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28 de abril de 2007

Ídolos juveniles al rescate (Sorry por la imagen del negro nazi, pero no hayé imágenes del programa en cuestión y esto fue lo más estúpido que hayé)


El grupo de papanatas que conducen un programa juvenil en el canal 5 de Televisa, de repente fueron invadidos por un sentimiento Green Peace: vestidos como empleados de granja didáctica (de esas a donde los niños del Distrito Federal son llevados para aprender que la carne alguna vez perteneció a un ser vivo), se lanzaron a la aventura de sus vidas: darle un futuro digno a una oveja, salvar de la muerte a un cerdo y liberar animales en cautiverio.

Para el primer rescate, fueron a una granja (llegaron en su Hummer, claro) y supuestamente a hurtadillas, lograron internarse hasta el área donde las “pobres ovejitas son encerradas para luego arrancarles la piel –no wey, sólo las rapan dos veces por año”, corrige el que sí se tomó la molestia de averiguar de qué manera son masacradas las ovejas, mártires del invierno. Ya con la oveja en su poder, la llevaron a un exclusivo spa y en la estética del lugar se le dio una ducha, se le hizo pedicura, se le pintaron unos rayos y luces en la lana y, para darle aun más dignidad, le pusieron una gorra y un suéter (quiero ser optimista y pensar que dicha prenda era de algodón). Se preguntará, querido lector, cómo es que una oveja fue atendida en un spa, bueno, con dinero baila el perro y el encargado del establecimiento se movió como nadie con mil quinientos pesos de por medio.

El segundo heroico rescate realizado por los altruistas conductores de Wax: televisión ácida, tuvo lugar en un rastro, lugar que ellos prefirieron llamar “matadero, ya que los pobres cerditos vienen a que los maten”. En el rastro, el encargado fue sometido a una serie de inquisitivas preguntas tales como “¿los cerditos ya están muertos cuando los sacrifican?”, “¿siempre huele así?”, “¿usted come cerdo? Qué desgraciado”, “¿cuánto quiere por permitirnos rescatarlo (al cerdo (el otro)) de las garras de la muerte? ¿Mil? Con dinero baila el cerdo”. Después del rescate, al cerdito le fue otorgada la dignidad que se merece: igual que a la oveja, lo vistieron con una boina a cuadros y un bonito suéter a rayas. Una vez vestido como el más distinguido y elegante espécimen de caballero porcino, lo condujeron a un establecimiento donde venden tacos de carnitas y chicharrón; ahí, mientras lo sujetaban con una cadena, los conductores asediaron a los comensales preguntándoles si no les importaba que la carne que comían hubiera pertenecido a una animal muerto; claro, seguramente ellos sólo comen carne de animales vivos. Como los clientes del local no se inmutaron al ver al cerdito vivo y a más de alguno se le antojó la cochinita pibil, los conductores decidieron mandar a una sección del programa (previamente grabada) donde tradicionalmente son los seres humanos quienes pierden todo respeto por sí mismos, a eso sí estamos acostumbrados en este tipo de programas. En este caso, se trató de un torneo de calzón chino (otras veces ha sido de cachetadas con nopales, reglazos en las piernas, bofetadas, etc.).

La intención del tercer rescate, dada la osadía, fue verdaderamente un acto digno de la más alta condecoración militar: liberar a los animales de un circo. Obviamente, entre el rescate y embellecimiento y ropa de la oveja, el rescate y vestido del cerdo, la gasolina y las entradas al circo, se les acabó el prepuesto asignado para esa emisión así que, al ver que el mono era hostil y el elefante no cabía en el Hummer, desistieron, no sin antes exhortar a los televidentes a rescatar animales porque, y esto lo dejaron asentado como reflexión final, “no es justo que mantengamos animales en cautiverio, los sacrifiquemos y encima nos los comamos”. Tan sabias palabras me conmovieron tanto que después de escribir esto, le sacaré punta a un palo de escoba y me iré al cerro a cazar la cena, eso mientras aprendo a arrancarle pedazos a un animal para comer sin matarlo “tanto”.

Usted se preguntará lo mismo que yo me pregunté: si tan malo es el programa, ¿qué carajos hacía viendo Wax? La respuesta-excusa es simple: no sé, soy generación TV así que cualquier monitor o pantalla encendidos de inmediato llamarán mi atención; salvo en el caso del fútbol (que particularmente detesto), no importa si es una buena película o el tablero de llegadas y salidas en un aeropuerto.

Al ver este programa recordé cuando, por cuestiones de horario, prendía la televisión de la cocina para no almorzar en silencio puesto que a esa hora mi casa está sola. En aquel entonces, alcanzaba a chutarme casi una hora de Con sello de mujer. En ese programa, una vez las conductoras discutían sobre el sobrepeso y tiraban pestes de los hombres a los que nos gustan las mujeres delgadas; su argumento: el físico no importa ya que lo verdaderamente valioso es lo espiritual. Una semana después, invitaban a las televidentes con sobrepeso para que les enviaran su historia de vida como mujeres gordas, la mejor historia ganaría el premio en disputa: un tratamiento para adelgazar que incluía asesoría psicológica, ejercicio, el apoyo de un nutriólogo y visitas al spa para someterse a diversas técnicas de reducción de tallas y cuidado de la piel. La convocatoria surtió efecto y el programa se llenó de señoras con sobrepeso llorando frente a las cámaras, aquello se convirtió en Laura en América.

Lo he dicho y lo sostengo: la culpa no es sólo de las empresas, a final de cuentas dejan al aire los programas que alcanzan buenos niveles de audiencia; y aunque los detractores de la Ley Televisa pongan toda la culpa en los magnates del entretenimiento (por neoliberales e imperialistas, palabras que nunca faltan) y no lo quieran aceptar, la televisión es sólo es un espejo donde como sociedad nos reflejamos; así pues, tenemos la televisión que merecemos pero, pregunto: ¿acaso es mucho pedir un poco de congruencia, y lo que es más, respeto a la inteligencia del televidente?

26 de marzo de 2007

De vuelta

Viajar es descubrir, pero también es redescubrirse, toparse de nueva cuenta con la libertad de beber, comer y hablar sin la presión laboral, sin el hastío que a veces se posesiona del hogar. Viajar, estimado lector, es darse cuenta de que hay otras personas, otras rutinas y otras ciudades donde uno puede comprar un sombrero, usar lentes de sol, tomar fotos y ser, aunque sea sólo por tres días, un niño que se sorprende por cada nuevo descubrimiento.
Ahora bien, regresar del viaje es reintegrarse a la rutina con nuevas perspectivas, nuevos bríos y, más que nada, con una mirada actualizada para descubrir lo que de nuevo hay en el mundo que, antes del viaje, creíamos conocer.
Dos viajes en este mes: primero fue a Guadalajara, la urbe provinciana por excelencia. Ahí conocí personas realmente buenas que dan su hospitalidad y comparten su mesa con la más amplia sonrisa. Ahí brindamos con charanda, tequila, cerveza y hasta vino de mesa, todo en la grata compañía de personas que quisiera conservar entre el selecto grupo de mis amigos.
El segundo viaje de este mes fue Guanajuato: el tercero que hago a esta mágica ciudad que, desde que la conocí, me maravilló por su laberíntica arquitectura, su ecléctica industria turística y su amplia oferta cultural. Ahí probé lo que puedo cosiderar la mejor quesadilla de mi vida: a las casi 4 de la mañana, frente a un bar y por diez pesos. También ahí hubo gente que hizo del viaje una gratísima experiencia, gente que con honestidad supo decir en qué concepto nos tenían y cómo este cambió, gente con la que se pudo hablar de todo tipo de cosas y reir por todo tipo de chistes.
Quizá, querido lector, me estoy poniendo cursi pero es que ando crudo y laboralmente estoy pagando el precio de mis viajes. Total.

14 de marzo de 2007

Las Nalgas/ Por Ricardo Castillo



La mujer también tiene el trasero dividido en dos.

Pero es indudable que las nalgas de una mujer

son incomparablemente mejores que las de un hombre,

tienen más vida, más alegría, son pura imaginación;

son más importantes que el sol y Dios juntos,

son un artículo de primera necesidad que no afecta la

inflación,

un pastel de cumpleaños en tu cumpleaños,

una bendición de la naturaleza,

el origen de la poesía y del escándalo.

2 de marzo de 2007

Sentida y proyectiva apología de un hombre sensible a una mujer insatisfecha

Se solicita cirujano para atender
a la víctima de una castradora
Pido perdón, verdad de Quiencito que pido perdón. Sé que no he sido el hombre perfecto, sé que tengo los dientes amarillos por no cepillarlos cuando era niño, consciente estoy de que huelo a sudor si no me baño y de que después de comer carne, el alma de la vaca muerta sale por mi trasero. Sí, lo sé, soy un dechado de defectos.

Pero es que no fue por falta de amor que no arreglaba la recámara antes de que llegaras (siempre pensé que te haría el amor, no una misa negra); además, ¿no te preocupa que se extingan las rosas al usar tantos pétalos? ¿no tienes miedo a morir en un incendio por tantas velas en la habitación? Deberías ser consciente de que tanto vino tinto puede volvernos alcohólicos, sobre todo si lo usamos hasta entre las piernas. Además, ¿porqué el chill out tiene que ser más erótico que Led Zeppelin?
Sé que soy una bestia: te regalé flores sólo dos veces por semana, no pude superar el record de osos de peluche (uno diario) que Sensible Artista estableció cuando era tu novio, yo sólo pude regalarte uno cada semana. Los chocolates que te regalaba no eran de los que te gustan (con una perla en medio y envoltura de platino) pero es que entiende: mis documentos para ir a Alemania llegan hasta el próximo mes y aun debo encontrar al anciano de las montañas que los fabrica en su cueva. Me arrodillo ante ti para que me perdones por haberte lastimado tanto cuando te dije que no podría ir a la fiesta de tu amiga puesto que mis dos empleos (uno para vivir y otro para hacerte feliz) no me lo permitían.

Perdón por no estar ahí las veinticuatro horas, siempre dispuesto a ser pisoteado; perdón por tener amor propio (nunca entendiste que tenía amor para los dos); perdón por creer que la luna es aburrida y que los gatos sólo son gatos; perdón por ser tan ciego como para no ver la gravedad de las cosas que a ti te conmocionaban: una pareja tomados de la mano, un ebrio despeinado, un niño estornudando, mis ganas de orinar después de seis cervezas, el que Pink Floyd no me impresione, el que la danza sea danza, no dioses apareándose) ... soy un insensible, lo sé, hiciste bien en dejarme. Lo malo es que, ahora, ¿cómo demonios viviré si no hay nadie aquí para decirme lo malo que soy? Perdóname, dependo de tí para ser mejor persona, tú me haces mejor... no te conformarías con un simple mortal como el que ahora soy.



20 de febrero de 2007

Motel Blues

Al pasillo no le importan
tus ganas de acabar pronto.
No necesito tu piel,
sólo quiero cerrar los ojos
mientras la ventosa de tus labios
me dice que no estoy muerto.

















Lenta te desnudas
queriendo saber
que aún eres hermosa;
pero no me interesa verte
ni lamer tus cicatrices,
me basta tu estar aquí
con la luz apagada.

Si estuviera triste
me refugiaría en tus senos
para llorar toda la noche;
si estuviera enojado
te arrancaría la lengua
para dársela a los gatos.
Pero esta noche
no es una novia amarga
ni el cigarro un alfiler
clavado en las uñas;
no, hoy sólo tengo asco

16 de febrero de 2007

Chorizum Est

Hoy por la mañana:
amanecí despierto,
con el infantil deseo
de salir a lo nublado
y apoderarme del día.

Hoy no es martes
y ese disfraz de febrero
no le funciona a la mañana.
Hoy es todos los días,
hoy tengo todas las edades
y escribo sobre mí
porque me aburre la oscuridad.
Café caliente al despertar
y cigarro tibio en el camino;
hay vida en mis riñones,
mi hígado es la cosa negra
más bella del mundo,
entre mis piernas muge un toro
y es mi piel un libro
que cuenta mil historias.

Los días pasados
dejaron en mis ojos
basuritas que lastiman;
pero, más que olvidar,
prefiero aprender a recordar.


6 de febrero de 2007

Programas de revista: circo, maroma y teatro por un minuto de atención.

Domingo, diez de la mañana: despierto (me duelen las costillas de tanto estar acostado), me levanto, voy al baño, me lavo la cara, me visto, bajo a almorzar. Mi madre y mi hermano ven Tempranito (programa de revista que los fines de semana engalana los hogares mexicanos con sus comiquísimas ocurrencias). No tardo en entender la dinámica: con tal de ganarse el premio (cinco minutos al aire), tres jóvenes actores de esos que alguna vez salieron en Lo que callamos las mujeres o La vida es una canción, deben identificar a una mujer con sólo verle los pies. Mi pregunta es “¿porqué estamos viendo esto?”, la respuesta: por que es eso o pelear con mi hermano porque yo preferiría ver Los videos más sorprendentes de América, donde los malos son atrapados y las mascotas recobran su salvajismo. Mi madre es más neutral: mientras no sea la hora de Montecristo, poco o nada le importa lo que sintonicemos.

¿Con cuántos programas de revista contará la historia de la televisión mexicana? No lo sé y eso sería como preguntar cuántas veces salió Yuri en Siempre en Domingo, de hecho, la respuesta sería la misma: a quién le importa. Lo que no dejo de preguntarme es qué tienen estos programas que, a pesar de todo, siempre acaparan la atención del público y algunos personajes llegan a ser verdaderos ídolos del pueblo, recordemos a Paco Stanley y su patiño Mayito (durante el funeral de Stanley, una señora gritó frente a la cámara “duele mucho ¡era la alegría de los pobres!”). Y es que no hay que ser un genio para saber que esos programas muchas veces son huecos y estúpidos y que eso acaba siendo una virtud puesto que, si a pesar de constituir un insulto a la inteligencia del televidente siguen teniendo rating, significa que están cumpliendo su misión: entretener.
Estos programas, igual que los noticieros de espectáculos y los del concepto Ventaneando, no buscan educar al televidente, no tienen el fin de aleccionar sobre nada; estos programas no tienen una intención didáctica o cultural, su objetivo es venderle tiempo al telespectador. Es fin de semana, domingo para ser precisos; es obvio que mucha gente está descansando de la rutina diaria: jornadas de ocho o diez horas, tránsito pesado, regaños del jefe, levantarse temprano, trabajo físico o en la computadora, mal dormir, mal comer y mal coger. Es lógico que en tales circunstancias, el ciudadano común no está para complicaciones, lo que quiere es descansar y relajarse y qué mejor que en actividades cuyo esfuerzo requerido sea únicamente tener la fuerza necesaria para subir el volumen y dos o tres neuronas para entender el idioma que se supone conoce. Tal es la razón de que estos programas (que también hay entre semana y uno por casi cada canal nacional, extranjero o local) tengan elevados niveles de audiencia: son fáciles de ver y no hay mucho qué entender. Mucho se ha dicho que cada sociedad tiene el gobierno que se merece, yo prefiero decir que cada sociedad tiene un entretenimiento a su justa medida. Por esta razón es que, más que quejarnos de la tele basura, preguntémonos hasta qué punto no sólo lo aceptamos, sino que lo pedimos.
En una sociedad consumista debe haber toda clase de productos para satisfacer la necesidad de cada cliente y entre más oferta haya, más consumirá pues los costos serán menores (no soy economista, es cosa de sentido común): al final, el consumidor tendrá tantas opciones que forzosamente deberá elegir una. Para la sociedad urbana y en sectores que están en la frontera entre lo rural y lo urbano, no basta tener un canal de noticias y telenovelas y otro con caricaturas y programación juvenil, no, ahora –y desde hace más de una década– es necesario contar con un mínimo de cuarenta canales, los cuales se pueden dividir en grupos de seis o siete parecidos entre sí: películas, deportes, caricaturas, noticias y entretenimiento juvenil; eso sin contar a los colados: cultura y religión.
Es domingo y Tempranito aún no termina. Bisogno ya se disfrazó de mujer, de conductor de noticiero y de maestro de primaria (patética y burda imitación del de por sí vomitivo Cero en conducta), una de las conductoras no se cansa de decir una barbaridad tras otra, la otra mujer sabe que su mayor talento está en sus piernas y el grupo musical toca cada vez peor. Recuerdo un capítulo de The Simpsons en el que Bob Patiño hace que las televisoras dejen de transmitir, así que Krusty va a una cabina de transmisión que el gobierno tiene en el desierto para casos de emergencia. Su sueño se ve realizado: es el único show man transmitiendo desde el único canal al aire así que tiene a toda la audiencia para él solo. El resultado es de esperarse: se le acaban las ideas y no haya qué más hacer para entretener al público. Lo mismo pasa con los programas de revista: demasiado tiempo al aire, muchos conductores, subestimación a la inteligencia del televidente y poca imaginación.
Por fin acaba Tempranito pero no hay motivos para alarmarse: mañana Paco de la O (más payaso y fantoche que Alfredo Adame) e Ingrid Coronado (flamante ex-Garibaldi) deleitarán al público con su singular entusiasmo en Venga la alegría; más tarde, la cosmopolitan crew de Con sello de mujer engalanará la pantalla con sus tips de belleza y la dignificación de la mujer banal. Por cierto, ¿quién cantaba esa canción que decía "chicas de hoy, tururú, tururú"? No sé, de repente me acordé.

25 de enero de 2007

Untitled Blues

I
Lento andar sin esfuerzo,
sin la tentación
de correr tras la tarde,
sin sentir que las horas
escurren entre los dedos.

Arrellanado en el asiento,
escuchando cómo Clapton
se vuelve esclavo
mientras el Blues
es un gato pardo
confundido en la noche.

Estos días son duros de roer,
huesos de un hombre
cuyo cadáver servirá
para futuras teorías
sobre el impacto ambiental
de la ceguera y el olvido.


II
Tener algo qué decir
o quedarse callado,
no importa,
como nunca importó
tener siete años
y llorar por las noches
a causa de las moscas.
De todos modos
yo no busco caminos,
es el rumbo quien me encuentra.


III
Crisis de vasos en el café:
a partir de este momento
la sed es colectiva.
Tendremos que beber
la tinta y la ceniza.
Bien aventurado sea
el pobre de soledades
pues de él será
el Reyno de la Compañía.

Los otros, nosotros,
los que no comemos pay
por ser demasiado dulce
para una sola boca,
nos beberemos el silencio
mientras éste dura.


IV
La recesión de agua sigue,
la ciudad se está llenando
de estatuas de sal
que se desintegran
al abrazarlas.

15 de enero de 2007

Bitácora vacacional

Volver a los diecisiete. En esta frase, Violeta Querida renace matando soledades. He intentado hacerlo pero, por extraño que parezca, siempre termino por colocarlas en la cabecera de micama.

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"Te amaré hasta que muera". Dije algunavez, cuando veracidad e intensidad se me presentaban con la misma cara.
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Pese a lo que en la infancia hayamos sentido, nunca fuimos tan libres como cuando éramos niños: en un mundo pequeño la libertad necesaria es menos.

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Una mujer con ojos como duraznos charla alegremente con un hombre que bien podría ser su padre. No son amantes, la mirada de ella es más bien la de una mujer haciendo su trabajo; tampoco está trabajando, la mirada del hombre no tiene la altanería de quien se compró un cacharro. Algo sorprendente pasa con esta pareja: en medio de su conversación, hay momentos en que sus miradas no existen: cuencas vacías.

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Una taza semivacía
puede hablar de dos cosas:
falta de tiempo
para explorar el fondo
o una tarde con horas
de dos dìas.

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Un cigarro entre los dedos
es un cesto de basura
para los minutos y los besos.
Minutos que no se han ido,
besos que que aborté.

**************
Una mesa de café es perfecta
por su pequeña redondez :
trecientos sesenta y cinco lados
para una sola persona.

**************
Con gran devoción
escribía en los cafés
hasta que, calculando,
supo que cada café
le costaba un mal poema
y cada mal poema quince pesos.

**************
Empeñado en volverse gárgola
para descubrir el movimiento.

**************
Descubrir el movimiento
a partir de la inmovilidad:
momento originario
en que los campesinos
de Van Gogh cobraron vida.
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Una parte de mí dice que soy maravilloso, la otra murió. Mi narcicismo no tiene la culpa, el asesino soy yo.

**************
Despuès de ahogar mosqitos
en la copa de mezcal
e impregnar las paredes
con bocanadas de isomnio,
los malos presentimientos
encarnan bajo la almohada
y no hay a quien abrazar.

La noche, esa puta triste,
pone barrotes en la cama
para asegurar su comisión.
**************
Hablar incesantemente de mi es recitar, sin asomo de vergüenza, una estupidez tras otra con apenas algunos destellos de ingenio.

10 de enero de 2007

Los diez Puntos de las Panteras Negras

Nota: por aquello de tradutore traditore, me abstuve de traducir el siguiente texto; además, me dio flojera.

THE TEN POINT PLAN


1. WE WANT FREEDOM. WE WANT POWER TO DETERMINE THE DESTINY OF OUR BLACK AND OPPRESSED COMMUNITIES.
We believe that Black and oppressed people will not be free until we are able to determine our destinies in our own communities ourselves, by fully controlling all the institutions which exist in our communities.
2. WE WANT FULL EMPLOYMENT FOR OUR PEOPLE.
We believe that the federal government is responsible and obligated to give every person employment or a guaranteed income. We believe that if the American businessmen will not give full employment, then the technology and means of production should be taken from the businessmen and placed in the community so that the people of the community can organize and employ all of its people and give a high standard of living.
3. WE WANT AN END TO THE ROBBERY BY THE CAPITALISTS OF OUR BLACK AND OPPRESSED COMMUNITIES.
We believe that this racist government has robbed us and now we are demanding the overdue debt of forty acres and two mules. Forty acres and two mules were promised 100 years ago as restitution for slave labor and mass murder of Black people. We will accept the payment in currency which will be distributed to our many communities. The American racist has taken part in the slaughter of our fifty million Black people. Therefore, we feel this is a modest demand that we make.
4. WE WANT DECENT HOUSING, FIT FOR THE SHELTER OF HUMAN BEINGS.
We believe that if the landlords will not give decent housing to our Black and oppressed communities, then housing and the land should be made into cooperatives so that the people in our communities, with government aid, can build and make decent housing for the people.
5. WE WANT DECENT EDUCATION FOR OUR PEOPLE THAT EXPOSES THE TRUE NATURE OF THIS DECADENT AMERICAN SOCIETY. WE WANT EDUCATION THAT TEACHES US OUR TRUE HISTORY AND OUR ROLE IN THE PRESENT-DAY SOCIETY.
We believe in an educational system that will give to our people a knowledge of the self. If you do not have knowledge of yourself and your position in the society and in the world, then you will have little chance to know anything else.

6. WE WANT COMPLETELY FREE HEALTH CARE FOR All BLACK AND OPPRESSED PEOPLE.
We believe that the government must provide, free of charge, for the people, health facilities which will not only treat our illnesses, most of which have come about as a result of our oppression, but which will also develop preventive medical programs to guarantee our future survival. We believe that mass health education and research programs must be developed to give all Black and oppressed people access to advanced scientific and medical information, so we may provide our selves with proper medical attention and care.
7. WE WANT AN IMMEDIATE END TO POLICE BRUTALITY AND MURDER OF BLACK PEOPLE, OTHER PEOPLE OF COLOR, All OPPRESSED PEOPLE INSIDE THE UNITED STATES.
We believe that the racist and fascist government of the United States uses its domestic enforcement agencies to carry out its program of oppression against black people, other people of color and poor people inside the united States. We believe it is our right, therefore, to defend ourselves against such armed forces and that all Black and oppressed people should be armed for self defense of our homes and communities against these fascist police forces.
8. WE WANT AN IMMEDIATE END TO ALL WARS OF AGGRESSION.
We believe that the various conflicts which exist around the world stem directly from the aggressive desire of the United States ruling circle and government to force its domination upon the oppressed people of the world. We believe that if the United States government or its lackeys do not cease these aggressive wars it is the right of the people to defend themselves by any means necessary against their aggressors.
9. WE WANT FREEDOM FOR ALL BLACK AND OPPRESSED PEOPLE NOW HELD IN U. S. FEDERAL, STATE, COUNTY, CITY AND MILITARY PRISONS AND JAILS. WE WANT TRIALS BY A JURY OF PEERS FOR All PERSONS CHARGED WITH SO-CALLED CRIMES UNDER THE LAWS OF THIS COUNTRY.
We believe that the many Black and poor oppressed people now held in United States prisons and jails have not received fair and impartial trials under a racist and fascist judicial system and should be free from incarceration. We believe in the ultimate elimination of all wretched, inhuman penal institutions, because the masses of men and women imprisoned inside the United States or by the United States military are the victims of oppressive conditions which are the real cause of their imprisonment. We believe that when persons are brought to trial they must be guaranteed, by the United States, juries of their peers, attorneys of their choice and freedom from imprisonment while awaiting trial.
10. WE WANT LAND, BREAD, HOUSING, EDUCATION, CLOTHING, JUSTICE, PEACE AND PEOPLE'S COMMUNITY CONTROL OF MODERN TECHNOLOGY.
When, in the course of human events, it becomes necessary for one people to dissolve the political bonds which have connected them with another, and to assume, among the powers of the earth, the separate and equal station to which the laws of nature and nature's God entitle them, a decent respect to the opinions of mankind requires that they should declare the causes which impel them to the separation.

We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal; that they are endowed by their Creator with certain unalienable rights; that among these are life, liberty, and the pursuit of happiness. That to secure these rights, governments are instituted among men, deriving their just powers from the consent of the governed; that, whenever any form of government becomes destructive of these ends, it is the right of the people to alter or to abolish it, and to institute a new government, laying its foundation on such principles, and organizing its powers in such form as to them shall seem most likely to effect their safety and happiness. Prudence, indeed, will dictate that governments long established should not be changed for light and transient causes; and, accordingly, all experience hath shown that mankind are most disposed to suffer, while evils are sufferable, than to right themselves by abolishing the forms to which they are accustomed. But, when a long train of abuses and usurpation, pursuing invariably the same object, evinces a design to reduce them under absolute despotism, it is their right, it is their duty, to throw off such government, and to provide new guards for their future security.

15 de diciembre de 2006

Apunte a medianoche

A Gilito, por la hermandad
You got to change your evil ways, baby,
before I stop loving you.
Santana
While you sit in a cell writing a letter
saying when you get out,
your things will be better,
but man, she couldn't wait
so she's going out on a date.
Frost
Doce de la noche, "hay" una llamada que no ha llegado y un montón más sin devolver. Fue un día que no debió pasar: las imágenes cotidianas, los mismos dolores, el sabor a polvo de mis errores durante toda la mañana, estar sentado frente a la computadora esperando que de algún lado caiga una chispa de genialidad (absurda esperanza que nunca muere) para al final apagar el aparato y huir del tentador cigarro. Las mismas justificaciones para mi ostracismo intelectual. Noche de televisión, bombardeo de sandeces (la tregua llega con Los Simpsons) hasta que, con el reloj en ceros, prendo la computadora.
Pienso en el amor y la pasión mientras me rasco la entrepierna, me duele que sea este y no los muslos de aquella mujer los que estoy tocando. Me duele la noche, Copándaro, la tormenta extemporánea, la carretera, la voz de ella cuando no está conmigo, tener que desvelarme porque no hay con quien dormir, el apilo de libros sin leer, el cúmulo de cosas sin escribir mientras desperdicio electricidad tecleando esto, el pasado, la vida de los felices. Me duelen tantas cosas que acabo por dolerme a mí mismo. No es que sea un mártir de la autocompasión romántica o la desolaciómn modernista, es sólo que a veces me siento estúpido.
Doce de la noche. Excitado y triste destapo una cerveza, prendo un cigarro, pongo algo de Robert Cray: una noche de cerveza a solas es el final perfecto para un día de mierda. I've got the blues tonight 'cause I've got the blues every night. Quisiera vender mi alma pero no estoy en el crucero adecuado.
Una de la mañana. Empieza el miércoles, el resto de mi vida se agota rápido: agua entre mis dedos, espacio en la hoja, las palabras de hoy, el cigarro que no cupo en el martes, la cerveza más amarga, las ganas de no odiar al mundo. De pronto y como único remedio, repaso las palabras de Gutiérrez Vega, serían el perfecto epitafio de este día: "Es tiempo, amada gente, de largarnos".
*NOTA: Este texto fue escrito hace algunos dos o tres meses pero hasta este domingo que pasó fue publicado, por tal motivo, y no bastándome con el periódico, lo subo a este blog para que si alguien quiere comentarlo pues aquí está.
Atte. Jorge A. Amaral

14 de diciembre de 2006

Tengo un sueño

Por Martin Luther King, Jr.


Discurso leído en las gradas del Lincoln Memorial durante la histórica Marcha sobre Washington
Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.
Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto fue como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.
Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.
También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.
Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.
1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirán contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.
Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.
Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"
Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipi no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia corra como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".
Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.
Regresen a Misisipi, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.
Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".
Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.
Sueño que un día, incluso el estado de Misisipi, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.
Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.
Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a ti te canto. Tierra de libertad donde mis antecesores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.
Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipi! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".
Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo gospel negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"

Washington, DC
28 de agosto de 1963

12 de diciembre de 2006

Desfile refresquero: vade retro

Tras cuarenta y cinco minutos metido en el tránsito de mi trabajo al Centro, vienen otros veinticinco para hallar dónde estacionarme. Claro, hay estacionamientos públicos, pero para la gente que no pone más de cien pesos de gasolina, pagar a veinte o treinta pesos la hora en un estacionamiento es más que una frivolidad, eso ya constituye una grosería imperdonable. Por fin estacionado y con un mal presentimiento, avanzar dos cuadras rumbo a los portales es más complicado que de costumbre: turistas que se saben exentos de todo insulto pues saben que el gobierno los ve como al Mesías, señoras estúpidas con niños salvajes, señores huraños seguidos por mujeres intransigentes.
Antes de llegar al café hay que comprar cigarros, como en el puesto de revistas no hay de los que me gustan, sólo me queda la tienda donde la cerveza es barata y el servicio malo. Tienen cigarros, tienen cambio, pero la atención de esa cajera es impunemente acaparada por una madre complaciente y un mocoso incapaz de escoger la chatarra que engullirá. Me asusta reconocer mis ganas de golpear a ese niño, pero hay mocosos que se merecen la patada de un adulto.
Por fin en la pseudo-parroquia: con las caras largas y hartos de esperar, los contertulios ya se han terminado su café; pedirían la cuenta si no supieran que, tarde o temprano, habría de llegar sudando, sonriendo, con las manos empalmadas y disculpándome por la bola de inútiles que no saben qué hacer cuando hay demasiado tránsito y que por ello entretienen a los buenos conductores.
De repente, el centro está abarrotado, no habrá Cathedral Extreme Show, no es jueves. Alguien comenta sobre cierta marca de refresco que, hasta Dios lo sabe, es mejor que la Pepsi... el veinte cae: ¡Claro! Es el desfile Coca-Cola: ositos, santacloses, renos, música, alegría, luces, carros alegóricos. Ese afán de ser una ciudad cosmopolita cuando no se es más que un pueblo grande en el que la gente va a la plaza y bailan al son de cualquier bote chilero tocado con dos palitos.
Salir del café. Me iría pero antes tengo que ir al cajero, justo en la Madero Avenue; así que a codazos, empujones y mentadas, rompo la atmósfera prenavideña-happy snob y paso frente a Palacio de Gobierno donde ya se ha montado una especie de tribuna, algo así como la zona VIP del desfile. Sólo hay una de dos: esos lugares están reservados para los que ya piden su refresco por internet y al mayoreo pues no beben menos de dos litros al día, o son a los que la empresa ha pensionado por ya no tener estómago, ni hígado, ni riñones y, para evitar que eso se divulgue, les cumple todos los caprichos antes de convertirlos en tapa-rosca.
Pese al infierno en que el Centro está convertido, automovilistas ilusos e inconscientes siguen tratando de atravesar o transitar por la Avenida. No importa la cantidad de gente que ya se desborda de la acera, no importa la magnitud del evento –reconozcamos que los ositos mercadológicos no vienen muy seguido. Nada importa, a sabiendas de la estupidez que implica intentar cruzar la Madero en esas circunstancias, ellos quieren pasar (también es su ciudad). De repente y antes de llegar al banco, recuerdo una diligencia pendiente por el rumbo del templo de San Francisco y, al igual que los automovilistas, intento cruzar la Avenida. “Por aquí no puede pasar”, sentencia una señora; “estoy pudiendo, ¡mire!”, contesto haciendo gala de cinismo y altanería. Seamos honestos: no respondería igual si en lugar de la señora me interceptara un policía o alguien de mayor estatura y peso que yo. El diablo sabe a quien se le aparece.
Por fin en el banco. Fue lo mismo pero más difícil: antes de llegar, alguien me agarró el trasero y no quise voltear a ver, prefiero mi ilusión de que fue una mujer hermosa y no algún marica viejo o un carterista que no me pudo robar. En fin, ser guapo tiene su precio. Por fin en el banco. Saco el dinero, espero la tarjeta y salgo de ahí tan rápido como puedo, debo llegar al vocho antes de que sea más noche y sólo encuentre el chasis. Decido tomar una calle paralela a la Madero pero está muy desolada y, a dos cuadras de mi carro, decido volver a lidiar con la multitud... quien quita y me desquite con alguna mujer por la tascaleada. Me arrepiento: me temo que las bonitas están en la otra acera.
¡Ah, sí! ¡El desfile! Sí... bueno... estoy junto al carro y cuando me vine de la Madero aun no empezaba.

27 de noviembre de 2006

Prevención de la Resaca

Tomar tú solo en el cuarto es lo más pendejo
que puedes hacer.
Mi mamá
En algún lugar,
entre los labios
y la garganta,
el licor se aligera:
trago ácido
vuelto nada,
sólo un recuerdo
que nunca sabré
si en verdad es mío.

Esta noche no hay carretera
ni ganas de morir a solas.
Hoy no espero llamadas
ni ver más señales de humo
que las de mis labios.

Así, y según el cactus de mi escritorio,
tengo derecho a enmudecer
dos o tres veces por semana.
Por eso emborracho las palabras:
que se queden quietas
y se asomen a la noche
sólo para recordarme
los olvidos necesarios.

Postdata:
Acostarse de lado
o escribir
antes de dormir,
evita que el poeta

muera ahogado
por sus propias palabras.

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Clan Amaral

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