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23 de octubre de 2007

C O N V O C A T O R I A

El Subterráneo

Como parte de la próxima celebración por su octavo aniversario la revista El Subterráneo lo invita a participar en dichos festejos colaborando con una reseña, anécdota, crítica, comentario o cualquier otro texto referente a la revista, bajo los siguientes lineamientos:

1. Las colaboraciones deberán ser de no más de dos cuartillas (fuente Arial, 12 puntos, a espacio y medio).

2. La estructura y estilo de los textos quedan a criterio del autor.

3. Se podrá anexar material gráfico o bien participar únicamente con colaboraciones de este tipo. Las colaboraciones gráficas deberán tener una resolución mínima de 200dpi, en formato JPG o TIF.

4. La convocatoria queda abierta a partir de su publicación y se cerrará el día 9 de diciembre, fecha a partir de la cual se iniciará el proceso de edición con miras a la publicación del volumen en mayo del 2008.

5. En caso de ser necesario, se otorgarán prórrogas de ocho días con la previa solicitud del autor que así lo requiera.

6. Los trabajos deberán enviarse a donsubte@yahoo.com.mx con asunto "El Subterráneo, 8 años". En caso de no contar con correo electrónico y/o mayores informes podrá comunicarse al celular: 4431668752 con Alfredo Carrera.

7. A los autores se les informará oportunamente sobre el uso final que se le dé al material enviado.

Morelia, Mich., Méx a 22 de octubre de 2007
http://donsubte.blogspot.com

1 de octubre de 2007

Literato incomprensible

Como especialista en voyeurismo social, he realizado interesantes descubrimientos en torno a algunas especies del ganado humanar[1] que, debido al poco estudio de que han sido objeto, poseen rasgos que se presentan como verdaderas incógnitas para el ojo común. Entre estas razas, se encuentra una cuyo valor didáctico es inestimable: el literato incomprensible. Acompañado por un grupo especializado de investigadores, me di a la tarea de investigar a estos especimenes en su ambiente natural. He aquí algunas de nuestras observaciones.

Igual que La cumbiera intelectual, estudió una carrera poco conocida, algo que ver con letra y filosofía. Como muchos de su raza, la torsión en su camino se dio en preparatoria, donde el mismo mal amigo que lo indujo a la mariguana, puso en sus ingenuas manos un ejemplar de El Anticristo, de aquel ilustre pobre tipo apellidado Nietzche. Dicha lectura vino a acentuar su ya grave sentimiento de incomprensión, valemadrismo y “ateísmo”.

A medida que se sumergía en libros oscuros y música rara, en su ser se forjaba una meta pose que provocó serios cambios en su fisonomía: su sonrisa se desdibujó, los músculos de la cara se petrificaron, su cuello adquirió una rigidez tal que lo obligó a no mirar a los lados y demás mutaciones que ahora lo hacen lucir una actitud que José Agustín denominaría “chingatumadre”.

Al contrario de Sócrates, él sabe que sí sabe así que, dotado de una gran sensibilidad artística, decidió combinar las más elevadas aptitudes de su espíritu: el pensamiento abstracto (extraña mezcla de ontología, misticismo, existencialismo, nihilismo, alusiones helénicas, depresión y el desmedido uno de latinismos así como su amplio vocabulario) y su proclividad al goce estético que supone en todo lo que suene a conceptual y de vanguardia.

Así, armado con el Diccionario Dominguero y el Catálogo de ideas elevadas que usted siempre quiso tener, escribe poemas cuya belleza radica en que el lector ignaro se siente idiota ya que no entiende una sola idea ni se deleita con las imágenes poéticas que para el lector docto son tan nítidas que resultan simples. He aquí un ejemplo:

Estrambótica sanguinolencia

Ulises derrotado por la certeza

pero Nietzche yo sabemos

que la hemoglobina

te da el ser

mi weltanchaung

estulto páramo

donde las moscas

escatológicamente

nutren mi juicio

mientras leemos a Spinoza

fornicamos

intrascendente es pero

el orbe merece saber

Con su magistral uso del lenguaje, el literato incomprensible tuvo las herramientas para escribir con seriedad sobre cualquier idiotez y de manera idiota sobre los asuntos más serios.

Convencido que su cerebro y sensibilidad eran los que la humanidad necesitaba, el literato incomprensible (siempre necio y pese a los consejos de amigos y maestros) ha leído filosofía a diestra y siniestra y sin asesoría alguna (no la necesita). Gracias a ello, ahora sabe que hay un dios pero su racionalismo le impide creer en él, sabe que le gustan las mujeres lindas pero prefiere a las feas pues cree que son las únicas con las que se puede hablar de cosas interesantes.

Tras colaborar para algunos suplementos y revistas, decidió que era tiempo de publicar su libro. Preparó una exquisita selección de su obra poético-filosófica y la mandó a cuanto concurso encontró, tocó las puertas de gran cantidad de editores y los dictámenes siempre fueron distintos: “la poesía no vende”, carece de impacto social”, el autor necesita documentarse más”, “nadie entendió”, “dedíquese a otra cosa”, “ya dile a tu amigo que no me esté chingando”, etc.

Ahora, desilusionado por haberse adelantado a su época, el literato incomprensible escribe poemas que resultan adivinanzas filosoficoides y presto acude a talleres y tertulias esperando conocer al editor que por fin reconozca su increíble talento y acceda (no, le pida) a editar su obra en un fino volumen de seiscientas páginas. Pero como buen depresivo, sospecha que pasarán cien años antes de que alguien encuentre sus manuscritos y los dé a conocer al mundo, quien quita y para entonces la humanidad entienda su mensaje.



[1] Designación acuñada por Orlando Guillén


24 de septiembre de 2007

Sangre Fermentada

Hemos pisoteado la noche

en carreras y gritos

que nos han llevado

a la única ventana

que nunca cierra:

la de seguir bebiendo

sin otra motivación

que seguir en la calle.



No somos gran cosa:

alacranes devorando

la vida que nos parió.

Hemos olvidado el llanto,

ahora sólo tenemos

sangre fermentada

con algo de ceniza

bajo el paladar.

Los amigos muertos

descubrieron a tiempo

que a la décima cerveza

todo es lo que parece,

y el margen de la carretera

no impide abrir senderos

hacia mejores lugares.




14 de septiembre de 2007

Aquí les dejo esta entrevista con el maestrazo

"Me gana la risa"
Por eso luego me andan corriendo
Entrevista de Alicia Rosas a Hugo Gutiérrez Vega


No sólo en cuestión de escritura Hugo Gutiérrez Vega es optimista —"La letra está viva y seguirá viva por mucho tiempo, y aun frente a las cosas más complejas de la cibernética yo veo el alfabeto"—, el director del suplemento "La Jornada Semanal" invoca los "momentos dorados" que da la alegría de vivir y alude a la capacidad de reírse de uno mismo. Con voz apresurada, el poeta, periodista, en otro momento profesor y actor, embajador retirado —"conservo una especie de confianza irreductible en la negociación como la mejor forma de enfrentarse a los problemas de las relaciones humanas"—, buen cocinero que manifiesta ser adorador de las mujeres —al ver un retrato de Ava Gardner "la moral sube. De repente (de su reciente estancia en Puerto Rico) sales a la calle y ves pasar a una mulata y, como decía Bécquer, ‘te pones a creer en Dios’, reafirmas tu fe en el mundo y en la vida"—, Gutiérrez Vega, el hombre que se dice creyente de los sentidos, aprovecha todas las oportunidades posibles para reír, por lo pronto, en el transcurso de esta charla.

¿Cuál es la habilidad que como editor debe demostrar?
La lectura a primera vista, darse cuenta qué hay detrás de este primer vistazo, ya después viene el olfato, la intuición. La más gratificante experiencia editorial y que más satisfacción me ha dado es —siendo director de Difusión Cultural de la UNAM, en colaboración con Manuel Núñez Nava— una colección de poesía, Material de lectura.
¿Qué ofrecerá "La Jornada Semanal" que no ofrecen otros suplementos culturales?
"La Jornada Semanal" ha cumplido, tanto bajo la dirección de Roger Bartra como de Juan Villoro, un papel muy importante en lo que podemos llamar la crítica cultural; en esto nos hermanamos con los otros suplementos semanales y revistas culturales del país. (Ahora) no pretendemos, ni mucho menos, descubrir América, pero sí cubrir algunos campos como la música de rock, algo de cibernética —aunque en eso soy como el hombre primitivo frente al fuego— y, sobre todo, nos interesa mucho la relación con América Latina; difundir sus producciones —esperar que difundan las nuestras— y establecer un diálogo.
¿Como editor hay que mirar muy bien a quién se le publica?
Creo que uno de los aspectos principales es la calidad y mantener una actitud muy abierta. En el caso mío, me hermano con facilidad con todos los grupos, no pertenezco a alguno; mi edad también me da cierto alejamiento natural —si Monsiváis lee esta entrevista pensará que es un distanciamiento del mundo y un acercamiento a la tumba— y la mayor oportunidad posible para que el suplemento recoja obras de las distintas tendencias y actitudes estéticas siguiendo como único criterio de selección la calidad; en esto puede ser que nos equivoquemos y cometamos errores, de una vez lo admito y, como decían los viejos cómicos, de antemano pedimos perdón por las pendejadas que hagamos.
¿En la difusión de la cultura le ha ayudado más la diplomacia, su propio bagaje cultural o su fe en los políticos?
Mi interés por todos los mundos de la cultura entendida como entorno histórico-genético: la cultura popular, la académica y hasta la llamada comercial. Indudablemente que la diplomacia me ha servido para acercarme a otras realidades, establecer comparaciones y realizar lo que estrictamente es el trabajo de difusión. Lo que se refiere a "fe en los políticos", no creo que a ellos en lo personal les interese que la gente les tenga fe, los veo más interesados en que es teman.
¿Hay que "agarrar de los pelos" esos momentos de inspiración que dictan poesía?
Así es, si no, corren el riesgo de irse. Diría que son dos partes de un mismo proceso: inspiración o idea del poema y luego "elaboré" el trabajo para que el poema se realice. Aunque soy malo para teorizar, creo que cuando escribo un poema, éste crece o se desploma. Si realmente se cumplen las obligaciones poéticas resulta que ese poema que está como un árbol abatido por el furioso viento en el suelo, conserva algunas ramas verdes, aunque esté ya seco. No falta algún pájaro despistado que se posa en las ramas verdes pensando que están vivas. Así que a pesar de todo, aunque sean fragmentos, ramitas o una yemita, el poema, aunque se vaya a desplomar, sobrevive.
¿Qué fruto le ha dado mayor satisfacción?
De todo mi trabajo literario, la poesía; después el teatro, como trabajo de creación y, muy ligado a todo, el periodismo. He realizado muchos trabajos en mi vida para vivir o sobrevivir (otro ejemplo: trabajó en un restaurante paquistaní durante los seis meses que vivió en Nueva York y estudiaba teatro en el Actor Studio). Fui un actor más o menos cumplido y eficiente, hasta ahí; cuando llegué a cierta edad, por el tipo físico y por la barba, generalmente tenía papeles de arzobispo o de viejito.
¿Entonces prefirió dejar la actuación antes que quitarse la barba?
Es muy difícil quitarse la barba, se vuelve una segunda naturaleza.
¿En quién deposita su fe: Dios o los jóvenes?
Tengo una noción de Dios y, en general, tengo fe en los muchachos y en las muchachas. Son las gentes que están haciendo este mundo, nosotros ya cometimos bastantes estropicios, no les estamos dejando muy bien el escenario, lo menos que puede tener uno es fe en las siguientes generaciones. Es una manera de aferrarse a la vida o de afirmar los valores. También es una demagogia decir que el mundo es de los jóvenes, no es cierto; los viejos nos aferramos al poder, a los jirones de vida que nos quedan. Cito a Hermann Hesse: "El que quiera nacer, tiene que destruir un mundo", cada generación se va abriendo paso, y no digo que tengo esperanza en los jóvenes, es un lugar común, ellos son los que construyen su propia esperanza, y ya nos irán sacando adelante a empujones y creando su propio mundo; que lo menos que podemos desear es que sea mejor que el nuestro.
¿Tuvo que destruir un mundo para abrirse paso?
No, me abrí paso con cierta facilidad, antes había más oportunidades. La generación mía tuvo menos problemas… yo no sé si me he abierto paso, no sé si he llegado y a dónde he llegado. Esas son cosas que a mí me confunden mucho. El único diploma que tengo y que me parece realmente importante es uno de la Royal London Dentists, la organización de dentistas de Londres que dice: "El señor Hugo Gutiérrez Vega, por su conducta valerosa en la silla del dentista", de éste estoy muy orgulloso.
¿Tiene sentido escribir poesía?
Escribir o leer poesía es un trabajo urgente, cotidiano. Es una de las cosas que hacen bien, como la brisa marina entre los cocoteros, como un ser hermoso, como acercarse a una idea. Hay personas para las cuales es peligroso pensar, de repente tienen una idea y se ponen al borde del derrame cerebral, creo que la idea general del país es pensar lo menos posible. Poesía son todas estas cosas bellas, urgentes y convenientes que hacen bien: pensar, repensar, dialogar, los seres y objetos hermosos de la naturaleza.
¿Qué hace para motivarse a pensar?
Me gusta ver, leer y escuchar. Decía Quevedo: Retirado en la paz de estos desiertos / con pocos pero doctos libros juntos / vivo en conversación con los difuntos / y escucho con mis ojos a los muertos. Todo lo que se refiere a los sentidos me estimula.
¿Qué tanto y con qué frecuencia dialoga con sus muertos?
Creo que es la única manera de regresarlos, aunque sea precariamente, a la vida. Sobre todo en el sueño, ahí no hay tiempos. Te voy a citar a Canetti, una gran fuente de sabiduría, él ya tenía 94 años y estaba muy malito, el médico le dijo: "Esto se acabó, se nos va", y Canetti le respondió: "Ay doctor, yo me moriría con mucho gusto, pero no tengo tiempo". La vida es más importante que la muerte, pero qué remedio. Aunque claro, ahí estaba el señor al que iban a fusilar y pedía perdón por estar nervioso porque era la primera vez que lo fusilaban. Lo que nos duele es la muerte de los seres que amamos y las muertes injustas, pavorosas, provocadas por el odio. La muerte personal es parte de la vida.
Un lugar común es decir que de músicos, poetas y locos todos tenemos un poco. De poeta usted tiene un mucho, ¿cuánto de músico y loco?
Adoro la música, forma parte de mi repertorio vital, incluso intento bailar, pero lo hago muy mal. De loco creo que mucho, mira, me han corrido de muchos lados y no han parado de correrme de todas partes. Eso indica que hay algo de desarreglo o no me adapto con tanta facilidad, pero para qué te cuento la biografía, la verdad es que hay una buena cantidad de expulsiones. Me ha interesado mucho huir de la solemnidad: una parte importante de la vida es la risa y a mí me ha pasado un poco lo que al Gordo y el Flaco, los hermanos Marx y a algunos mexicanos: en situaciones que se suponen muy importantes me gana la risa, por eso luego me andan corriendo.
¿No entienden que usted se ríe "con" y no "de"?
Tienes toda la razón, yo me río "con". La primera obligación del humorismo es burlarte de ti mismo, si no te tomas demasiado en serio, entonces ya puedes tratar las cosas serias en broma. Por supuesto que no todo es risa ni broma, pero si tratamos todo lo que nos preocupa y angustia con solemnidad, hay algo tramposo; hay que enfrentarlas con humanidad. Y forma parte de la humanidad esta actitud de risa, de hacer lo más alegre posible algunos momentos de gravedad.
¿Es de espíritu rebelde?
En algunos momentos ha habido más acción que la pura contemplación, pero déjame decirte que intenté el heroísmo varias veces, pero se me volvió comedia musical. No me he adaptado del todo a las circunstancias, no pertenezco a muchas cosas, pero me hermano con facilidad a muchas actitudes y movimientos. Lo mío ha sido una especie —perdón por la paradoja— de individualismo solidario.
¿Qué tan buen negociador es con su esposa?
Esta pregunta es muy buena porque la cultura machista se anda disfrazando de paternalismo, inclusive hay machos que se fingen feministas y, de alguna manera, para compensar a las mujeres de todos los agravios, dicen que las mujeres son más fuertes y más inteligentes, todo esto es una trampa. Tengo, y ella me tiene, una esposa desde hace muchos años, nos llevamos con buen humor, nos ayudamos; nos respetamos lo más que podemos. Pienso que es sumamente inteligente.
¿Qué tan machista es?
No demasiado; la de Juan Charrasqueado es una segunda naturaleza, pero la vigilo para evitarla.
¿A qué edad comenzó a jugar con las muñecas?
Desde muy chiquito, siete u ocho años. (Se perfiló…) como adorador de las mujeres, a ustedes les sigue gustando que uno las admire. El deseo sigue siendo uno de los grandes motores de la vida. Como diría Proust, si me dejas alburear, "me levanta el ánimo" —ya que lo otro se levanta con más dificultades— ver pasar a una muchacha con un ombliguito dorado. Hay otra posibilidad: el intercambio de ideas o de sensibilidades artísticas. Hace rato hablábamos de lo machista, hablé del ombligo, del cuerpazo; sin embargo, estimula hablar con un compañero de ideas. Ahí está el maldito Juan Charrasqueado.
¿Qué le sucede frente a una mujer inteligente?
Me fascina, el intercambio puede ser más rico porque la inteligencia de la mujer es una inteligencia en lucha. Los hombres no tenemos tanta necesidad de luchar, entonces, es más estimulante. Dense prisa, nosotros hemos hecho tantas pendejadas, que ya les toca a ustedes.

Susana Alicia Rosas es comunicóloga por la UNAM.
www.etcetera.com.mx

10 de septiembre de 2007

Observa glúteos

Caminar siempre le había resultado un fastidio, odiaba el sudor y amaba el sedentarismo pero, después de su segundo infarto, se vio en la necesidad de romper con sus estáticas costumbres. Ese día, mientras esperaba ser dado de alta en el hospital, se entretenía viendo a la enfermera cuyo voluptuoso reverso trascendía la fealdad del uniforme. Cuando el doctor entró se sintió aliviado: podía volver a su trabajo de oficina, a su coche con las dos horas de trayecto y buena música rumbo a su casa.
Mientras el doctor recitaba las indicaciones, Baldo no dejaba de ver a la enfermera. El médico, al notar la distracción, dio dos palmadas en el colchón que hicieron a Baldo salir de la enajenación.
–Y dígame, ¿qué hay de su vida sexual?
– ¿Es necesario que se lo diga?
–Sí, para tener su cuadro completo.
–Pues, no hay tal –respondió Baldo casi en un susurro.
–Mire, tiene que hacer más ejercicio, caminar al menos media hora al día y verá cómo recupera el vigor. Es más, le recomiendo que vaya a caminar al parque que está a dos cuadras de aquí, en la tarde se pone bueno –dijo el doctor señalando a la enfermera con los ojos.
Al día siguiente, compró tenis y tres trajes deportivos y fue al parque con la intención de caminar única y exclusivamente la media hora prescrita por el doctor. A medida que caminaba, su respiración se agitaba y de su frente escurría más sudor a cada paso, el calor se hacía insoportable. Se quitó la sudadera y se sentó junto a un árbol, tenía que recuperar el aliento. Jadeó y se quejó durante cinco minutos hasta que, al alzar la vista, divisó a la enfermera cuya ropa ajustada dejaba apreciar a la perfección toda esa belleza que el uniforme apenas insinuaba. Quería verla de cerca (específicamente el trasero) así que se puso de pié y comenzó a seguirla. Estaba a sólo tres metros de de ella cuando, de manera gradual, la enfermera aceleró el paso hasta que la caminata se volvió trote y el trote, carrera. La perdió de vista, pensó correr tras ella pero la condición de Baldo no daba para más.
Durante los días siguientes acudió sin falta al parque, le gustaba caminar tras la enfermera hasta que ésta aumentaba la velocidad. Si la enfermera no iba o Baldo la perdía de vista, volteaba hacia todos lados hasta que aparecía otra mujer de nalgatorio atractivo y caminaba tras ella. Así, los treinta minutos iniciales se habían convertido en días enteros hasta entrada la noche.
Ver a esas mujeres lo hacía sentir bien, siempre que iba tras un buen par de glúteos su respiración y pulso se aceleraban pero no como antes, ahora sentía una corriente eléctrica subiendo desde su entrepierna hasta el pecho. Al caminar tras una mujer, la excitación lo invadía; cuando la perdía de vista se sentaba junto al árbol más cercano para sentir cómo su erección se intensificaba al grado de que muchas veces tenía que meter la mano bajo la ropa para descargar todas esas imágenes.
Pasaron tres meses y poco le faltaba para vivir en el parque, pero ver y desfogarse manualmente ya no era suficiente, necesitaba más. Muchas veces pensó en acercarse a cualquiera de las mujeres que iban al parque pero ¿qué oportunidad tenía si era viejo, feo y con el carisma y la frescura de una roca? Había mujeres de su edad que podían no ser feas pero cuando las veía de cerca, se desilusionaba al notar que carecían de aquello que a él le interesaba o si lo tenían, no eran de la redondez y firmeza de los veinticinco años.
En sus masturbaciones, se veía a sí mismo acariciando las nalgas de una mujer hermosa, que por lo regular era la enfermera del hospital. Al andar tras una mujer, Baldo sólo pensaba en cómo podía ser al tacto, imaginaba la tersa piel, el músculo suave, la tibieza y hasta el tipo de prenda que cubriría la desnudez de aquella mujer. Por primera vez en su vida, Baldo sentía una incontenible urgencia sexual.
Una tarde, mientras caminaba tras una adolescente, vio a una mujer que, agachada con las piernas rectas, acomodaba los cordones de los tenis. Caminó hacia ella para ver mejor y, al acercarse, vio que era la enfermera, quien ese día llevaba puesta una licra blanca que dejaba traslucir la pequeña tanga que usaba. Baldo suspiró, la mujer estaba en una posición sumamente vulnerable, sintió cómo la fuerza de gravedad atraía su mano hacia ese culo. Lo pensó dos segundos, vio los posibles puntos de huida por donde sería lo menos visto posible, verificó que no hubiera gente cerca y lo hizo. El ligero roce que había planeado se convirtió en un fuerte apretón que hizo saltar a la enfermera. Baldo estaba por emprender el escape cuando una mano lo sujetó por la muñeca, de inmediato sintió un pie entre los suyos y la dureza del suelo en la cara. Lo que Baldo no sabía, era que la enfermera, además del trabajo en el hospital, practicaba karate desde los seis años y que, incluso, había sido semifinalista en un par de competencias locales.

6 de septiembre de 2007

¿se acuerdan de Gangsta's Paradise, aquella con la que Coolio saltó a la fama y que fue soundtrack de Dangerous Minds, chequen esto

Amish Paradise
Weird Al Yankovic

As I walk through the valley where I harvest my grain
I take a look at my wife and realize shes very plain
But thats just perfect for an amish like me
You know I shun fancy things like electricity
At 4:30 in the morning Im milkin cows
Jebediah feeds the chickens and jacob plows... fool
And Ive been milkin and plowin so long that
Even ezekiel thinks that my mind is gone
Im a man of the land, Im into discipline
Got a Bible in my hand and a beard on my chin
But if I finish all of my chores and you finish thine
Then tonight were gonna party like its 1699

We been spending most our lives
Living in an amish paradise
Ive churned butter once or twice
Living in an amish paradise
Its hard work and sacrifice
Living in an amish paradise
We sell quilts at a discount price
Living in an amish paradise

A local boy kicked me in the butt last week
I just smiled at him and I turned the other cheek
I really dont care, in fact I wish him well
cause Ill be laughing my head off when hes burning in hell
But I aint never punched a tourist even if he deserved it
An amish with a tude?
You know thats unheard of
I never wear buttons but I got a cool hat
And my homies agree
I really look good in black... fool
If you come to visit, youll be bored to tears
We havent even paid the phone bill in 300 years
But we aint really quaint, so please dont point and stare
Were just technologically impaired

Theres no phone, no lights, no motorcar
Not a single luxury
Like robinson caruso
Its as primitive as can be

We been spending most our lives
Living in an amish paradise
Were just plain and simple guys
Living in an amish paradise
Theres no time for sin and vice
Living in an amish paradise
We dont fight, we all play nice
Living in an amish paradise

Hitchin up the buggy, churnin lots of butter
Raised a barn on monday, soon Ill raise anutter
Think youre really righteous?
Think youre pure in heart?
Well, I know Im a million time as humble as thou art
Im the pious guy the little amlettes wanna be like
On my knees day and night scorin points for the afterlife
So dont be vain and dont be whiny
Or else, my brother, I might have to get medieval on your heinie

We been spending most our lives
Living in an amish paradise
Were all crazy mennonites
Living in an amish paradise
Theres no cops or traffic lights
Living in an amish paradise
But youd probably think it bites
Living in an amish paradise

Ahh-ahh-ahh-ahh-ahh-ahh
Ahh-ahh-ahh-ahh-ahh-ahh-yecch!




Niña Funky

La Niña Funky
camina despacio,
le gusta el viento
acariciando sus piernas.

A sus diecisiete años,
un beso en la oscuridad
enciende luces
que duran un espasmo.



















Con la Niña Funky
la ternura es un abismo,
ella busca el vértigo
que cimbre su cuerpo
hasta hacerlo pasar
a través de la ropa.
Ella no suspira te-quieros,
no aspira a ser amada;
sólo quiere la certeza
de que mañana
será otro día.

4 de septiembre de 2007

Aquí les dejo una rolita bien chida, jeje, lo bonito es que sí conozco 3-4 morras así

Cumbiera intelectual
Kevin Johansen


La conocí en una bailanta todo apretado
Nos tropezamos pero fui yo el que se puso colorado
Era distinta y diferente su meneada
Y un destello inteligente había en su mirada...

Cuando le dije si quería bailar conmigo
Se puso a hablar de Jung, de Freud y Lacan
Mi idiosincrasia le causaba mucha gracia
Me dijo al girar la cumbiera intelectual
Me dijo al girar... esa cumbiera intelectual...

(Jung, Freud, Simone de Beauvoir, Goethe, Beckett,
Cosmos, Gershwin, Kurt Weill, Guggenheim...)

Estudiaba una carrera poco conocida
Algo con ver con letra y filosofía
Era linda y hechicera su contoneada
Y sus ojos de lince me atravesaban

Cuando intenté arrimarle mi brazo
Se puso a hablar de Miller, de Anais Nin y Picasso
Y si osaba intentar robarle un beso
Se ponía a leer de Neruda unos versos
Me hizo mucho mal la cumbiera intelectual
No la puedo olvidar... a esa cumbiera intelectual

Si le decía Vamos al cine, rica
Me decía Veamos una de Kusturica
Si le decía Vamos a oler las flores
Me hablaba de Virginia Wolf y sus amores
Me hizo mucho mal la cumbiera intelectual
No la puedo olvidar... a esa cumbiera intelectual...

Le pedí que me enseñe a usar el mouse
Pero solo quiere hablarme del Bauhaus
Le pregunté si era chorra o rockera
Me dijo Gertrude Stein era re-tortillera
No la puedo olvidar...

Yo no quiero que pienses tanto, cumbiera intelectual!
Yo voy a rezarle a tu santo para que te puedas soltar...
Para que seas más normal

(Paul Klee, Ante Garmaz, Kandinsky, Diego, Fridha,
Tolstoi, Bolshoi, Terry Gilliam, Shakespeare William...)

(Jarmusch, Cousteau, Cocteau, Arto, Maguy Marin,
Twyla Tharp, Gilda, Visconti, Gismonti...)

Aprendí sobre un tal Hesse y de un Thomas Mann
Y todo sobre el existencialismo Alemán
Y ella me sigue dando cátedra todo el día
Aunque por suerte de vez en cuando su cuerpo respira
Su cuerpo respira, su cuerpo respira

Yo no quiero que pienses tanto, cumbiera intelectual
Yo voy a rezarle a tu santo, para que seas más normal
Para que te puedas soltar...
Cumbierita, cómo la quiero...!


Hedor

Algo podrido hay en Dinamarca.
Hamlet

Algo empieza a oler mal,
la casa se ha impregnado
de carne aceda.

He buscado bajo los muebles,
y en los nidos de alacrán.
Tiré el vinagre, sacudí almohadas,
vacié el refrigerador,
cerré la llave del gas,
quemé la ropa, deshojé libros,
bajé una y otra vez la palanca
hasta quedarme sin agua,
puse los colchones al sol.




















Diseccioné los aparatos
y no era el silencio telefónico,
no era la radio con su polvo
ni el ostracismo televisivo,
tampoco fue la máquina de escribir
con todo y su olor a metralla y olvido.

El fumigador ha dicho
que me salga de la casa
para erradicar el aroma,
aunque mejor debería
ir con el embalsamador
que me lleve a otro barrio
donde los olores sean
cosa de pusilánimes.




30 de agosto de 2007

El decir de Jorge Leónidas Escudero

En abril de 2006 llegó a mis manos un libro cuyo título y autor –mea culpa– me resultaron desconocidos; ahora, a más de un año de distancia y por alguna extraña razón (sobre mi escritorio siempre hay seis o siete libros de lectura pendiente) he tomado aquel volumen: Le dije y me dijo, Antología Poética, de Jorge Leónidas Escudero, con selección y prólogo de Benjamín Valdivia para Azafrán y Cinabrio Ediciones.

La poesía de Escudero, como la de nicolás Guillén con los regionalismos cubanos, está llena de argentinismos que delatanb all poeta como un apasionado del campo. Su poesía constituye la bitácora de su real y ardua búsqueda de oro por las comarcas argentinas. Entre esos viajes, el poerta va tejiendpo el manto de su poesía que da al lector el goce de la camaradería y la confidencia.Jorge Leónidas Escudero escapa del grupo de poetas grandilocuentes, magnánimos y profundos ad nauseam, más bien se trata del poeta que toma la mano del lector y le dice “ven, quiero platicarte algo”. Desde una mirada y con una voz sencillas, esta poesía hace un constante recorrido por el transcurrir humano:
y pusieron los codos encima del pasado
para hablar de lo que no hace
aparecer la luz en las calles de hoy.
En estos poemas, el lector no encontrará ripios ni barroquismos; de hecho, es una poesía en la que el autor economiza palabras y letras sin que por ello la imagen se difumine, por el contrario, las imágenes son claras y nítidas; como ejemplo de esto, un verso que (aquí entre nos) resulta arrollador: Contra las cuerdas dije mis manos en la unión; o este otro: pronunció una mirada hacia mí; o bien, Cierto dolor andaba yo el parque. Esta construcción de los versos da al poema la belleza de la claridad y la síntesis alusiva, además de un ritmo que dota al registro poético de Escudero de una encantadora originalidad . otra característica, muy suya, es el recorte fonético que hace en las palabras: Xactamente, hombre ngañoso o porque n’ese lugar caí igual, etc. Estos recursos nos presentan una poesía honesta, apartada de las pretensiones y que hace al lector sumergirse en ese viaje por el campo argentino.
Escudero es un poeta que se juega el todo por el todo sin temor ni vacilaciones. La poesaía de Escudero no teme decir, quizá como reflejo de sus dos grandes obseciones: la minería y el juego, en las que se da el estira y afloja entre el afán de ganar y la posibilidad de perder:
lo que tengo lo ongo sobre la mesa
para perder o ganar sin un gesto en la cara,
porque sé ya no puedo regresar al caino
sino jugarme el resto. Me juego, estoy jugado
aunque vaya a parar en desgracia
Así pues, Escudero se empeña en darle topes al destino y retar a la suerte aun a sabiendas del resultado, como en el poema (cuyo nombre ya en sí es emblemático: Destino) en el que una mujer le aconseja salir de andar entre los buscadores de no encontrar, y a quien el poeta responde:
no puedo bedecerla pues me pasé la vida
en intentar lo desconocido y ahora
¿qué hago con la costumbre de no encontrar?
y al final concluye:
¿pero es que qué culpa temgo yo si
al revés de lo que opina tanta gente
me complace buscar lo que no encuentro?
Esta es la misma búsqueda del poeta: el tesoro de la poesía que, una vez hallado, desvanecerá todos los motivos para seguir escribiendo.

16 de agosto de 2007

25 de julio de 2007

lindas fotos

mi carnal y su afro, yo en el triciclo low rider del King, la Sophy su papá (yo) y la Sophy con demasiada flojera como para posar (así es mi nena)







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