
La más noble función de un escritor es dar testimonio, como acta notarial y como fiel cronista, del tiempo que le ha tocado vivir. Camilo José Cela
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14 de marzo de 2007
Las Nalgas/ Por Ricardo Castillo

2 de marzo de 2007
Sentida y proyectiva apología de un hombre sensible a una mujer insatisfecha

Pero es que no fue por falta de amor que no arreglaba la recámara antes de que llegaras (siempre pensé que te haría el amor, no una misa negra); además, ¿no te preocupa que se extingan las rosas al usar tantos pétalos? ¿no tienes miedo a morir en un incendio por tantas velas en la habitación? Deberías ser consciente de que tanto vino tinto puede volvernos alcohólicos, sobre todo si lo usamos hasta entre las piernas. Además, ¿porqué el chill out tiene que ser más erótico que Led Zeppelin?

20 de febrero de 2007
Motel Blues
tus ganas de acabar pronto.
No necesito tu piel,
sólo quiero cerrar los ojos
mientras la ventosa de tus labios
me dice que no estoy muerto.

Lenta te desnudas
queriendo saber
que aún eres hermosa;
pero no me interesa verte
ni lamer tus cicatrices,
me basta tu estar aquí
con la luz apagada.
Si estuviera triste
me refugiaría en tus senos
para llorar toda la noche;
si estuviera enojado
te arrancaría la lengua
para dársela a los gatos.
Pero esta noche
no es una novia amarga
ni el cigarro un alfiler
clavado en las uñas;
no, hoy sólo tengo asco
16 de febrero de 2007
Chorizum Est
amanecí despierto,
con el infantil deseo
de salir a lo nublado
y apoderarme del día.
Hoy no es martes
y ese disfraz de febrero
no le funciona a la mañana.
Hoy es todos los días,
hoy tengo todas las edades
y escribo sobre mí
porque me aburre la oscuridad.
Café caliente al despertary cigarro tibio en el camino;
hay vida en mis riñones,
mi hígado es la cosa negra
más bella del mundo,
entre mis piernas muge un toro
y es mi piel un libro
que cuenta mil historias.
Los días pasados
dejaron en mis ojos
basuritas que lastiman;
pero, más que olvidar,
prefiero aprender a recordar.

13 de febrero de 2007
6 de febrero de 2007
Programas de revista: circo, maroma y teatro por un minuto de atención.

¿Con cuántos programas de revista contará la historia de la televisión mexicana? No lo sé y eso sería como preguntar cuántas veces salió Yuri en Siempre en Domingo, de hecho, la respuesta sería la misma: a quién le importa. Lo que no dejo de preguntarme es qué tienen estos programas que, a pesar de todo, siempre acaparan la atención del público y algunos personajes llegan a ser verdaderos ídolos del pueblo, recordemos a Paco Stanley y su patiño Mayito (durante el funeral de Stanley, una señora gritó frente a la cámara “duele mucho ¡era la alegría de los pobres!”). Y es que no hay que ser un genio para saber que esos programas muchas veces son huecos y estúpidos y que eso acaba siendo una virtud puesto que, si a pesar de constituir un insulto a la inteligencia del televidente siguen teniendo rating, significa que están cumpliendo su misión: entretener.
Estos programas, igual que los noticieros de espectáculos y los del concepto Ventaneando, no buscan educar al televidente, no tienen el fin de aleccionar sobre nada; estos programas no tienen una intención didáctica o cultural, su objetivo es venderle tiempo al telespectador. Es fin de semana, domingo para ser precisos; es obvio que mucha gente está descansando de la rutina diaria: jornadas de ocho o diez horas, tránsito pesado, regaños del jefe, levantarse temprano, trabajo físico o en la computadora, mal dormir, mal comer y mal coger. Es lógico que en tales circunstancias, el ciudadano común no está para complicaciones, lo que quiere es descansar y relajarse y qué mejor que en actividades cuyo esfuerzo requerido sea únicamente tener la fuerza necesaria para subir el volumen y dos o tres neuronas para entender el idioma que se supone conoce. Tal es la razón de que estos programas (que también hay entre semana y uno por casi cada canal nacional, extranjero o local) tengan elevados niveles de audiencia: son fáciles de ver y no hay mucho qué entender. Mucho se ha dicho que cada sociedad tiene el gobierno que se merece, yo prefiero decir que cada sociedad tiene un entretenimiento a su justa medida. Por esta razón es que, más que quejarnos de la tele basura, preguntémonos hasta qué punto no sólo lo aceptamos, sino que lo pedimos.
Es domingo y Tempranito aún no termina. Bisogno ya se disfrazó de mujer, de conductor de noticiero y de maestro de primaria (patética y burda imitación del de por sí vomitivo Cero en conducta), una de las conductoras no se cansa de decir una barbaridad tras otra, la otra mujer sabe que su mayor talento está en sus piernas y el grupo musical toca cada vez peor. Recuerdo un capítulo de The Simpsons en el que Bob Patiño hace que las televisoras dejen de transmitir, así que Krusty va a una cabina de transmisión que el gobierno tiene en el desierto para casos de emergencia. Su sueño se ve realizado: es el único show man transmitiendo desde el único canal al aire así que tiene a toda la audiencia para él solo. El resultado es de esperarse: se le acaban las ideas y no haya qué más hacer para entretener al público. Lo mismo pasa con los programas de revista: demasiado tiempo al aire, muchos conductores, subestimación a la inteligencia del televidente y poca imaginación.
25 de enero de 2007
Untitled Blues

tener siete años
y llorar por las noches


de estatuas de sal
15 de enero de 2007
Bitácora vacacional
puede hablar de dos cosas:
falta de tiempo
para explorar el fondo
o una tarde con horas
de dos dìas.
es un cesto de basura
para los minutos y los besos.
Minutos que no se han ido,
besos que que aborté.
por su pequeña redondez :
trecientos sesenta y cinco lados
para una sola persona.
escribía en los cafés
hasta que, calculando,
supo que cada café
le costaba un mal poema
y cada mal poema quince pesos.
para descubrir el movimiento.
a partir de la inmovilidad:
momento originario
en que los campesinos
de Van Gogh cobraron vida.
en la copa de mezcal
e impregnar las paredes
con bocanadas de isomnio,
los malos presentimientos
encarnan bajo la almohada
y no hay a quien abrazar.
La noche, esa puta triste,
pone barrotes en la cama
para asegurar su comisión.
10 de enero de 2007
Los diez Puntos de las Panteras Negras

1. WE WANT FREEDOM. WE WANT POWER TO DETERMINE THE DESTINY OF OUR BLACK AND OPPRESSED COMMUNITIES.
We believe that Black and oppressed people will not be free until we are able to determine our destinies in our own communities ourselves, by fully controlling all the institutions which exist in our communities.
2. WE WANT FULL EMPLOYMENT FOR OUR PEOPLE.
We believe that the federal government is responsible and obligated to give every person employment or a guaranteed income. We believe that if the American businessmen will not give full employment, then the technology and means of production should be taken from the businessmen and placed in the community so that the people of the community can organize and employ all of its people and give a high standard of living.
3. WE WANT AN END TO THE ROBBERY BY THE CAPITALISTS OF OUR BLACK AND OPPRESSED COMMUNITIES.
We believe that this racist government has robbed us and now we are demanding the overdue debt of forty acres and two mules. Forty acres and two mules were promised 100 years ago as restitution for slave labor and mass murder of Black people. We will accept the payment in currency which will be distributed to our many communities. The American racist has taken part in the slaughter of our fifty million Black people. Therefore, we feel this is a modest demand that we make.
4. WE WANT DECENT HOUSING, FIT FOR THE SHELTER OF HUMAN BEINGS.
We believe that if the landlords will not give decent housing to our Black and oppressed communities, then housing and the land should be made into cooperatives so that the people in our communities, with government aid, can build and make decent housing for the people.
5. WE WANT DECENT EDUCATION FOR OUR PEOPLE THAT EXPOSES THE TRUE NATURE OF THIS DECADENT AMERICAN SOCIETY. WE WANT EDUCATION THAT TEACHES US OUR TRUE HISTORY AND OUR ROLE IN THE PRESENT-DAY SOCIETY.
We believe in an educational system that will give to our people a knowledge of the self. If you do not have knowledge of yourself and your position in the society and in the world, then you will have little chance to know anything else.
We believe that the government must provide, free of charge, for the people, health facilities which will not only treat our illnesses, most of which have come about as a result of our oppression, but which will also develop preventive medical programs to guarantee our future survival. We believe that mass health education and research programs must be developed to give all Black and oppressed people access to advanced scientific and medical information, so we may provide our selves with proper medical attention and care.
7. WE WANT AN IMMEDIATE END TO POLICE BRUTALITY AND MURDER OF BLACK PEOPLE, OTHER PEOPLE OF COLOR, All OPPRESSED PEOPLE INSIDE THE UNITED STATES.
We believe that the racist and fascist government of the United States uses its domestic enforcement agencies to carry out its program of oppression against black people, other people of color and poor people inside the united States. We believe it is our right, therefore, to defend ourselves against such armed forces and that all Black and oppressed people should be armed for self defense of our homes and communities against these fascist police forces.
8. WE WANT AN IMMEDIATE END TO ALL WARS OF AGGRESSION.
We believe that the various conflicts which exist around the world stem directly from the aggressive desire of the United States ruling circle and government to force its domination upon the oppressed people of the world. We believe that if the United States government or its lackeys do not cease these aggressive wars it is the right of the people to defend themselves by any means necessary against their aggressors.
9. WE WANT FREEDOM FOR ALL BLACK AND OPPRESSED PEOPLE NOW HELD IN U. S. FEDERAL, STATE, COUNTY, CITY AND MILITARY PRISONS AND JAILS. WE WANT TRIALS BY A JURY OF PEERS FOR All PERSONS CHARGED WITH SO-CALLED CRIMES UNDER THE LAWS OF THIS COUNTRY.
We believe that the many Black and poor oppressed people now held in United States prisons and jails have not received fair and impartial trials under a racist and fascist judicial system and should be free from incarceration. We believe in the ultimate elimination of all wretched, inhuman penal institutions, because the masses of men and women imprisoned inside the United States or by the United States military are the victims of oppressive conditions which are the real cause of their imprisonment. We believe that when persons are brought to trial they must be guaranteed, by the United States, juries of their peers, attorneys of their choice and freedom from imprisonment while awaiting trial.
10. WE WANT LAND, BREAD, HOUSING, EDUCATION, CLOTHING, JUSTICE, PEACE AND PEOPLE'S COMMUNITY CONTROL OF MODERN TECHNOLOGY.
When, in the course of human events, it becomes necessary for one people to dissolve the political bonds which have connected them with another, and to assume, among the powers of the earth, the separate and equal station to which the laws of nature and nature's God entitle them, a decent respect to the opinions of mankind requires that they should declare the causes which impel them to the separation.
We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal; that they are endowed by their Creator with certain unalienable rights; that among these are life, liberty, and the pursuit of happiness. That to secure these rights, governments are instituted among men, deriving their just powers from the consent of the governed; that, whenever any form of government becomes destructive of these ends, it is the right of the people to alter or to abolish it, and to institute a new government, laying its foundation on such principles, and organizing its powers in such form as to them shall seem most likely to effect their safety and happiness. Prudence, indeed, will dictate that governments long established should not be changed for light and transient causes; and, accordingly, all experience hath shown that mankind are most disposed to suffer, while evils are sufferable, than to right themselves by abolishing the forms to which they are accustomed. But, when a long train of abuses and usurpation, pursuing invariably the same object, evinces a design to reduce them under absolute despotism, it is their right, it is their duty, to throw off such government, and to provide new guards for their future security.
15 de diciembre de 2006
Apunte a medianoche
sin devolver. Fue un día que no debió pasar: las imágenes cotidianas, los mismos dolores, el sabor a polvo de mis errores durante toda la mañana, estar sentado frente a la computadora esperando que de algún lado caiga una chispa de genialidad (absurda esperanza que nunca muere) para al final apagar el aparato y huir del tentador cigarro. Las mismas justificaciones para mi ostracismo intelectual. Noche de televisión, bombardeo de sandeces (la tregua llega con Los Simpsons) hasta que,
con el reloj en ceros, prendo la computadora.
el pasado, la vida de los felices. Me duelen tantas cosas que acabo por dolerme a mí mismo. No es que sea un mártir de la autocompasión romántica o la desolaciómn modernista, es sólo que a veces me siento estúpido.
tiempo, amada gente, de largarnos".14 de diciembre de 2006
Tengo un sueño
Discurso leído en las gradas del Lincoln Memorial durante la histórica Marcha sobre Washington
Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.
Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto fue como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una lar
ga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.
También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.
Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.
1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirán contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.
Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.
Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"
Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipi no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia corra como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".
Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.
Regresen a Misisipi, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.
Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".
Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.
Sueño que un día, incluso el estado de Misisipi, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.
Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.
Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a ti te canto. Tierra de libertad donde mis antecesores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.
Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipi! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".
Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo gospel negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"
Washington, DC
28 de agosto de 1963
12 de diciembre de 2006
Desfile refresquero: vade retro
Antes de llegar al café hay que comprar cigarros, como en el puesto de revistas no hay de los que me gustan, sólo me queda la tienda donde la cerveza es barata y el servicio malo. Tienen cigarros, tienen cambio, pero la atención de esa cajera es impunemente acaparada por una madre complaciente y un mocoso incapaz de escoger la chatarra que engullirá. Me asusta reconocer mis ganas de golpear a ese niño, pero hay mocos
os que se merecen la patada de un adulto.Por fin en la pseudo-parroquia: con las caras largas y hartos de esperar, los contertulios ya se han terminado su café; pedirían la cuenta si no supieran que, tarde o temprano, habría de llegar sudando, sonriendo, con las manos empalmadas y disculpándom
e por la bola de inútiles que no saben qué hacer cuando hay demasiado tránsito y que por ello entretienen a los buenos conductores.De repente, el centro está abarrotado, no habrá Cathedral Extreme Show, no es jueves. Alguien comenta sobre cierta marca de refresco que, hasta Dios lo sabe, es mejor que la Pepsi... el veinte cae: ¡Claro! Es el desfile Coca-Cola: ositos, santacloses, renos, música, alegría, luces, carros alegóricos. Ese afán de ser una ciudad cosmopolita cuando no se es más que un pueblo grande en el que la gente va a la plaza y bailan al son de cualquier bote chilero tocado con dos palitos.
Salir del café. Me iría pero antes tengo que ir al cajero, justo en la Madero Avenue; así que a codazos, empujones y mentadas, rompo la atmósfera prenavideña-happy snob y paso frente a Palacio de Gobierno donde ya se ha montado una especie de tribuna, algo así como la zona VIP del desfile. Sólo hay una de dos: esos lugares están reservados para los que ya piden su refresco por internet y al mayoreo pues no beben menos de dos litros al día, o son a los que la empresa ha pensionado por ya no tener estómago, ni hígado, ni riñones y, para evitar que eso se divulgue, les cumple todos los caprichos antes de convertirlos en tapa-rosca.
Pese al infierno en que el Centro está convertido, automovilistas ilusos e inconscientes siguen tratando de atravesar o transitar por la Avenida. No importa la cantidad de gente que ya se desborda de la acera, no importa la magnitud del evento –reconozcamos que los ositos mercadológicos no vienen muy seguido. Nada importa, a sabiendas de la estupidez que implica intentar cruzar la Madero en esas circunstancias, ellos quieren pasar (también es su ciudad). De repente y antes de llegar al banco, recuerdo una diligencia pendiente por el rumbo del templo de San Francisco y, al igual que los automovilistas, intento cruzar la Avenida. “Por aquí no puede pasar”, sentencia una señora; “estoy pudiendo, ¡mire!”, contesto haciendo gala de cinismo y altanería. Seamos honestos: no respondería igual si en lugar de la señora me interceptara un policía o alguien de mayor estatura y peso que yo. El diablo sabe a quien se le aparece.
Por fin en el banco. Fue lo mismo pero más difícil: antes de llegar, alguien me agarró el trasero y no quise voltear a ver, prefiero mi ilusión de que fue una mujer hermosa y no algún marica viejo o un carterista que no me pudo robar. En fin, ser guapo tiene su precio. Por fin en el banco. Saco el dinero, espero la tarjeta y sal
go de ahí tan rápido como puedo, debo llegar al vocho antes de que sea más noche y sólo encuentre el chasis. Decido tomar una calle paralela a la Madero pero está muy desolada y, a dos cuadras de mi carro, decido volver a lidiar con la multitud... quien quita y me desquite con alguna mujer por la tascaleada. Me arrepiento: me temo que las bonitas están en la otra acera.¡Ah, sí! ¡El desfile! Sí... bueno... estoy junto al carro y cuando me vine de la Madero aun no empezaba.
27 de noviembre de 2006
Prevención de la Resaca
que puedes hacer.
Mi mamá
entre los labios
y la garganta,
el licor se aligera:
trago ácido
vuelto nada,
sólo un recuerdo
que nunca sabré
si en verdad es mío.
Esta noche no hay carretera
ni ganas de morir a solas.
Hoy no espero llamadas
ni ver más señales de humo
que las de mis labios.
Así, y según el cactus de mi escritorio,
tengo derecho a enmudecer
dos o tres veces por semana.
Por eso emborracho las palabras:
que se queden quietas
y se asomen a la noche
sólo para recordarme
los olvidos necesarios.
23 de noviembre de 2006
Aquí les dejo un texto de Fernando Sánchez Dragó, se los paso al costo
http://www.sanchezdrago.com
Y si jugáramos, sólo durante un ratito, a llamar a las cosas por su nombre? Estoy enfermo. Soy un minusválido social. Sufro de una dolencia extraña a la que los jueces del Santo Oficio de la Corrección Política llaman discriminación positiva. ¿Qué será eso?
Discriminar significa, según el diccionario, distinguir o diferenciar y dar trato de inferioridad a alguien por motivos raciales, políticos o religiosos. De ello se deduce que no cabe discriminar positivamente a nadie, so pena de incurrir en una contradicción gramatical análoga a la de todos esos políticos,
periodistas y tertulianos que hablan de discrepar con. ¡Caramba! Creía yo, hasta ahora, que se puede discrepar de o en, pero… ¿discrepar con? Sería eso como follar sin. O sea: algo imposible, a no ser que quien discrepa con opine que follar es masturbarse.
Transijamos, empero, con (ahora, sí) el chirriante solecismo. Discriminar positivamente equivaldría, entonces, a lo que hasta hace poco se consideraba -y se llamaba- trato de favor. Y todo lo que favorece a alguien, en pura lógica, perjudica a otros, ¿no? Soy uno de ellos.
Y no sólo yo, lo que para el resto del mundo carecería de importancia, sino también otras muchas personas, negativamente discriminadas todas ellas por las leyes que impone y las costumbres que propaga la ideología hoy dominante.
¡Ay de quien en los Estados Unidos -es un ejemplo- pertenezca ahora a la otrora casta superior de los wasp (blancos, anglosajones y protestantes)!
¡Ay de quien en La India actual -es otro ejemplo- haya nacido brahmín y no paria! Condición, esta última, casi inexcusable para conseguir una beca, un puesto de funcionario, una subvención, una limosnita pública, una cucharadita de sopa boba.
El mundo, por lo visto, no tiene arreglo: las injusticias se reparan con injusticias, se quita el sillón a unos para poner a otros, no para que los otros y los unos estén sentados. Quien se fue a Sevilla…
¡Y ay de quien en la Expaña (con equis) de Zapatero no haya nacido, como es mi caso, qué mala pata, al sur del Estrecho, al este de Estambul o en las cercanías de los Andes y esté, además, sumido en el error teológico de no rezar cinco veces al día mirando a La Meca!
Es curioso. Lo digo porque hay, al parecer, una infinidad de ecuatorianos, marroquíes, senegaleses, palestinos y chinos -valga la muestra- deseosos de llegar cuanto antes a ser españoles de pleno derecho (lo que es, por su parte, locura, pues siéndolo perderían estatus y privilegios, convirtiéndose en ciudadanos de segunda), mientras yo, siempre con los pies fuera del plato, contemplo la posibilidad de hacerme chino, palestino, senegalés, marroquí o ecuatoriano para ver si así recupero la plenitud de mis derechos civiles y dejan de discriminarme negativamente.
Tampoco sería mal sistema para conseguir lo mismo salir del armario, transformarme en mujer o convertirme a la única religión verdadera. Ya saben a cuál me refiero. Alá es grande.
Oí decir el otro día a una contertulia en el programa de Luis del Olmo que los españoles no son xenófobos, y yo, contraatacando, argüí, y así lo pienso, que si no lo son aún, o lo son sólo por lo bajinis, muy pronto, tal como van las cosas, lo serán a grito abierto. La avalancha de inmigrantes y la permisividad y miramientos con la que se les acoge es pan demagógico, clientelista y bobaliconamente buenista para hoy, y hambre de racismo y fascismo para mañana. El Le Pen ibérico está al caer. En otros países de Europa, y no sólo en Francia, ya lo ha hecho. Ley de mercado: donde hay demanda, aparece la oferta. El franquismo nos vacunó contra eso, pero los efectos de la vacuna están a punto de caducar. La izquierda zapaterista (y buena parte de la europea. Sólo se salva Blair) es, en estos momentos, sépalo o no, el caballo de Troya del fascismo. Al tiempo, señores.
Hablan Zapatero y los zapateristas, siempre tontiastutos (homenaje a Ferlosio), de alianza de civilizaciones, incurriendo al hacerlo en un desatino histórico, filosófico, ideológico y religioso de tal calibre que cualquier comentario al respecto sobra. Lenin dijo que los capitalistas eran tan idiotas y tan mercachifles que acabarían vendiendo a los comunistas la soga con la que éstos los iban a ahorcar. A punto estuvo, por cierto, de tener razón. Hoy, en todos los cubiles del integrismo islámico, talibanes barbudos con dobles cananas y kalashnikov en bandolera se frotan las manos y se tronchan de risa por la necedad de los infieles cada vez que el ulema Zapatero se anuda la cufiya, sube al púlpito de la mezquita o trepa al minarete y lanza su prédica en algarabía.
Europa, como dice la Fallaci, es ya Eurabia (y Madrid, Nairobi), y el ayatolá de La Moncloa, ayudado por el gran visir del palacio de Santa Cruz, es su profeta. La tragedia de la Historia, escribió Marx, se repite siempre como farsa, y en ella, metidos desde el capullo circunciso hasta el turbante sarraceno, andamos. Vuelven las cruzadas, que son siempre mal asunto, sólo que al revés. Donde las dan, las toman; donde las dimos, las tomaremos. Empieza la revancha de Lepanto. Alá, en efecto, es grande.
¿Puerto de los Cristianos o puerto de los Paganos? ¿En qué continente están las Canarias? ¿Y las Españas? ¿Dónde termina Europa y empieza África? ¿En los Pirineos, como se decía antes, o en Despeñaperros, como dicen que dijo Curro Romero? ¡Mira tú que si ahora resulta que los franchutes -adjetivo políticamente incorrecto y negativamente discriminatorio, lo sé, pero así los llamaban antes mis ex compatriotas- tenían razón! Pero quia… Tranquilos todos. África empieza en París, ciudad siempre cosmopolita (¡qué digo! Multiculturalista, como lo es la antitaurina Barcelona que ahora se postra ante el burro bravo) e indiscutible capital de Eurabia. El mundo de ayer, amigo Zweig, se ha ido al carajo. Los mapas que estudié de niño ya no sirven para nada.
Giovanni Sartori, en su libro sobre La sociedad multiétnica (Taurus), sostiene que el trato dado en nuestro país y en el suyo a los sin papeles conculca la legalidad vigente y es incompatible con el Estado de Derecho. Otro día hablaré de tan embarazoso asunto.
A Japón han llegado en los últimos 12 meses 15 inmigrantes. Sí, sí, 15. Es dato oficial que publica el Asahi. Allí no se andan con chiquitas. Las leyes se cumplen. Es un Estado de Derecho.
Dicen que Zapatero, con tanto trajín, sólo lee los viernes, día de oración, a mi amigo Suso de Toro y todas las noches, de rodillas al pie de la cama, unos sutras del Corán. Le aconsejo que saque tiempo, por el bien de sus gobernados y por el mío propio, para echar una ojeada a otro libro: Rubicón, de Tom Holland, (Planeta). Así se enterará de cómo Roma dejó de ser un Estado de Derecho -figura jurídica que ella misma había inventado-, y empezó a discriminar positivamente a los ilegales que cruzaban el Rhin a bordo de pateras y cayucos o salvaban los Alpes sobre la grupa de lo que aún no eran caballos de Atila, y merodeaban luego, sin papeles, por las vías de la metrópoli, a partir del instante en que un legionario -León viene de legión- y déspota multiculturalista que se llamaba Julio César cruzó el río más infausto de la Historia. Fue, de hecho, ese progre del Foro quien concedió a los galos y a otros naturales de extramuros el derecho de ciudadanía. Aquella tragedia se repite ahora como farsa. Zapatero -¡Ave, César!- está a punto de imitar a éste, de cruzar el Rubicón del Atlántico y los Alpes de los Pirineos, y de conceder el ius civilis -no sólo el ius gentium, que es cosa razonable- a quienes allanan las fronteras y nos okupan con el exclusivo objeto de mantenerse, mediante el empujón de esos votos, en el poder. Eso, en román paladino y a los ojos de quienes creen -no es mi caso- que la patria es madre (y, por su etimología, padre), tiene nombre. Se llama parricidio. O quizá, doctores tiene la judicatura, traición.
Fernando Sánchez Dragó
2 de septiembre de 2006
21 de noviembre de 2006
Breves Gigantescas

Cuando el gigante llora,
la tierra parece temblar,
dan ganas de abrazarlo
y decirle: ten calma,
el cielo no es tan alto.
*
Los gigantes malos no existen,
tienen más grande el corazón.
*
La razón por la que el gigante puede ver
sobre las cabezas de los demás,
es porque su alma está más arriba.
*
Un gigante no es tal por la longitud
de sus pasos ni por la fuerza de sus brazos.
El gigante es tal por el tamaño de su mirada.
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