensualidad, sordidez atmosférica y las infinitas posibilidades de improvisación.
Durante la segunda mitad de la década de los 60, San Francisco era la capital hippie de Estados Unidos; ahí convergían diversas tendencias que los entonces jóvenes utilizaban como ruta de escape del Sueño Americano y el american way of life. La búsqueda espiritual en cultos orientales, el uso de drogas psicodélicas, el nuevo auge del blues, las nuevas tendencias jazzísticas y el interés en la música afroantillana, configuraron una amalgama que vendría a enriquecer el panorama artístico de Estados Unidos. Habían quedado atrás los “rebeldes sin causa” de la década anterior, era la época de repudio a la Guerra de Vietnam y las políticas de Nixon, el flower power, la lucha por los derechos de los negros frente a la histórica segregación racial, el apogeo de las luchas feministas y una contracultura (herencia directa de la generación beat) que emergía cada vez con más fuerza.
En cuanto al rock, eran populares los concursos de bandas en los que, según declaraciones posteriores del mismo Santana, si había mil bandas participantes, quinientas querían sonar como The Beatles y las otras quinientas como The Rolling Stones. En ese contexto fue que Santana decidió experimentar, pues a medida que se alejaba del blues como parte de su crecimiento musical, más se acercaba a las nuevas tendencias. En medio de esa experimentación, notó que cuando tocaban rock acompañados de percusiones, las mujeres bailaban diferente: ya no atrapaban mariposas, hacían del baile la expresión vertical de un deseo horizontal; así fue como se formó la primera Santana Blues Band, cuyo nombre había nacido más por necesidad de llamarse de alguna forma que por la unidad del grupo o el género en el que se enfocaran más. Ya para su primer disco (Santana, 1969), el grupo quedó como a la fecha se sigue llamando, aunque en realidad de esa banda, como ha sucedido con otros artistas, Santana es el único que queda pues la lista de músicos que han pasado por ahí es de alrededor de cincuenta, sin contar las colaboraciones especiales.
Fue así como, fusionando el rock con el blues, el jazz y la música afroantillana, Santana inauguró un nuevo estilo de hacer música, un rock más universal y cuyo compromiso es nada más con la música y lo que ésta tiene qué decir.

Triada surgida de la revelación. Everything’s coming our way.
Después de su debut en el Filmore West de Los Ángeles y colocarse entre los favoritos de la audiencia y el dueño del prestigiado foro, Bill Graham, la Santana Blues Band iba en un notorio crecimiento musical. Se trataba de un rock todavía muy impregnado de la identidad negra que Santana había adoptado como estilo musical. En este ascenso estaban cuando la fatalidad se presentó: al realizarse unos estudios médicos, se reveló que Santana tenía tuberculosis.
Llevaba tres meses hospitalizado cuando, durante la visita de unos amigos y en plena experiencia lisérgica, Santana tuvo una revelación: de quedarse en ese lugar pronto moriría. Movido por la determinación que da el miedo, se fugó del hospital para refugiarse en casa de unas amistades; ahí no sólo recuperó la salud física, también su genio creativo se vio renovado pues la música que haría a partir de ese momento sería cualitativamente superior.
Después de la convalecencia empezó a voltear hacia otros lados: por una parte, el rock psicodélico cuyo mayor exponente era The Greatful Death; por el otro, el jazz contemporáneo que en contraste con la música afrocubana, vendrían a configurar lo que Santana sería a partir de entonces.
En 1969 Santana lanzaba su primer disco con nombre homónimo. Se trataba de una banda que, aunque hacía rock psicodélico, no había caído en el letargo y oscurantismo en que muchos grupos ya se habían sumergido; este rock era más tendiente un eclecticismo que vendría a desembocar en ese sonido tribal, sensual y con una precisión rítmica que lo hacían imponente sin caer en el estruendo.
Con Santana se abría un nuevo camino para el rock y parte fundamental en esta apertura fueron el baterista Mike Shrieve, el timbalero y conguero Chepito Areas y el percusionista Mike Caravello. Estos tres, más la precisión del bajista con tendencias jazzísticas Dave Brown y el organista y pianista de marcada herencia negra, Gregg Rollie, dieron origen a un sonido inconfundible. Santana aportó a la música tres piezas clave en la historia del rock: Evil aways, Jingo y la pieza con que Santana encendió el fuego del Festival de Woodstock: Soul Sacrifice, toda una jam session que sigue siendo considerada uno de los momentos de clímax en dicho festival.
Al disco debut le siguieron dos con los que se conformó la triada básica en la discografía del jalisciense: Abraxas y Santana III. No es necesario hacer mención del éxito comercial de Abraxas, baste decir que Santana tuvo el gran acierto de ser un poco más mesurado. Tras el frenesí causado en Woodstock y el monstruo comercial que era Santana, el segundo disco debía ser diferente, menos tribal sin que por ello se perdiera la esencia del grupo. Al hablar de Abraxas, estamos hablando de un disco que por su perfección técnica y musical es de las glorias musicales de la época (1970).
En Abraxas, Santana hizo un collage de sonidos: desde un rock de sonido pesado y agresivo como lo es Hope you’re feeling better, pasando por la sugerente e hipnótica sensualidad de Black magic woman/Gypsy queen hasta cortes más jazzísticos como Singing winds, crying beasts. Ésto, más el éxito de Oye como va y Samba pa ti, hace de este disco una obra maestra y un disco fundamental en la discografía del rock.
Con el tercer disco, al que sólo se le agregó el tres romano, se vino a completar la trilogía básica de Santana. En Santana III, apenas superior en calidad a Santana y sólo un poco por debajo de la perfección lograda en Abraxas, encontramos un sonido más puro, más maduro en el sentido de que ya no se dan tanto esos arrebatos de psicodelia. Para Santana III, los solos improvisados en el estudio ya quedaron atrás. Este disco es un paseo por lo que Santana es, cada canción marca la ruta para el siguiente corte. El disco se abre con Batuka que conserva resabios del primer disco del guitarrista; No one to depend on y Taboo, sólo preparan la atmósfera para llegar a una de las cumbres del disco: Toussaint L'Overture, toda una jam session que hace una pausa en Guajira para culminar en Jungle strut. Pero Guajira no es una pieza suelta, su vuelta de tuerca llega en la cúspide del disco que, a manera de descenso de telón deja al escucha en el clímax del disco: Para los rumberos, original de Tito Puente y que viene a cerrar el ciclo que se abre con Batuka.
Así, de canción a canción, nos podemos dar un paseo por todo lo que Santana era en ese momento y lo que llegaría a ser: rumbero, bluesman, jazzista, rockero y, sobretodo, un músico que nunca ha tenido miedo a experimentar con la música y la gamma de sonidos que se pueden presentar al oído.

El Milagro: make somebody happy, make somebody strong.
Santana III es el cierre formal de la Era Woodstock del guitarrista dejando la puerta abierta para nuevo ciclo. Buscando un guía espiritual, a principios de los setenta, Carlos conoció al swami Sri Chinmoy quien al iniciarlo lo bautizó como Devadip (El Ojo de Dios).a medida que se adentraba en la espiritualidad, Santana se sumergía cada vez más en la exploración y experimentación de distintas vertientes musicales.
A lo largo de los 70, Santana abarcó un espectro musical más amplio. Discos como Love, devotion and surrender (con John McLaughlin), Caravansserai, Borboletta, Lotus y Welcome, son el reflejo de un Santana más interesado en el jazz, herencia de su ídolo John Coltrane. Shangó, Zebop y Marathon, presentan a un Santana más refinado, más cargado hacia el pop. Estas incursiones hicieron que los éxitos comerciales disminuyeran en contraposición al nivel musical que el guitarrista estaba logrando.
Durante esa década tenemos al Santana espiritual, de cabello corto y alejado de las drogas y que, si bien en los conciertos seguía tocando Black magic woman y Soul sacrifice, en el estudio se empeñaba en seguir con lo que los ejecutivos y productores llamaban “suicidios comerciales”. A inicios de los 80, el romance espiritual con su gurú terminó cuando éste manifestó su homofobia. En medio de una campaña de desprestigio emprendida por Sri Chinmoy en contra del guitarrista, Devadip murió para dar paso a un Carlos Santana que ahora sólo se entregaba a la música y a su familia.
Pero el desarrollo del músico no sólo fue musical; conscientes de que el éxito implica una responsabilidad social, Carlos y Devorah Santana se enfrascaron en una de las facetas más admirables del guitarrista: la lucha por el bienestar social de los más desprotegidos. Así, donando entradas de sus conciertos, haciendo presentaciones de beneficencia e invitando a otros músicos a participar en pro de los sectores más vulnerables de África y Latinoamérica, Santana ha sido incansable.
En 1987 Santana publicó su disco Blues for Salvador. Aunque el guitarrista declaró que el disco estaba inspirado en el mayor de sus hijos, quien lleva ese nombre, de inmediato se tomó como bandera para apoyar a El Salvador, país que en ese momento vivía un momento de gran inestabilidad política y social siendo, como siempre, los pobres los más afectados.
La labor social de Carlos y Devorah Santana tomó un cause más definido cuando, en 1998, se creó la Fundación Milagro. Tomando diez centavos de cada entrada de los conciertos, Milagro ha apoyado desde campañas contra la hambruna en África, hasta grupos de artistas jóvenes en San Francisco.

El fénix supernatural: put your lights on.
En 1999, tras casi veinte años de escasa trascendencia comercial, Santana quiso renovarse, llegar a las nuevas generaciones que muchas de las veces sólo conocían Samba pa’ ti, Jingo y Oye como va. Así, una vez que Clive Davis, productor de los míticos Santana, Abraxas y Santana III accediera a la invitación, guitarrista y productor pusieron manos a la obra. El resultado de esta labor: Supernatural.
Supernatural fue una bomba comercial puesto que Clive Davis buscó la participación de artistas más contemporáneos y más conocidos por el público juvenil; esto le valió once nominaciones la Grammy, de las cuales nueve resultaron efectivas. Supernatural es básicamente un disco de rock pop muy bien hecho, con una producción que no escatimó en creatividad. Desde Yaleo hasta la jam session que es The Calling, con La Mancha Blanca del Blues, Eric Clapton, pasando por las hip hoperas Do you like the way (con Lauren Hill) o bien por la meramente santanista El Farol, Supernatural fue la resurrección de un fénix que no estaba muerto, sólo dormido en espera de las nuevas generaciones.



8 de abril de 2008

Cambio de hilos (entrada intimista)

El domingo 6 de abril inicié una nueva etapa de mi vida. Inicié una vida en pareja con una mujer que ha hecho de mi vida una fiesta, que ha venido a ser lo más importante en mi vida. Una mujer con la que hemos decidido compartir el presente para construir un futuro.
Ahora, recién estrenado en la vida conyugal, por fin entiendo eso de ser el hombre más feliz del mundo; ahora, el porvenir ofrece un nuevo color.
Por fin, uno de mis sueños se ha realizado: estar con una mujer a la que amo y me ama y en la que cada día descubro algo nuevo. Gracias Alejandra!!!

2 de abril de 2008

"Yo tengo un sueño", Martin Luther King

Estoy feliz de unirme a ustedes hoy en lo que quedará en la historia como la mayor demostración por la libertad en la historia de nuestra nación.

Hace años, un gran americano, bajo cuya sombra simbólica nos paramos, firmó la Proclama de Emancipación. Este importante decreto se convirtió en un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros que fueron cocinados en las llamas de la injusticia. Llegó como un amanecer de alegría para terminar la larga noche del cautiverio.

Pero 100 años después, debemos enfrentar el hecho trágico de que el negro todavía no es libre. Cien años después, la vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación. Cien años después, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después el negro todavía languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra.

Y así hemos venido aquí hoy para dramatizar una condición extrema. En un sentido llegamos a la capital de nuestra nación para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaratoria de la Independencia, firmaban una promisoria nota de la que todo estadounidense sería el heredero. Esta nota era una promesa de que todos los hombres tendrían garantizados los derechos inalienables de "Vida, Libertad y la búsqueda de la Felicidad".

Es obvio hoy que Estados Unidos ha fallado en su promesa en lo que respecta a sus ciudadanos de color. En vez de honrar su obligación sagrada, Estados Unidos dio al negro un cheque sin valor que fue devuelto marcado "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el banco de la justicia está quebrado. Nos rehusamos a creer que no hay fondos en los grandes depósitos de oportunidad en esta nación. Entonces hemos venido a cobrar este cheque, un cheque que nos dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia.


Sofocante verano del descontento

También vinimos a este punto para recordarle de Estados Unidos de la feroz urgencia del ahora. Este no es tiempo para entrar en el lujo del enfriamiento o para tomar la droga tranquilizadora del gradualismo. Ahora es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el iluminado camino de la justicia racial. Ahora es el tiempo de elevar nuestra nación de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la sólida roca de la hermandad. Ahora es el tiempo de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios.

Sería fatal para la nación el no percatar la urgencia del momento. Este sofocante verano del legítimo descontento del negro no terminará hasta que venga un otoño revitalizador de libertad e igualdad. 1963 no es un fin, sino un principio. Aquellos que piensan que el negro sólo necesita evacuar frustración y que ahora permanecerá contento, tendrán un rudo despertar si la nación regresa a su rutina habitual.

No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que el negro tenga garantizados sus derechos de ciudadano. Los remolinos de la revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi gente, que aguarda en el cálido umbral que lleva al palacio de la justicia: en el proceso de ganar nuestro justo lugar no deberemos ser culpables de hechos erróneos. No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en la violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma.

Esta nueva militancia maravillosa que ha abrazado a la comunidad negra no debe conducir a la desconfianza de los blancos, ya que muchos de nuestros hermanos blancos, como lo demuestra su presencia aquí hoy, se han dado cuenta de que su destino está atado a nuestro destino. Se han dado cuenta de que su libertad está ligada inextricablemente a nuestra libertad. No podemos caminar solos. Y a medida que caminemos, debemos hacernos la promesa de que marcharemos hacia el frente. No podemos volver atrás.


Pruebas y tribulaciones

Existen aquellos que preguntan a quienes apoyan la lucha por derechos civiles: "¿Cuándo quedarán satisfechos?" Nunca estaremos satisfechos en tanto el negro sea víctima de los inimaginables horrores de la brutalidad policial. Nunca estaremos satisfechos en tanto nuestros cuerpos, pesados con la fatiga del viaje, no puedan acceder a alojamiento en los moteles de las carreteras y los hoteles de las ciudades. No estaremos satisfechos en tanto la movilidad básica del negro sea de un gueto pequeño a uno más grande. Nunca estaremos satisfechos en tanto a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad por carteles que rezan: "Solamente para blancos". No podemos estar satisfechos y no estaremos satisfechos en tanto un negro de Mississippi no pueda votar y un negro en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta que la justicia nos caiga como una catarata y el bien como un torrente.

No olvido que muchos de ustedes están aquí tras pasar por grandes pruebas y tribulaciones. Algunos de ustedes apenas salieron de celdas angostas. Algunos de ustedes llegaron desde zonas donde su búsqueda de libertad los ha dejado golpeados por las tormentas de la persecución y sacudidos por los vientos de la brutalidad policial. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen su trabajo con la fe de que el sufrimiento sin recompensa asegura la redención.

Vuelvan a Mississippi, vuelvan a Alabama, regresen a Georgia, a Louisiana, a las zonas pobres y guetos de las ciudades norteñas, con la sabiduría de que de alguna forma esta situación puede ser y será cambiada.

No nos deleitemos en el valle de la desesperación. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño americano.


El sueño

Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales.

Yo tengo un sueño que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.

Yo tengo un sueño que un día incluso el estado de Mississippi, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia.

Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter.

¡Yo tengo un sueño hoy!

Yo tengo un sueño que un día, allá en Alabama, con sus racistas despiadados, con un gobernador cuyos labios gotean con las palabras de la interposición y la anulación; un día allí mismo en Alabama pequeños niños negros y pequeñas niñas negras serán capaces de unir sus manos con pequeños niños blancos y niñas blancas como hermanos y hermanas.

¡Yo tengo un sueño hoy!

Yo tengo un sueño que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada, y toda la carne la verá al unísono.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la que regresaré al sur. Con esta fe seremos capaces de esculpir de la montaña de la desesperación una piedra de esperanza.

Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres.

Este será el día, este será el día en que todos los niños de Dios serán capaces de cantar con un nuevo significado: "Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera, dejen resonar la libertad". Y si Estados Unidos va a convertirse en una gran nación, esto debe convertirse en realidad.

Entonces dejen resonar la libertad desde las prodigiosas cumbres de Nueva Hampshire. Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas de Nueva York. Dejen resonar la libertad desde los Alleghenies de Pennsylvania! Dejen resonar la libertad desde los picos nevados de Colorado. Dejen resonar la libertad desde los curvados picos de California. Dejen resonar la libertad desde las montañas de piedra de Georgia. Dejen resonar la libertad de la montaña Lookout de Tennessee. Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada topera de Mississippi, desde cada ladera, dejen resonar la libertad!

Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día cuando todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo spiritual negro: "¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!"


El 28 de agosto de 1963, Washington D.C.

27 de marzo de 2008

¡Sangre! ¡Sangre!

Es bastante común que en las comunidades virtuales y en los blogs, de repente se susciten controversias por tal o cual tema o comentario. Siempre habrá quien esté o no de acuerdo, siempre habrá quien lo agradezca o se ofenda, dependiendo siempre del tono del comentario y el grado de vulnerabilidad de la persona.
Hace tiempo, en Altaller, un fulano presentó un poema, déjeme decirlo, HORRENDO; tratábase del peor poema que he leído en meses. De repente, y después de la tunda que se le había dado por tal aberración, su novia, esposa o lo que sea, con todo y barriga de meses, se levantó y enfurecida dijo: si se olvidan del ritmo, la métrica, las cacofonías y los lugares comunes, verán que es un buen poema y que es una propuesta interesante. Nadie se rió pero mentalmente todos los presentes tradujimos el comentario a: ¡déjenlo, está bien guapo!
La cosa es que en un blog, cuando el autor es molestado por detractores o críticos, nunca falta la amiga buena onda que lo defiende y le dice "mijito, usté es talentoso y muy buena persona, no deje que lo molesten esos". Justo ahora me viene a la memoria doña Florinda: Vámonos tesoro, no te juntes con esta chusma. cuando me topo con ese tipo de cosas, no sé si reirme o también entrar a la pelea... en fin, algo se me tenia que pegar de Alfredo Carrera.

Un poema de Oliverio Girondo

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.














Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.

14 de marzo de 2008

10 de marzo de 2008

Tomado de mi diario personal.

Marzo 9, 2008

Guanajuato, una ciudad cuyo centro parece una imitación del Show de Trumman: a las doce de la noche hay gente lavando las calles, limpiando fachadas, retocando líneas de cruce peatonal. Sin embargo, amo esa ciudad: su estrechez, la magia de los túneles, su aire festivo, la vida nocturna que no descansa, los personajes que la pueblan, como la María Sabina del queso asadero.

En esa ciudad de calles estrechas y callejones de serpentina, encontré los ojos más bellos, esos cuya pureza me invitó a estar entre los brazos más cálidos que jamás me habían abrazado. Si ella, “en mis labios encontró la muerte”, yo en los de ella encontré un mate con azúcar, un poema del que me he adueñado y un abrazo en el que me hubiera gustado quedarme a vivir. Ella ha hecho de mi alma un callejón donde los pájaros anidan.

Ahora, mientras escucho a Mrs. Koko Taylor, pienso en Rocío Mexicano, en su poesía, en sus ojos café claro, en sus manos, en nuestro nerviosismo, en nuestros cuerpos perfectamente acoplados y en cómo, gracias a ella, lo que para Samperio es una “ciudad onírica”, para mí se ha vuelto una ciudad amada, en la que no puedo pensar sin sentir que mi alma se transporta hacia allá, hacia ella.

Gracias, Rocío Mexicano: lectora de manos, mujer que sabe volar.




4 de marzo de 2008

Inspirado

Yo sé que la poesía es imprescindible,
pero no sé para qué.
Jean Cocteau
Mientras leo a Monterroso, surge la que quizá sea la más incómoda, inocente y maliciosa pregunta que se le puede hacer a quien escribe (consagrado o no): ¿por qué escribir? Monterroso explora varias posibles respuestas: la neurosis, la necedad, el afán de reconocimiento, el deseo de laureles en la frente, etc.
En estos tiempos en los que ya no se puede ser tan cursi como en el siglo XIX y el romanticismo ha sido superado por el desencanto de la posmosdernidad; hoy en día, cuando los preceptos modernistas padecen de la más anacrónica belleza, la pregunta de porqué escribir es aun más difícil de contestar. Fuera de la academia, de los talleres, de los congresos y encuentros de escritores, incluso fuera de los círculos de café, los argumentos para escribir –los motivos no son tema de discusión- son agua entre los dedos. ¿Cómo explicarle a un taxista, al pasajero d
e a lado en el camión, al compañero de borrachera que nada sabe de libros o a la muchacha que se acaba de conocer en un baile, que a uno le gusta esto de escribir?
No metiéndonos con la vocación y los sueños de cada quien, los poetas ya no tienen esa aureola que los distinguía del resto de los mortales, ser escritor impresiona a cada vez menos mujeres y la gente que escribe es cada vez más y peor.
Los poetas, ya lo diría Sabines, somos peatones. (Ahora pienso en un tipo de cuyo nombre no quiero acordarme: escultor en mocos, seductor, metrosexual y, además, ha descubierto que también puede escribir. Eso es versatilidad). Ante tales circunstancias ¿cómo conseguir los laureles y condecoraciones que nos garanticen el reconocimiento social? Peor aún ¿qué tan significativo puede ser el reconocimiento social cuando parece ser tan efímero y fortuito?
Una vez superada la pubertad y su respectiva necesidad de expresar la incipiente personalidad propia; una vez que se ha pasado por la etapa maldita, la etapa Conciencia-Social, la fase oscura, la actitud impresiona-pendejos y cualquier otra que hayamos tenido, nos encontramos a solas con una hoja de papel o un monitor de computadora y esa pregunta a la que no podemos dar una respuesta poéticamente correcta, pues el único motivo para escribir es la escritura misma y esa respuesta, aunque es la más honesta y sencilla (entendiendo la sencillez como la entendió Neruda, humanamente), a nadie satisface y entonces uno puede ser tachado de tonto o petulante, o ambas. Así, y en vista de que unas orejas lindas pueden dar mayor celebridad que haber escrito un buen libro, el reconocimiento queda descartado como porqué y para qué de la escritura.

Descartando el reconocimiento social como motivo para escribir, tampoco hay que caer en el cliché de quienes padecen el Síndrome de Kafka: “no quiero que me lean, escribo sólo para mí”. Nadie escribe sólo para sí, todos lo hacemos con el afán de que alguien nos lea; quien escriba para sí mismo debe quemar los textos justo al terminar de escribirlos.

En el proceso de maduración creativa, el escritor tiene dos faces; a mi parecer, las dos más importantes son la inspiración y el oficio. Aquel que empieza a escribir, tenga la edad que tenga, es un ser inspirado, un ser que tiene una cantidad impresionante de cosas qué decir. Pasa el tiempo y después de creer que decía lo nunca dicho de la manera más novedosa, se pone a leer y se da cuenta de que lo que está haciendo ya se escribió varias generaciones antes. En este momento, si el aspirante a escritor está en el ambiente o la disposición adecuados, agregará a la inspiración el ingrediente indispensable para el crecimiento creativo: la disciplina. Es ahí donde empieza el verdadero conflicto ya que después del arrebato pasional de las primeras letras, el literato necesita experiencia literaria y vital, sólo así actualiza su escritura, sólo de esa forma evita la repetición del mismo texto cada vez que toma la pluma.
La efervescencia, si bien es un estado que puede aportar gran productividad artística, es sumamente breve: la espuma sube lo más alto posible, se derrama y al cabo de un momento, todo vuelve a la calma. Entonces el literato justifica su ostracismo con la falta de tiempo, el cansancio o, lo que es más absurdo: la falta de inspiración. Escribe cada vez menos y cada texto es peor que el anterior: la euforia ha pasado. Es por ello que, como dice Josep Pla en su Cuaderno Gris: “Hay muchas personas que escriben poesía desde su más tierna infancia, de una manera casi inconsciente. Se les engancha una musiquilla en el oído y van tirando de la rutina. Llega un momento, sin embargo, que la musiquilla –por la razón que sea– se les desengancha. Es por eso, sospecho, que hay tantos ex poetas de veinticinco años –poetas retirados de la poética.”
El escritor, por más talento que posea, debe aprender a moldear las palabras para formar frases, escribir y reescribir hasta llegar a lo que realmente quiere decir sabiendo que nunca lo dirá todo, que quizá no diga nada nuevo pero que tiene la responsabilidad de decirlo con su propia voz. Un literato que se atiene a la mera inspiración, de inspirado no pasará y al final tendrá la satisfacción de alguna vez haber querido ser escritor como pasatiempo de la adolescencia.

21 de febrero de 2008

RECOMENDACIÓN DEL MES


Pues dice Leticia Carrera que es un tanto enfermizo, pero me pareció interesante esta propuesta. Como sea, ya ustedes juzgarán. Besitos!

La Pocha Nostra

20 de febrero de 2008

uNA DE LAS MEJORES ROLAS DEL G-FUNK



REGULATE

Regulators

We regulate any stealing of his property

And we damn good too

But you cant be any geek off the street,

Gotta be handy with the steel if you know what I mean, earn your keep!

Regulators!!! mount up!

It was a clear black night, a clear white moon

Warren g was on the streets, trying to consume

Some skirts for the eve, so I can get some funk

Just rollin in my ride, chillin all alone

Just hit the eastside of the lbc

On a mission trying to find mr. warren g.

Seen a car full of girls aint no need to tweak

All you skirts know whats up with 213

So I hooks a left on the 21 and lewis

Some brothas shootin dice so I said lets do this

I jumped out the ride, and said whats up?

Some brothas pulled some gats so I said Im stuck.

Since these girls peepin me ima glide and swerve

These hookers lookin so hard they straight hit the curb

Wontcha think of better things than some horny tricks

I see my homey and some suckers all in his mix

Im gettin jacked, Im breakin myself

I cant believe they taking warrens wealth

They took my rings, they took my rolex

I looked at the brotha said damn, whats next?

They got my homey hemmed up and they all around

Aint none of them seeing if they going straight pound for pound

I gotta come up real quick before they start to clown

I best pull out my strap and lay them busters down

They got guns to my head

I think Im going down

I cant believe this happenin in my own town

If I had wings I could fly

Let me contemplate

I glanced in the cut and I see my homey nate

Sixteen in the clip and one in the hole

Nate dogg is about to make some bodies turn cold

Now they droppin and yellin

Its a tad bit late

Nate dogg and warren g had to regulate

I laid all them busters down

I let my gat explode

Now Im switching my mind back into freak mode

If you want skirts sit back and observe

I just left a gang of those over there on the curb

Now nate got the freaks

And thats a known fact

Before I got jacked I was on the same track

Back up back up cause its on

N a t e and me

The warren to the g

Just like I thought

They were in the same spot

In need of some desperate help

The nate dogg and the g-child

Were in need of something else

One of them dames was sexy as hell

I said ooo I like your size.

She said my cars broke down and you seem real nice,

Would ya let me ride?

I got a car full of girls and its going real swell

The next stop is the eastside motel

Im tweaking

Into a whole new era

G-funk

Step to this

I dare ya

Funk

On a whole new level

The rhythm is the bass and the bass is the treble

Chords

Strings

We brings

Melody

G-funk

Where rhythm is life

And life is rhythm

If you know like I know

You dont wanna step to this

Its the g-funk era

Funked out with a gangsta twist

If you smoke like I smoke

Then you high like everyday

And if your ass is a buster

213 will regulate

19 de febrero de 2008

otro super video:Hip Hip Violin And DJ (Paul Dateh and inka one)

देल ग्रंदिउओसो रिगो तोवर!!!

EL GUAPO

Perdóname mi amor por ser tan guapo,
simplemente es un regalo Celestial,
que quieres las mujeres me persiguen
me han convertido en su objeto sexual.

Perdóname mi amor por ser tan guapo,
inexplicable lo que tengo que sufrir
las mujeres me seducen me enamoran
yo simplemente me tengo que dejar.

Si supieras por ahí
lo que tengo que sufrir con tantas mujeres
que me quieren conquistar
y que quieren disfrutar de mis placeres.

Perdóname, perdóname mi amor
Perdóname, perdóname mi amor
Perdóname, perdóname mi amor
Perdóname, perdóname mi amor
Perdóname, perdóname mi amor
Perdóname, perdóname mi amor

Si supieras por ahí
lo que tengo que sufrir con tantas mujeres
que me quieren conquistar
y que quieren disfrutar de mis placeres.

Perdóname mi amor por ser tan guapo,
inexplicable lo que tengo que sufrir
las mujeres me seducen me enamoran
yo simplemente me tengo que dejar.

Perdóname mi amor, perdóname mi amor


14 de febrero de 2008

Quita-sombreros

Es de esas mujeres de silencio placentero porque sus palabras dicen lo necesario. Aunque el viento le ha dado algunos sablazos, su piel mantiene la misma seda cubriéndole el cuerpo.

Es de esas mujeres que desnudan cabezas y sonríen para negarlo, pero en el fondo saben que sólo ellas son capaces. Te mira fijo, quita el cabello de su frente, sonríe un poco y, de repente, el sombrero sale volando a diez metros de tu cabeza. Se antoja molestarse, renegar, reclamarle porque hay sombreros de ala ancha que, una vez volando, hay que considerarlos perdidos. Pero no se puede, ella no es una mujer con la que sea fácil enojarse, a ella no se le puede recriminar. Entonces te levantas, vas por el sombrero, te lo pones y te sientas a esperar que lo próximo que salga volando sea tu camisa.

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Clan Amaral

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