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2 de mayo de 2014

A pesar de Maciel, santo nuevo

A Fernanda, que hoy cumple

La canonización de Juan Pablo II puso otra vez sobre los reflectores la relación de encubrimiento entre el ahora santo y Marcial Maciel en torno a los actos de pederastia en que muchos miembros de Los Legionarios de Cristo, empezando por el propio sacerdote mexicano, han incurrido. En muchos países son numerosos los testimonios de víctimas de abuso sexual, son muchas las denuncias y pocas las acciones, tan es así que recientemente, el Papa Francisco, a nombre de la Iglesia católica, pidió perdón públicamente en un acto que causó revuelo internacional, como cuando Juan Pablo II hizo lo propio porque El Vaticano no intercedió durante el Holocausto.
Pero a pesar de que la Iglesia ha comenzado a reconocer los abusos cometidos por sus prelados, nada se ha hecho por transparentar la capacidad financiera de Los Legionarios de Cristo, quienes a lo largo de América Latina y en varios países europeos poseen cuantiosas propiedades y redes de escuelas privadas de todos los niveles, operadas a través de fundaciones que se publicitan como de apoyo a los sectores vulnerables, o bien los exclusivos colegios (donde han estudiado los hijos de Carlos Slim o Jorge Hank Rhon) que funcionan como máquinas de hacer dinero, pero también como centros de reclutamiento de quienes habrán de engrosar sus filas y sus arcas.
Un pequeño ejemplo del poder económico y de reclutamiento de Los Legionarios de Cristo lo constituyen los diez campus de la Universidad Anáhuac en la Ciudad de México, Veracruz, Querétaro, Puebla, Quintana Roo, Tamaulipas y Oaxaca; las quince universidades que poseen en Chile, España, Italia y Estados Unidos, alrededor de 150 colegios, 21 institutos y decenas de escuelas llamadas Mano Amiga, operadas por la Fundación Altius, una de tantas caras económicas de la orden fundada por Marcial Maciel, como diversas empresas inmobiliarias y organizaciones como Un Kilo de Ayuda y Promotora Social México. Todas, en su conjunto, entre 2007 y 2012 -sólo por ejemplificar- sumaron capitales de hasta dos mil 300 millones de pesos anuales.
Hay una frase de Marcial Maciel que define perfectamente el esquema empresarial diseñado por el líder legionario y su círculo cercano: no hay mejor negocio que los pobres. Este precepto se pone de manifiesto con el modo de operar de las fundaciones de Los Legionarios de Cristo, que reciben cientos de millones de pesos como donativos deducibles de impuestos bajo la cara de ser instituciones de ayuda. Pero ahí no para el asunto ya que las instituciones financieras que son propiedad de Promotora Social México ofrecen préstamos a personas que por su bajo nivel adquisitivo o por trabajar en la informalidad no son susceptibles de recibir un crédito en un banco convencional, esto a cambio de intereses muy superiores a los que se manejan en el mercado crediticio, es así que el deudor terminará pagando mucho más de lo que un banco cobraría como interés, sin contar la deuda original.
Otra forma de explotar el mercado de la clase media, cada vez más pobre, es a través de la Fundación Altius con sus colegios Mano Amiga. El esquema es muy simple. Si estos colegios estuvieran enfocados a las personas pudientes, como otros con que también cuenta la orden religiosa, su mercado sería muy reducido, pero si a los sectores populares en las zonas urbanas les ofrecen un colegio privado, con la aparente ventaja educativa y de estatus social que ello representa, recibiendo donativos de la iniciativa privada y cobrando colegiaturas de acuerdo con el resultado de un estudio socioeconómico, su clientela será sumamente amplia, sobre todo si consideramos el muy deficiente nivel que muchas escuelas del sector público padecen, además del hartazgo de los padres de familia que se han cansado de las huelgas y las marchas, sumado a la campaña de desprestigio de que el magisterio (primordialmente el democrático) ha sido víctima por parte del gobierno y muchos medios de comunicación. Entonces la lógica es hasta obvia, y más en una sociedad predominantemente católica como la nuestra: si pago mil pesos al mes pero me garantizan que no hay huelgas, que se les enseña inglés y computación y aparte se les inculcan valores religiosos, no hay ni que pensarlo.
Pero con todo y que Juan Pablo II encubrió los abusos de Marcial Maciel, a quien definió como “un guía eficaz de la juventud”, durante la visita del entonces Papa a México, en 1994; con todo y que desoyó el clamor de las víctimas, acallado por el poderío económico de los conocidos entre sus detractores como Millonarios de Cristo, a pesar de haber presentado pruebas contundentes no sólo de la pederastia en la Iglesia, sino de la adicción de Maciel a la morfina y sus derivados; con todo y eso, el grueso del catolicismo celebró la canonización de El Papa Viajero. Y es que mejor decisión no se pudo haber tomado en el contexto actual.
En El Vaticano son conscientes de que los abusos sexuales por parte de prelados y sacerdotes, además del ritmo de vida actual, han mermado la cantidad de fieles, y es que la Iglesia católica, en tanto que institución, se había venido anquilosando en el conservadurismo de sus preceptos frente, por ejemplo, a la lucha de las mujeres por el derecho a decidir un aborto, el debate sobre la legalización de la mariguana en algunos países, la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo y demás cuestiones que han hecho que las sociedades contemporáneas se replanteen muchos valores, volteando incluso hacia otros cultos. Es por eso que (ya desde la investidura del Papa Francisco se veía venir) la Iglesia católica necesita mantener a salvo la fe de su grey, y quién más que el vicario de Cristo más querido, más admirado, más venerado y más cercano para los católicos, Juan Pablo II, quien por sus constantes viajes alrededor del mundo y su mediación política como jefe del Estado Vaticano cosechó, a lo largo de su pontificado, la simpatía y el cariño de millones de personas.
Es así que a pesar de la negra historia de Los Legionarios de Cristo y la ominosa reputación de Marcial Maciel, a quien Karol Wojtyla siempre protegió y encubrió, el catolicismo tiene un controvertido santo nuevo pues no hay que olvidar que más allá de las fallas humanas, al hablar de religión, no podemos pasar por alto el sustento de todo culto: la fe, y esa se respeta porque no admite cuestionamientos, ya que estos son ajenos al plano dogmático.

25 de abril de 2014

Los nuevos desempleados




El reciente despido de 97 agentes estatales en un proceso que a todas luces se presenta como irregular, pone de manifiesto el punto hasta el cual las instituciones están minadas por la corrupción y el grado de colusión con el crimen de los mandos medios y superiores, que son quienes muchas veces se quedan con el botín. Todo este asunto es bastante extraño porque, aunque muchos de ellos mostraron sus certificados como policías acreditables y otros adujeron que ni siquiera se les ha aplicado dicha prueba, fueron despedidos con el argumento de que no habían pasado estos exámenes. El asunto es que con esa acción ahora tenemos a 97 flamantes desempleados más (felicidades, señor gobernador, es usted un campeón), desempleados que, hay que decirlo, conocen el manejo de armas y vehículos, tienen capacitación y experiencia en este tema y no requieren ser adiestrados por quien pudiera contratarlos con diversos fines, y no hablo de otras corporaciones de seguridad públicas o privadas puesto que, además de ser despedidos, estos elementos fueron boletinados para impedirles trabajar.
Ante este panorama, ¿qué les espera a los 97 agentes cesados?, cuando sabemos que muchos, que tienen más de 20 años de servicio, muy difícilmente encontrarán empleo en otra cosa, pero que por la misma naturaleza de su labor conocen gente que conoce gente, así que no sería tan difícil enrolarse en un grupo ilícito. No es que esté dando por hecho que eso sucederá, pero si les ofrecen apenas diez o 20 mil pesos como indemnización por los años de servicio y prácticamente diciéndoles, mediante amenazas, “y di que te fue bien”, recordemos que, como dicen en mi pueblo, el hambre es canija y más el que se la aguanta, y mucha gente, con tal de asegurar el sustento para su familia, es capaz de muchas cosas.
Por otro lado, el hecho de que sus mandos medios exigieran a cada elemento una cuota de 200 pesos por concepto de mordidas, nos hace pensar que quizás el agente de Tránsito que detiene a un conductor con cualquier pretexto no es el malo de la historia, sino que es una víctima más. En este sentido vale preguntar quiénes son esos mandos medios y si el dinero recaudado por medio del soborno se queda ahí o va a parar a otras esferas de poder, si llega hasta los mandos superiores (secretario de Seguridad Pública incluido) o, como en otros tantos rubros, se destina a grupos delictivos que operan en el estado. Todo eso sin contar la venta de plazas o el dinero exigido por el cambio de lugar de trabajo o el uso de unidades.
Cierto es que hubo mucha gente que celebró el despido de estos 97 policías y es lógico, pues este sector, con los normalistas, democráticos y la delincuencia organizada, es de los menos estimados por la sociedad, fama ganada a pulso por la corrupción que históricamente ha imperado en todas las corporaciones policiacas, los abusos, las violaciones a los derechos humanos, la colusión con bandas criminales y demás tropelías en que muchos policías incurren, pero también hay policías buenos, y lo sé porque he cultivado algunas amistades en el gremio, lo que me ha convencido de que a pesar de la podredumbre en las instituciones de seguridad de este país, no todos los elementos son El Negro Durazo.
Ante este panorama, lo que a los ciudadanos nos corresponde es, en caso de ser detenidos por un agente estatal, actuar como con los niños que piden limosna. Sabemos que los niños y ancianos que laboran en el mercado de la mano estirada muchas veces son explotados, por lo que el dinero no es para el famoso taco que quieren, sino para vivales que se aprovechan de ellos y los mandan a pedir limosna, poniéndoles incluso una tarifa diaria; ante esto, los ciudadanos hemos aprendido a no darles dinero para no seguir solapando a vividores que los regentean como si de prostitutas se tratara. Lo mismo debemos hacer cuando un agente nos detenga: sabemos que el dinero del soborno no es algo extra que él se “gana”, sino que es para un mando medio o superior que desde su escritorio dispone de los empleados de todos nosotros y de los bienes públicos para enriquecerse o enriquecer a otros, por lo que lo más justo, como siempre ha sido, es que en lugar de reaccionar con el típico “écheme la mano oficial”, con madurez cívica recibamos de buen grado nuestra infracción si es que incurrimos en una falta a la normatividad vial (y vaya que en esta ciudad sobran los infractores) y paguemos nuestra multa en el lugar donde a esos vividores con poder les resultará más difícil robar.
Ahora lo que corresponde es que, derivado de las quejas que estos policías interpusieron ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, se inicien investigaciones para castigar a quienes son señalados como destinatarios del dinero producto de los sobornos, pero para eso se requiere que el Poder Ejecutivo y el Judicial hagan su trabajo pues, aunque llenen el estado de policías de la capital del país o del Estado de México, nada cambiará porque lo podrido está aquí.

4 de abril de 2014

Las nuevas religiones

En la semana, durante una charla con Francisco Valenzuela, director de Revesonline.com, surgió el tema de las nuevas religiones y los temas virales que no hay que tocar, a menos que sea desde lo políticamente correcto. El asunto me estuvo dando vueltas, así que me puse a investigar sobre estos cultos postmodernos, pero a medida que me enteraba, más se reforzaba mi negativa a alienarme a cualquiera de ellos.
La sociedad actual, tan bombardeada de información y tan inmersa en el individualismo, en muchas ocasiones necesita alicientes que ayuden a las personas a lidiar con ese sentimiento de orfandad espiritual tan propio de las sociedades occidentales, sobre todo en el sector más joven de la población. Ese sentimiento ha provocado que ciertas tendencias de pensamiento y de costumbres se hayan vuelto, en mayor o menor medida, nuevos cultos o religiones contemporáneas basadas en el tributo a la superioridad moral sobre los demás. El amor a la bicicleta, el veganismo, el sensocentrismo, los antitaurinos, la igualdad animal y demás tendencias, aunque buenas en principio y loables, llega un momento en que sus adeptos se suscriben a ellas por la vanidad de sentirse superiores a los demás en términos morales: autocomplacencia.
A quienes manejamos automóvil, es común que los amantes de la bicicleta nos vean con cierto resentimiento pues estamos ensuciando su planeta, contaminando su ciudad e invadiendo sus carriles; pero nosotros, los automovilistas, no podemos verlos feo porque a final de cuentas no somos más que esclavos del coche que no tenemos conciencia ecológica ni cuidamos nuestra salud, somos unos trogloditas motorizados a quienes hay que educar y concientizar para que dejemos el coche, compremos una bici y atravesemos la ciudad para ir a trabajar o a la escuela, lo cual, en cualquier urbe mexicana, no es precisamente lo más seguro.
Al veganismo, con todo y que tiene un sustento teórico bastante sólido y una serie de valores de cuidado a la salud y al ambiente, así como respeto a todas las formas de vida y demás aspectos, le ocurre lo que a los partidos políticos: en principio es bueno, lo malo está en su militancia. Lo anterior se debe a que en el veganismo no se trata sólo de dejar de comer carne para no estar gordo, se trata de detener la explotación a cualquier animal con el fin que sea, y es por eso que dejan de consumir, vestir o utilizar para otros fines cualquier producto de origen animal, y esa postura sustenta toda una forma de vida. Hasta aquí vamos bien, lo malo es cuando el vegano de pose va por el mundo insultando a todo aquel que no tiene su estilo de vida, que come carne, que quizá le gusta la tauromaquia; el vegano de pose, con todo y su amor a la naturaleza, es un ser intolerante -incluso agresivo- hacia quienes no piensan o viven como él, vaya contradicción.
El sensocentrismo, por poner otro ejemplo, es una forma de pensamiento basada en la idea de que cualquier organismo capaz de sentir merece ser considerado y respetado, y eso incluye a los animales, pero se supone que también involucra a las plantas (siguiendo con este orden de ideas bastante románticas), las cuales, se supone, sufren al ver arrancados sus frutos, entonces ¿por qué lo hacen?, y pregunto porque es una de las bases ideológicas del veganismo.
De los antitaurinos ya ni hablamos, sus posturas no me merecen el más mínimo aprecio porque siempre son los dos o tres argumentos socarrones de siempre; es gente que se subió al tándem (para no contaminar, of course) de lo políticamente correcto y pide la abolición de una actividad milenaria, no porque la entienda y vea lo malo en ella, sino porque hay que estar a tono con las nuevas tendencias religiosas del siglo XXI. El asunto es que si consiguen que se prohíba la tauromaquia, condenarán a la extinción a una raza bovina criada para este fin, acabando con muchas fuentes de empleo directa o indirectamente generadas en las ganaderías y en las plazas de toros y, en países como España o México, el horno no está para bollos en materia laboral.
Otro culto postmoderno es el propagado por la organización Igualdad Animal (www.igualdadanimal.org),
que tiene presencia en diferentes países europeos y en Venezuela. Lo que este grupo plantea es que ha de detenerse la explotación de los animales con fines alimenticios, recreativos y para vestimenta, además de la experimentación científica; es así que han incursionado en granjas para liberar cerdos y gallinas que, ¡oh, Dios mío!, estaban siendo engordados para consumo humano, vaya aberración. Pero también han tomado por asalto plazas de toros de toda España, se han encadenado en los rastros para evitar que los pobres cerditos acaben en los platos de desalmadas familias que, sin escrúpulo alguno, comen carne, violando así los derechos de los animales. Su sustento “teórico” es la lucha contra el especismo, entendido éste como la egoísta actitud humana de poner nuestros intereses muy por encima de los intereses de los animales, simplemente porque podemos hacerlo. Claro que algo que esta organización no ha sabido exponer es cuáles son los intereses de los animales ya que las vacas y los cerdos no han difundido manifiesto alguno; y es que, por más que lo intento, no logro entender cómo se puede establecer una relación humana con un animal dado que, aunque cuido y atiendo a las mascotas de mi casa, incluso tomándoles cierto cariño, no dejan de ser animales; por lo tanto, no podría relacionarme con estos como me relaciono con mis amigos y mi familia, con quienes hay una interacción de otro orden, el humano.
Todas estas son posturas respetables pero mal sustentadas algunas de ellas, y es por eso que muchos de sus adeptos y fanáticos caen en serias contradicciones, como pretender rescatar a un toro para que no muera pero celebrar cuando un tortero es herido de muerte durante la faena, un baño de sangre que los llena de éxtasis.

En fin, todos necesitamos creer en algo, está en nuestra naturaleza, pero considero que hay temas más urgentes a nivel global, pero también en lo local, en nuestro entorno inmediato; no podemos ir por el mundo diciéndole a la gente qué comer para estar en sincronía con el planeta si hay familias donde lo único que se sincroniza es el hambre con la miseria, no es justo velar por los intereses y derechos de los animales cuando los derechos humanos son constantemente pisoteados, no podemos desgarrarnos las vestiduras cuando se vende un animal en el Zoológico si allá afuera hay redes de trata de personas y prostitución infantil operando en total impunidad. Cierto, hay muchos problemas, pero empecemos por los más urgentes y luego nos ponemos a la moda ideológica.

21 de marzo de 2014

Carambola de tres bandas

La reciente detención de Manuel Plancarte Gaspar, presunto sobrino de Enrique Plancarte, uno de los líderes de Los Caballeros Templarios, realizada en una casa de seguridad ubicada en el municipio de Tarímbaro, dejó al descubierto lo que bien puede ser otra de las múltiples actividades delictivas de este grupo criminal, el tráfico de órganos. Lamentablemente, las autoridades, quizá por tratarse de una de las líneas de investigación no han dado más detalles de este caso, y sólo trascendió en los medios que habían encontrado equipo médico para la extracción de órganos de sus víctimas, presumiblemente niños. En este tenor y haciendo una vista panorámica del tema, la detención de esta persona resulta ser una carambola de tres bandas.

1. Otra cara del negocio

Aunque Michoacán no ha sido escenario de masacres (que la opinión pública sepa) como la de los 72 migrantes asesinados en San Fernando, Tamaulipas, o los cúmulos de cadáveres como los que han aparecido en Veracruz o Guadalajara, si tales señalamientos son acertados, estamos ante un grupo criminal cuya peligrosidad se ha disimulado, pues su capacidad de violentar a la sociedad va más allá de los ajustes de cuentas, los levantones, los secuestros o los enfrentamientos. Pero ahí no para la cosa ya que, de ser cierto, las autoridades tendrían que investigar más a fondo porque si se habla de tráfico de órganos, se vuelve necesario hablar de una red bien estructurada y encubierta para tal fin, ya que, lo sabemos, los órganos humanos, a diferencia de la droga o la fayuca, deben recibir un trato adecuado en su extracción, transportación y trasplante. Si estamos frente a este delito, las autoridades federales (esto ya no compete a las estatales) han de esclarecer de dónde sacan a sus víctimas, quiénes son los médicos involucrados, quién compra esos órganos, hacia dónde los llevan, quién los transporta que pueda hacerlo con rapidez, seguridad y eficiencia para no estropearlos; también es necesario preguntar cuánto dinero deja esta actividad, dónde se hacen los trasplantes y toda una serie de interrogantes que surgen ante tales señalamientos de los que, insisto, la autoridad no ha mostrado mayores evidencias. Pero la cuestión básica en este caso es saber dónde están los cadáveres de estas personas, en qué fosa clandestina los enterraron o dónde los pozolearon, lo cual es primordial para su identificación a fin de cotejar la información con la existente en los bancos de datos de personas desaparecidas, tanto gubernamentales como de diversas organizaciones que buscan hacer justicia a las víctimas de secuestro y desaparición forzada.

2. Canibalismo ritual

Pero ahí no para la cosa. Las autoridades han manejado, basándose en testimonios y acusaciones, que Nazario Moreno utilizaba órganos humanos, especialmente corazones, en las ceremonias de iniciación del grupo que comandaba, durante las cuales, él y los demás participantes del ritual los comían. Aunque resulte grotesco no suena descabellado, me explico: El Cártel de Sinaloa, por ejemplo, basa su poderío en una estructura empresarial con una red de prestanombres que mueven los cuantiosos recursos haciendo inversiones en paraísos fiscales a fin de lavar el dinero proveniente del narcotráfico; para ello también han recurrido a casas de cambio, casas de empeño, ranchos productores de ganado y lácteos; vaya, es un cártel empresarial. Los Zetas, por su parte, tienen una estructura militarizada, con sus estacas (pequeños comandos), mandos medios y superiores, incluso su diestra, que son lugares de adiestramiento en tácticas militares para los mejores elementos que no cuenten con esa formación, y esa estructura, al ser un grupo fundado por soldados de élite, es bastante lógica. Pero Los Caballeros Templarios manejaron toda una mística fundacional basada en la hermandad entre sus miembros, con código ético-religioso que regula su comportamiento, el juramento de cumplir y hacer cumplir las reglas, con una suerte de consejo que toma las decisiones más importantes y toda una parafernalia alusiva (según declaraciones de La Tuta), por un lado, a la figura histórica de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, y por el otro, a Nazario Moreno como fetiche religioso y de inspiración para este grupo.
Adolfo de Jesús Constanzo
Por lo anterior, aunque tétrico, el que El Chayo comiera corazones humanos no suena descabellado, y basta recordar el caso de Los Narcosatánicos, a finales de los 80, quienes sembraron el terror tanto en Matamoros como en la Ciudad de México al combinar narcotráfico, santería, satanismo, secuestro, mutilación de víctimas y judiciales corruptos: una auténtica bomba que estalló cuando al líder del grupo, el cubano Adolfo de Jesús Constanzo, alias El Padrino, se le ocurrió utilizar a alguien de raza blanca para el siguiente ritual, por lo que en Matamoros fue secuestrado el norteamericano Mark Kilroy, lo cual, al ser investigada la desaparición, propició que las pesquisas condujeran a este grupo criminal.

3. El asunto olvidado

La otra posibilidad que se abre a ser investigada por las autoridades es saber hasta qué punto el presunto rapto de personas, menores incluidos, para extraer órganos y venderlos, tiene que ver con la red de tráfico de menores con fines de explotación sexual que fue detectada en Morelia en diciembre del año pasado, y es que un negocio tan lucrativo como la trata de personas no pasa desapercibido para la delincuencia organizada que todo lo ve, todo lo oye y todo lo controla en el mundo del hampa y en el de la política, aunque parecen ser lo mismo. Lamentablemente, este tema al parecer ya fue olvidado tanto por las autoridades como por la opinión pública, que suele tener memoria de teflón.
Así pues, de ser cierto eso del tráfico de órganos, las autoridades tienen mucho, muchísimo trabajo que hacer dado que estamos frente a crímenes de alto impacto social que vienen a desgarrar más el ya de por sí destrozado tejido social. Pero si no es verdad o el asunto es olvidado por el gobierno, significará que se está en una franca cacería de brujas en la que a los culpables de un delito se les imputarán dos o tres más para vaciar el archivo de averiguaciones previas rezagadas. Así, mientras son peras o son manzanas, la sociedad está cada vez más apesadumbrada y cansada de la impunidad con que operan los delincuentes, ya que aun cuando el gobierno les ha asestado algunos golpes, no dejan de ser mediáticos.

14 de marzo de 2014

Agua turbia

Autodefensas Unidas de Colombia
La experiencia colombiana con los grupos de autodefensa debió servir al gobierno de la República para prever y evitar las consecuencias que un fenómeno similar podía tener en Michoacán, las implicaciones de ello ahí están y son cada vez más difíciles de sortear. Es por eso que, más que el caso Oceanografía, la cuestionada aprehensión de Joaquín Guzmán Loera, los actos represivos de que las manifestaciones son objeto en la capital del país o el repudio ciudadano y de diversas organizaciones a las llamadas reformas estructurales, la gobernabilidad frente a los grupos de autodefensa se configura como el gran tema de la política interna.
A pesar de su surgimiento como un movimiento ciudadano, a pesar de que el Estado ha tratado de darles legitimidad institucional y a pesar del respaldo social de que han gozado, pues es más la gente que ve con simpatía a sus líderes mediáticos: Estanislao Beltrán, José Manuel Mireles e Hipólito Mora, y a sus simpatizantes y defensores como el padre Goyo, hoy la estructura de los grupos de autodefensa parece resquebrajarse en medio de pugnas internas y diferencias que, aunque dicen que son personales, no dejan de tener un trasfondo en el que se esconde la búsqueda de poder.
La solidez del Consejo de Autodefensas de Michoacán comenzó a verse mermada a partir del accidente que sufrió José Manuel Mireles, cuando la avioneta que tripulaba se desplomó en La Huacana, el 4 de enero pasado. Recordemos que después de eso, cuando el doctor apenas se recuperaba de las lesiones sufridas, leyó un mensaje para Televisa, primordialmente, que después se supo que había sido editado a fin de que pareciera que Mireles invitaba a sus compañeros a deponer las armas, lo cual de inmediato fue criticado por quienes seguían en Michoacán comandados por Hipólito Mora y Papá Pitufo, y a la vez desmentido por el propio Mireles en el noticiero de Carmen Aristegui. El gobierno federal movió sus piezas e hizo un enroque en el que Estanislao Beltrán quedó como vocero del movimiento. En vista de lo anterior y como se han dado las cosas, bien valdría insistir en la pregunta de si el accidente que sufrió Mireles en verdad fue tal o si fue un intento de sacarlo de la jugada, esto por tratarse del más combativo en términos mediáticos, el que más celebridad alcanzó y hasta quizá el más preparado de los tres; por lo tanto, a quien más complicado podría resultar que el gobierno le cuente las muelas para manejarlo a su conveniencia.
El asunto ahora es que el gobierno ha creado un monstruo que hoy le es difícil de controlar, no habiendo aprendido nada de la historia. Recordemos que entre las décadas de los 80 y 90, en Colombia, para hacer frente a la guerrilla, grupos de empresarios, productores agrícolas, ganaderos y militares crearon las Autodefensas Unidas de Colombia, esto con el fin de disminuir el impacto que la guerrilla tenía en ciertas zonas. El crecimiento de estos grupos, cuando comenzaron a delinquir, se convirtió en el principal obstáculo para contenerlos, tan es así que sus víctimas se cuentan por decenas de miles pues no sólo se enfrentaron a los guerrilleros, también comenzaron a controlar lo relacionado con el narcotráfico, por lo cual incurrieron en el secuestro, los asesinatos selectivos, las masacres (entendidas en el derecho internacional como el asesinato de tres o más personas) y la extorsión, lo mismo que decían combatir y para lo cual se supone que habían sido creadas. Otro caso más reciente es el paramilitarismo en Chiapas a raíz del levantamiento zapatista de 1994, aunque también vale la pena recordar el caso de la contra nicaragüense, auspiciada por Estados Unidos y narcotraficantes latinoamericanos como Pablo Escobar y sus socios mexicanos del entonces denominado Cártel de Guadalajara.
El Americano
Hoy por hoy la inestabilidad se apodera de los grupos de autodefensa, corren varias versiones y quienes nos enteramos por diversos medios de comunicación no sabemos bien a bien a quién creer o en cuál versión confiar. Así pues, entre que si Hipólito Mora está implicado en el doble homicidio de Rafael Sánchez y José Luis Torres Castañeda, que si en los autodefensas hay gente de Los Caballeros Templarios infiltrada, que si Luis Torres González, El Americano, y su gente son ex templarios y ahora abren la puerta de Michoacán al Cártel de Jalisco Nueva Generación, con lo cual, Servando Gómez Martínez, La Tuta, pasa a haber tenido la razón cuando denunció eso en uno de sus videos, por lo que las autodefensas, a pesar de la aparente legitimidad con que se formaron, dieron pie a que otro grupo criminal se apodere del estado. En fin, los posibles escenarios son diversos y, lo peor, parecen amalgamarse, lo cual dificulta aún más la tarea de Alfredo Castillo.
Al comisionado federal ahora lo encara el reto de contener el caos que los grupos de autodefensa pueden provocar si los infiltrados del crimen organizado toman el control, lo que ocasionaría que aquellos que se unieron al movimiento con fines legítimos sean utilizados como carne de cañón, que los maten o que vayan a dar a la cárcel como una forma de quitarse de encima a os incómodos, lo cual no es nada nuevo ni desconocido para el partido en el poder, el PRI, y recordemos la Guerra Sucia, y más atendiendo a lo declarado por Mario Mandujano, director del documental La ley del monte, que actualmente se filma en Tierra Caliente: “Lo que veo es que en el panorama general eran los únicos que estorbaban en el camino, que tienen la capacidad de impedir que el crimen se reacomode en La Ruana… para el gobierno federal el tema de Hipólito Mora y las autodefensas es un problema incómodo… señalarlo como un criminal es la manera más fácil de quitarlo del camino… es mucho más fácil lidiar con un cártel… opera desde oscurito, la gente está diciendo que a todo mundo le llegaron al precio”, dijo en MVS Noticias, citado en Sinembargo.com.
Con el abatimiento de El Chayo (otra vez), y en caso de que Enrique Plancarte y La Tuta caigan, ya sea muertos o tras las rejas, estaremos ante el posible fin mediático de Los Caballeros Templarios, pero eso no es motivo de alegría ya que ni los detendrían ni los matarían a todos, siempre quedan células y se forman escisiones que siguen operando. Supongamos que ese grupo cae, ¿cuánto tiempo se tardarían los infiltrados en las autodefensas para constituirse como nuevo cártel, aprovechando las armas y el dominio que ya tienen?, ¿cuánto tiempo se tardarían el Cártel de Jalisco Nueva Generación o Los Zetas para apoderarse de Michoacán?, creo que no mucho. Cualquiera de los dos escenarios tendría graves implicaciones, tales como la serie de ejecuciones que se dan cuando hay reacomodos en las plazas, enfrentamientos entre grupos antagónicos y toda la zozobra, el miedo y la incertidumbre que vive la sociedad en tales circunstancias.

Por lo anterior, es obligación de la Federación (no del gobierno estatal, sabemos que, igual que los alcaldes, no figura más que para poner el templete y el sonido), a través de Alfredo Castillo, sanear un agua bastante puerca, turbia es poco, a fin de dar certidumbre a una sociedad que no sólo reclama acciones, sino que además exige transparencia en éstas y que quienes pisan la cárcel realmente sean los delincuentes, no los chivos expiatorios ni los incómodos al régimen.

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